19 de agosto de 2022

El deán de Salisbury contempla una de las obras expuestas en la catedral

El deán de Salisbury contempla una de las obras expuestas en la catedralTwitter

La catedral gótica de Salisbury acoge los tapices del 'travesti' Grayson Perry

El caso tiene mimbres parecidos a los del proyecto de remodelación de Notre Dame, tras el incendio, en el que se quieren añadir obras de artistas urbanos que produjeron fuertes críticas de intelectuales franceses

Grayson Perry es un artista inglés famoso por sus tapices, por sus jarrones de cerámica y también por su travestismo. Cuando aparece como su álter ego se hace llamar «Claire». Ha realizado importantes exposiciones individuales, incluidas la del Museo Británico en 2011, la del Museo de Arte Moderno Grand-Duc Jean de Luxemburgo en 2008 o la de la Barbican Art Gallery de Londres 2002.
El artista Grayson Perry travestido como "Claire" durante una exposición

El artista Grayson Perry travestido como «Claire» durante una exposición

Su última exposición es en tan impensado lugar como la catedral de Salisbury, donde muestra su serie de tapices Vanity of Small Differences. Seis tapices, cada uno de 4 metros por 2 metros, llenos de referencias religiosas, dicen, y temas que cuentan una historia de clase y ascenso social, se exhiben en la nave gótica inglesa, la primera vez que esta obra aparece en un marco eclesiástico.

Influencias del arte sacro medieval

Nick Papadopoulos, el deán de Salisbury, justificó la novedad en que «por un lado, los títulos de Perry y muchas de sus formas se extraen del arte sacro medieval». Dicen que el tapiz La adoración de los luchadores de jaula es un guiño a pinturas como La adoración de los pastores de Andrea Mantegna, mientras que La agonía en el estacionamiento es una referencia a La agonía en el jardín de Giovanni Bellini.
«Los originales se inspiraron en edificios como la catedral y las historias que se cuentan aquí. Lo que estamos haciendo es completar el círculo. Estamos devolviendo estos tapices al edificio que inspiró las pinturas que inspiraron a Perry. Creo que pertenecen aquí, en cierto sentido», afirma Papadopoulos, quien cree que los tapices dan «una perspectiva de cómo somos vistos; la visión de Perry de cómo es nuestra sociedad. Es completamente válido y apropiado que se muestren aquí».

La curadora, Beth Hughes, al ver colgados los tapices también pensó que encajaban en la arquitectura de la catedral

Cuenta Papadopoulos que, mientras miraba La Adoración de los Luchadores de Jaula, vio que el tatuaje en la espalda de uno de los luchadores parece mostrar al arcángel Miguel luchando contra Satanás, la misma escena que muestra la vidriera que está justo encima. Una especie de predestinación de la que no estaba segura la curadora, Beth Hughes, quien finalmente, al verlos colgados, también pensó que encajaban en la arquitectura de la catedral.
«Harán que los ojos de algunas personas brillen, pero estoy segura de que también molestarán a otros. Realmente espero que la gente se cuestione, y si están interactuando, entonces la obra de arte está haciendo su trabajo». No es nada extraño, desde luego, plantearse la propiedad de una exposición como esta en una catedral milenaria.

La historia de un libertino

Es como si Papadopoulos, el deán, tuviera una visión artísticamente supersónica, o incluso divina. La secuencia narrativa de Vanity of Small Differences cuenta la historia de Tim Rakewell (basado en el personaje principal de Evolución de un libertino, del satírico dieciochesco William Hogarth) y el apego que tenemos a los objetos habituales de la vida.
El deán de la catedral de Salisbury frente a una de las obras de Perry

El deán de la catedral de Salisbury frente a una de las obras de PerryTwitter

Aquí ni siquiera están los taparrabos verdes que el Papa Pablo III ordenó pintar sobre los genitales de los cuerpos desnudos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. En realidad, los tapices de Perry son más bien los taparrabos censuradores y la catedral de Salisbury los frescos del genio renacentista.

A los siete años descubrió que le gustaba vestirse con ropa de mujer, y en su adolescencia se dio cuenta de que era un travesti

Grayson Perry contó en su autobiografía, Grayson Perry: Retrato del artista como una niña, como a la edad de siete años descubrió que le gustaba vestirse con ropa de mujer, y en su adolescencia se dio cuenta de que era un travesti. Conocido también en su faceta como ceramista, la decoración de sus obras suele incluir temas como los abusos sexuales y el sadomasoquismo. Ganador del premio Turner, sus tapices utilizan la alegoría propia de la técnica para reflejar la vida moderna.
Jarrón de Grayson Perry

Jarrón de Grayson Perry

Cada una de las seis imágenes dicen que rinde homenaje a una obra religiosa, como La Expulsión de Jardín del Edén, de Masaccio o Lamentación de Rogier Van de Weyden, motivos por los cuales se ha decidido exhibirlas en una catedral en una nueva vuelta de tuerca en la relación entre el arte antiguo y el moderno.

Lo «kitsch»

Tras el incendio en Notre Dame, un grupo de intelectuales franceses publicaron un manifiesto en el que acusaban a la iglesia de querer vandalizar la catedral parisina: «La diócesis de París quiere utilizar la restauración para convertir el interior de Notre Dame en un proyecto que distorsiona por completo la decoración y el espacio litúrgico», dijeron.
Y añadieron que «los planes para la proyección de vídeo en las paredes, la iluminación ambiental y los bancos móviles era algo más propio de lo «kitsch»». Aquella modernización fue impulsada por Michel Aupetit, el ya exarzobispo de París.

El clero tiene derecho a decidir ciertas cosas pero hay una cuestión que se impone: la historia, el monumento

Según Le Monde, el Ministerio de Cultura no se opuso a que se añadiesen obras de artistas urbanos como Ernest Pignon-Ernest y otros contemporáneos como Anselm Kiefer o Louise Bourgeois. Frente a lo que opinó el fundador de la revista La Tribune de l'Art, Didier Rykner: «El clero tiene derecho a decidir ciertas cosas pero hay una cuestión que se impone: la historia, el monumento».
Una pareja observa uno de los tapices de Perry expuestos en la catedral de Salisbury

Una pareja observa uno de los tapices de Perry expuestos en la catedral de SalisburyTwitter

«Un nuevo Disneyland políticamente correcto», escribió el periódico inglés The Telegraph sobre el proyecto o la misma vandalización de la catedral, esta vez inglesa, que vio la sensibilidad de los intelectuales parisinos, justo lo contrario de lo que vio el exarzobispo de París o el deán de Salisbury, capaz de ver en el tatuaje pintado por el artista «travesti», casi un milagro, al Arcángel Miguel luchando contra Satanás.
Comentarios
tracking