British Museum
El British Museum exhibe algunos de los mayores tesoros del mundo... y casi ninguno es británico
Desde los Mármoles del Partenón hasta la Piedra Rosetta, los principales iconos del museo proceden de otros países y muchos siguen siendo objeto de reclamaciones de restitución
Antes de entrar en sus salas, el visitante podría pensar que el museo más famoso del Reino Unido está dedicado, sobre todo, a la historia británica. Sin embargo, basta recorrer sus galerías para comprobar que ocurre justo lo contrario.
El British Museum exhibe algunos de los mayores tesoros del mundo... y casi ninguno es británico. Desde la Piedra Rosetta hasta los Mármoles del Partenón o los Bronces de Benín, buena parte de sus obras más emblemáticas procede de otros países y muchas siguen siendo objeto de reclamaciones para su devolución.
El British Museum
Fundado en 1753, el British Museum nació con la vocación de reunir y conservar objetos de las grandes civilizaciones de la humanidad. En la actualidad custodia alrededor de ocho millones de piezas, aunque solo una pequeña parte se expone al público. Su colección abarca desde el Antiguo Egipto hasta Mesopotamia, Grecia, Roma, Asia, África, Oceanía y América.
La Piedra Rosetta, la llave para descifrar el Egipto antiguo
Piedra Rosetta es, probablemente, la pieza más famosa del museo. Descubierta en Egipto en 1799 por soldados franceses durante la expedición de Napoleón, pasó a manos británicas tras la derrota francesa y llegó al museo en 1802.
La Piedra Rosetta expuesta en el Museo Británico en 1985
La inscripción, escrita en jeroglífico, demótico y griego antiguo, permitió al lingüista francés Jean-François Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios décadas después. Egipto ha reclamado en distintas ocasiones su devolución al considerar que forma parte de su patrimonio nacional.
Los Mármoles del Partenón
Mármoles del Partenón representan el mayor conflicto patrimonial del museo. Se trata de esculturas y relieves que decoraban el Partenón de Atenas y que fueron retirados a comienzos del siglo XIX por Lord Elgin, entonces embajador británico ante el Imperio otomano.
Los frisos del Partenón son uno de los grandes atractivos del British Museum
El Reino Unido sostiene que la adquisición fue legal conforme a los permisos concedidos por las autoridades otomanas. Grecia rechaza esa interpretación y lleva décadas exigiendo su restitución para reunir todas las esculturas del Partenón en el Museo de la Acrópolis.
Los Bronces de Benín
Otro de los conjuntos más controvertidos son los Bronces de Benín, miles de placas, esculturas y objetos ceremoniales elaborados entre los siglos XIII y XIX por el antiguo Reino de Benín, en la actual Nigeria.
Detalle de uno de los bronces de Benín
Las piezas fueron saqueadas por tropas británicas durante una expedición militar en 1897. Desde entonces quedaron repartidas entre museos de Europa y Norteamérica. En los últimos años, varios centros culturales han iniciado procesos de devolución, aunque el British Museum mantiene su colección.
Un moái lejos de Rapa Nui
Entre las piezas más llamativas figura también Hoa Hakananai'a, uno de los moáis más conocidos de la Isla de Pascua.
Hoa Hakananai'a
La escultura fue trasladada al Reino Unido en 1868 por la Marina británica y desde hace años las autoridades y la comunidad indígena de Rapa Nui solicitan su regreso a Chile, donde consideran que posee un enorme valor espiritual y cultural.
El relieve del León herido de Nínive
Procedente del antiguo Imperio asirio, el relieve conocido como el León herido de Nínive forma parte de los famosos relieves del palacio del rey Asurbanipal, hallados en el actual Irak durante excavaciones arqueológicas del siglo XIX.
El relieve del León herido de Nínive
Estas obras constituyen uno de los mejores testimonios conservados del arte asirio y son otro ejemplo de cómo las grandes colecciones del museo tienen su origen fuera del Reino Unido.
¿Por qué no devuelve estas piezas?
El British Museum defiende que actúa como un museo universal, capaz de explicar la historia de las civilizaciones reuniendo objetos de todo el mundo en un mismo espacio. Además, la legislación británica limita la posibilidad de desprenderse de la mayor parte de su colección permanente.
Sus críticos sostienen, en cambio, que muchas de estas piezas llegaron al Reino Unido durante la expansión del Imperio británico o en contextos de dominación colonial, por lo que consideran que deberían regresar a sus lugares de origen.
La cuestión ha cobrado fuerza en los últimos años. Grecia mantiene la presión diplomática para recuperar los Mármoles del Partenón, Nigeria reclama los Bronces de Benín, Egipto insiste en la devolución de la Piedra Rosetta y Chile continúa solicitando el regreso del moái Hoa Hakananai'a. Mientras el debate sigue abierto, el British Museum conserva algunos de los mayores tesoros de la humanidad, aunque la inmensa mayoría nacieron a miles de kilómetros de Londres.