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Thumbtack pins on a calendar.Getty Images

¿A qué deben su nombre los días de la semana? Una historia de astronomía, mitología y cristianismo

Los nombres de lunes, martes o domingo tienen su origen en antiguas creencias que han perdurado durante más de dos mil años

Durante siglos, millones de personas han organizado su vida en torno a una secuencia de siete días que parece tan natural como el paso del tiempo. Sin embargo, los nombres de lunes, martes o viernes no surgieron al azar. Detrás de cada uno hay una mezcla de astronomía, religión y mitología que se remonta a la Antigüedad.

El origen de la semana de siete días se encuentra en las civilizaciones mesopotámicas. Los babilonios dividieron el tiempo en ciclos de siete jornadas vinculados a los siete astros visibles a simple vista: Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Esa estructura pasó más tarde al mundo judío y, posteriormente, al romano.

En el Imperio romano, cada jornada estaba dedicada a una divinidad asociada a uno de esos cuerpos celestes. Con el tiempo, el latín dio lugar a los nombres que hoy se utilizan en español, aunque algunos sufrieron modificaciones por influencia del cristianismo.

Lunes, el día de la Luna

El término lunes procede del latín dies Lunae, es decir, día de la Luna. Los romanos asociaban la Luna con la diosa Luna, equivalente a Selene en la mitología griega.

En muchas lenguas europeas se conserva esa referencia directa. El inglés monday significa literalmente «día de la Luna», y el alemán montag tiene el mismo origen.

Martes, dedicado a Marte

Martes deriva de dies Martis, el día consagrado a Marte. Como dios de la guerra, se le asociaba con la fuerza y el combate.

En francés, mardi, y en italiano, martedì, mantienen prácticamente intacta la referencia al dios romano.

Miércoles y Mercurio

El nombre miércoles proviene de dies Mercurii, el día de Mercurio. Mercurio era el mensajero de los dioses y protector de comerciantes y viajeros.

En español, la evolución fonética del latín transformó Mercurii en miércoles, uno de los cambios más notorios entre los nombres de la semana.

Jueves, el día de Júpiter

Jueves procede de dies Iovis, dedicado a Júpiter, que era la máxima deidad del panteón romano y se relacionaba con el cielo y el trueno.

La forma española evolucionó desde Iovis hasta jueves, mientras que el francés jeudi conserva una pronunciación más cercana al original latino.

Viernes y la diosa Venus

El viernes tiene su origen en dies Veneris, el día de Venus. La asociación con el amor y la belleza se mantuvo en numerosas tradiciones europeas.

El italiano venerdì y el francés vendredi son herederos directos del mismo término latino.

Sábado y domingo, la huella del cristianismo

Los dos últimos días de la semana siguieron una evolución distinta.

Sábado procede del hebreo shabbat, el día de descanso judío. Los romanos lo llamaban originalmente dies Saturni, dedicado a Saturno, pero el término hebreo acabó imponiéndose en el ámbito cristiano.

Domingo viene del latín dies Dominicus, que significa «día del Señor». Antes del cristianismo era el dies Solis, el día del Sol. La Iglesia sustituyó la referencia pagana por una denominación religiosa vinculada a la resurrección de Cristo.

Writing a date on calendar by red pen.

Writing a date on calendar by red pen.Getty Images

Los nombres de los días que aparecen hoy en calendarios, teléfonos móviles y agendas son el resultado de una larga cadena de influencias. Los babilonios aportaron la estructura de siete días; los romanos la relacionaron con sus dioses y los astros; y el cristianismo modificó algunas denominaciones para adaptarlas a su tradición religiosa.

Así, cada vez que comienza un lunes o llega un viernes, seguimos utilizando palabras nacidas hace más de dos mil años y que conservan, casi intacta, la huella de antiguas civilizaciones.

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