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Yolanda Díaz y Antonio Ozores

Yolanda Díaz y Antonio Ozores

Cinco increíbles frases de Yolanda Díaz más propias de Antonio Ozores que de la vicepresidenta del Gobierno

Las conocidas intervenciones de la también ministra de Economía y Trabajo son el triste paradigma de las cotas tragicómicas a las que ha llegado la gobernabilidad en manos de Pedro Sánchez

Los políticos, siempre habladores por naturaleza, siempre en boca de todos, siempre delante de las cámaras y de los micrófonos, siempre expuestos en los medios, siempre preguntados y «obligados» a responder, deberían ser un ejemplo de oratoria o al menos de corrección léxica y argumental y, sobre todo, de claridad expositiva.

Salvo excepciones, por lo general los políticos actuales no son ejemplo de demasiadas cosas positivas, incluidas las que predican y, mayormente, ya casi como un aspecto institucionalizado por asombroso que parezca en sus respuestas o exposiciones orales, en su expresión hablada.

Son variados los ejemplos de mediocres capacidades retóricas en los representantes públicos españoles, pero quizá ninguna tan llamativa como la de Yolanda Díaz, nada menos que vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía y Trabajo. Platón dijo que la oratoria debía estar subordinada a la dialéctica, la expresión de la verdad a través de la razón.

cinco frases de Yolanda Díaz:

«Las cosas verticales a veces no son bonitas, pero esta sí lo es, y es bonita porque nace, a su vez, de abajo...» (sobre la política y una escultura).

​«Esas personas inmensamente ricas son conscientes, y cito palabras literales, de que nos vamos al carajo. Y lo que están haciendo es diseñar un plan B. Y el plan B tiene que ser para ellos y para ellas muy restringido, muy pequeño, pero fundamentalmente basado en huir del mundo para protegerse ellos y ellas solas. Es el mundo de los cohetes para escapar de la Tierra...».

​«Estamos viviendo tiempos de incertidumbre, pero desde esta vicepresidencia tenemos alguna certeza, y la principal certeza que tenemos es que solamente desde el conocimiento podemos actuar desde las políticas públicas acertando. Es clave desde que hemos llegado al Gobierno en muchas situaciones, sobre todo en la gestión de la pandemia así lo hemos hecho, con los mejores especialistas de nuestro país y con las mejores especialistas de nuestro país, y en esta ocasión, dada la gravedad del momento histórico que por desgracia nos vuelve a tocar vivir, desde luego nos parecía que era imprescindible convocar, creo que también, es así, a los mejores y a las mejoras especialistas de nuestro país.

​«Cuando el Partido Popular ocupó este ministerio, como saben, lo primero que hizo fue ocultar el nombre. Lo primero que hicimos fue resituar el nombre. Este es el ministerio de Trabajo. De trabajo productivo y de todas las formas de trabajo, también, el no reproductivo...».

​«Usar la inteligencia artificial para algo que ansiamos mucho, desde Espartaco hasta hoy, y es que tenemos que trabajar menos, trabajar mejor y aumentar la productividad...».

Un monstruo cultural frente a los «sketches» (les falta la música de Benny Hill) que son las intervenciones públicas de Díaz, una muestra extraordinaria del adocenamiento del parlamentarismo español y de algo más, pues lo risible entra en el juego de modo similar a cómo los españoles esperaban la intervención de Antonio Ozores (con todos los respetos al genial actor y cómico español, la genialidad le queda muy lejos a la ínclita gobernante) en el legendario programa Un, dos, tres, conocido por interpretar una suerte de galimatías lingüístico sin sentido, pero enormemente gracioso.

No es, desde luego, gracioso, más bien lo contrario, que dicho galimatías sea también la interpretación de la vicepresidenta del Gobierno español, responsable del Trabajo y de la Economía en España, triste paradigma de las cotas tragicómicas a las que ha llegado la gobernabilidad en manos de Pedro Sánchez, expresamente rodeado de ridículas medianías, como el caso de Díaz, sibilinamente colocadas en tan altos puestos para desviar la atención de lo grave con sus grotescas manifestaciones.

La «democracia» según Yolanda Díaz:

«Y esto es hablar de verdad de los problemas de la gente. Tenemos que resolver los cuidados y el tiempo de los cuidados en nuestra sociedad. Tenemos, en definitiva, que encontrarnos con el ser humano. ¿A mí que me gustaría? Vincular el gran proyecto de País, que no nos equivoquemos, no lo tenemos. Lo tenemos que construir, y además hacerlo a muchas manos, de manera muy transversal, con unas miradas muy abiertas, con mucha lucidez y ensanchando, justamente, la democracia, pero garantizando los Derechos Humanos. A mí me gustaría caminar hacia la construcción de la gran casa de la democracia. La democracia es esto: es tener trabajo digno, es tener una vivienda digna, es poder pagarle los libros, el material escolar a nuestros hijos. Tener, lo que decíamos antes, los servicios públicos, garantizando la movilidad en Asturias, en Galicia, o donde sea. Es hablar de la vida de la gente. Es, bueno, pensar, repensar nuestro país para el siglo XXI, para ensanchar la Democracia sin etiquetas, no me gustan nada las etiquetas, y creo que anticipando el proyecto colectivo sobre las partes. Los proyectos por encima de las partes».
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