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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Récord histórico absoluto: ya van dieciséis tardes de «No hay billetes» en este San Isidro

En un descuido, el francés Clemente roza la cornada pero sufre una fractura de húmero

Uceda Leal, este viernes en Las Ventas, en un nuevo día de lleno

Uceda Leal, este viernes en Las Ventas, en un nuevo día de llenoEFE

Yendo en el Metro hacia Las Ventas, los aficionados continúan comentando las terribles cogidas de Víctor Hernández, el milagro que supuso que no sufriera cornadas. El comentario es unánime: «Dios existe». Apostilla un castizo: «Pero no conviene abusar, por si el Señor descansa un rato…» La lección es clara: en el toreo, el valor es fundamental pero debe ir acompañado por la indispensable técnica.

Por desgracia, lo confirma esta tarde Clemente. En el quinto toro de Juan Pedro, encastado, el diestro, muy decidido, se distrae un momento, en la cara del toro, y sufre un fuerte pitonazo en el muslo: da la impresión de llevar una fuerte cornada. Sin embargo, no es así pero sufre fractura de húmero, al caer a la arena. Por dolorosa que sea la lesión, pudo haber sufrido algo mucho peor.

Aunque no sea cartel de primeras figuras, esta tarde, la número veinticinco de esta Feria, vuelve a colocarse el cartel de «No hay billetes»: la decimosexta vez de este San Isidro. Se bate así el récord del año anterior (y de cualquier año).

Cuando me lo dijo, por la mañana, el empresario de la Plaza, al felicitarle –y felicitarme, como aficionado–, le comenté que, además de la buena gestión que estén haciendo, se trata de un fenómeno social imparable, en este momento.

Ingrato sería no agradecer la parte de mérito que en esto tiene el ministro de Cultura, Urtasun, por su contumaz cruzada contra la Fiesta. No hago política, me limito a reflejar hechos indiscutibles: además de eliminarla de los Premios Nacionales y de no recordarla a la hora de conmemorar a la Generación del 27, ha declarado que apoya cualquier iniciativa para suprimir el actual reconocimiento legislativo de la Tauromaquia, como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial español. De momento, su éxito es perfectamente descriptible.

Repite la ganadería de Juan Pedro Domecq, que lidió una corrida muy manejable el día 28, en la que Urdiales logró dos de las mejores faenas de la Feria. Esta tarde, no responde a lo que se esperaba: vemos toros poco rematados; se mueven pero embisten con poca clase.

El madrileño Uceda Leal es un excelente lidiador clásico, muy querido en esta Plaza, y un extraordinario estoqueador. Lo hemos comprobado muchas veces: ha toreado en Las Ventas más de ochenta tardes. Últimamente, ganó el premio a la mejor estocada, la pasada temporada.

Queda corto el primer toro en los lances de recibo de José Ignacio; parece aplomarse, después de varas; humilla, en el quite por chicuelinas de Clemente. Una tarde más, se luce Fernando Sánchez con los palos. Las «avivadoras» (banderillas) cumplen su misión pero esta vez para mal: el toro embiste a la muleta rebrincado y mirón. Uceda Leal lo prueba por los dos lados, muestra que no ofrece opciones para el lucimiento y deja media estocada en buen sitio.

Uceda Leal recibe con el capote al primero de su lote este viernes

Uceda Leal recibe con el capote al primero de su lote este viernesEFE

Recibe Uceda con clásicas verónicas y delantales al cuarto, algo encampanado, que cumple en varas, se mueve mucho y persigue a Fernando Sánchez, después de un buen par. Brinda Uceda Leal al público. Le baja la mano en los naturales, obligándole, aunque el toro protesta. Una faena interesante, desigual, de mérito, propia de un diestro veterano. Hace bien la suerte de matar: media estocada.

El francés Clemente torea con fino estilo. Protestan el segundo toro, poco rematado por detrás, que pierde las manos ya de salida y lo confirma, después de la primera vara: pañuelo verde.

El sobrero, de Montalvo, tiene peso (580 kilos) pero es cornicorto: por eso lo protestan. Se duele, en la segunda vara; tiene movilidad, algo desordenada. Clemente le planta cara con oficio pero el trasteo no cuaja ni tiene eco. El toro ha sido un Encanto, de nombre, pero no de juego. Mata a la primera, desprendido.

Acude el diestro francés a porta gayola en el quinto y pasa un momento de grave apuro, cuando el toro vuelve rápido hacia él, caído en el suelo. La res empuja fuerte al caballo y repite, con bravura. En un toro que embiste con la cara alta, comenzar por estatuarios aumenta este defecto. Embiste el animal con brusquedad; hay que poderle mucho, es encastado, exigente. Cuando Clemente le baja la mano, surgen tandas emocionantes pero el animal no está suficientemente dominado. En un momento de descuido del diestro, en la cara del toro, éste lo cornea en el muslo derecho y lo voltea, muy feamente. Lo llevan a la enfermería: lo despacha Uceda Leal con media estocada y cinco descabellos.

El francés Clemente, con el quinto de la tarde

El francés Clemente, con el quinto de la tardeEFE

Momento de la cogida sufrida por Clemente

Momento de la cogida sufrida por ClementeEFE

El parte médico del torero apunta a una luxación de codo

El parte médico del torero apunta a una luxación de codoEFE

Tercera actuación en este San Isidro de Pablo Aguado: la primera tarde, vivió aquí el calvario de los tres avisos. Después del éxito de Aranjuez, junto a Morante, vive un momento feliz, más confiado, con mayor entrega. Pero esa espada…

El tercer toro sale suelto, en los lances de recibo; va bien al caballo y se luce el picador Espartaco, aplaudido. Quita Aguado por airosas chicuelinas. El toro se mueve pero sin clase: protesta en los primeros muletazos, el diestro tiene que doblarse con él; aún así, atosiga al torero porque vuelve rápido. Corta la faena y el público se enfada. Mata muy mal: dos pinchazos, sin convicción, y un sablazo caído.

También protestan de salida al segundo, que embiste a oleadas. Espera, en banderillas, y lo resuelve con mérito Iván García, que saluda, una vez más. En la muleta, el animal no resulta tan complicado como se podía temer pero sí se desentiende del engaño. Aguado logra algunos templados muletazos pero pronto desiste y la gente vuelve a enfadarse. Mata mal pero pronto.

Uceda Leal ha mostrado una vez más su estilo clásico. Pablo Aguado ha pasado por San Isidro sin pena ni gloria. Clemente se ha justificado por su entrega pero ha pagado el precio de un descuido. Ni un instante se puede perder de vista al toro.

Lo mejor: hoy se ha puesto el cartel de «No hay billetes», por decimosexta vez, en la Feria de San Isidro. En toda la historia, nunca se había alcanzado semejante récord. Y es de prever que todavía haya dos o tres llenos más…

Lo siento, señor Urtasun. Esto es sólo una fórmula. En realidad, no sólo no lo siento sino que estoy encantado de que los españoles reaccionen a favor de una tradición cultural tan nuestra como es la Tauromaquia.

POSTDATA. Por la mañana, se descubre en Las Ventas un azulejo dedicado a José Ortega Cano. Acierta el Centro de Asuntos Taurinos porque lo merece: es un gran torero, al margen de lo que diga de él la crónica rosa. Según Victorino padre, «ha hecho el toreo de cante grande, muy hondo y puro». No olvidemos, por ejemplo, su competencia en quites con Julio Robles, ni el indulto de Belador, de Victorino, en Las Ventas.

José Ortega Cano descubre su azulejo en la Plaza de Las Ventas

José Ortega Cano descubre su azulejo en la Plaza de Las VentasComunidad de Madrid

Dentro de una línea clásica, belmontina, Ortega Cano ha sido un torero de sentimiento, de arrebatos emocionales, de un esteticismo mediterráneo, algo barroco. El poeta Antonio Murciano lo definió como «andaluz por amor y por destino, / cartaginés mayor de las Españas».

Para abrirse camino, José tuvo que derrochar valor, ante las divisas más duras, y pagar tributo con su sangre. La depuración de su estilo y la ambición por ser figura le permitieron alcanzar triunfos muy importantes en todas las Plazas del mundo taurino, incluidas las más exigentes, como Madrid y Sevilla.

Antes de que descubriera su azulejo, le he recordado yo al maestro que él siempre ha disfrutado toreando, incluso en la etapa más difícil de su carrera. Y que siempre ha defendido el toreo. En un momento especialmente duro de su biografía, que coincidió con uno de los habituales ataques a los toros, me escribió: «Quiero poner a tu disposición todo mi empeño y apoyo en pro de la Fiesta».

Esta mañana, en Las Ventas, Ortega Cano nos ha repetido que el toreo y el amor a Rocío Jurado han sido las dos cosas más importantes de su vida.

ficha

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves, 5 de junio de 2026. Vigésimo quinto festejo de la Feria de San Isidro. «No hay billetes».
  • Toros de Juan Pedro Domecq, con movilidad pero poca clase. Segundo, sobrero, de Montalvo, regular.
  • UCEDA LEAL, de sangre de toro y oro, media estocada y tres descabellos (silencio). En el cuarto, media estocada (palmas). Por el percance de Clemente, mata el quinto de media estocada y cinco descabellos (ovación al diestro herido).
  • CLEMENTE, de grana y azabache, con chaleco dorado, estocada desprendida (silencio). Herido por el quinto.
  • PABLO AGUADO, de arena y azabache, dos pinchazos, media caída y dos descabellos ( pitos). En el sexto, estocada defectuosa (silencio).
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