07 de diciembre de 2021

«Si el éxito de Carmen Mola fuese por el simple hecho de ser mujer estaría chupado lograr ventas»

Premio Planeta 2021

«Si el éxito de Carmen Mola fuese por el simple hecho de ser mujer, estaría chupado lograr ventas»

El escándalo por haber tres autores masculinos detrás del conocido seudónimo no está siendo vivido como tal por parte de Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz, quienes solo ven ventajas tras la revelación del secreto y aseguran sentirse «felices»
El éxito se ha convertido en sinónimo de toda la pluma que sale de los tres autores que se escondían detrás del seudónimo Carmen Mola. Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz llevan triunfando desde 2017 con su trilogía sobre la inspectora Elena Blanco y ahora han logrado alzarse con el galardón más prestigioso de la literatura española, el Premio Planeta, con su nueva obra La Bestia, un thriller ambientado en el Madrid de 1834 «no apto» para lectores demasiado sensibles, dada la crudeza de sus escenas. 
La sorpresa de la verdadera identidad de Carmen Mola ha suscitado un gran revuelo en el mundo literario y en la sociedad en general, que se debate entre los que la califican de anécdota divertida y los que rechazan la práctica y la achacan a una estrategia comercial de las editoriales. Los tres autores responden así a El Debate:
–¿Qué está suponiendo para ustedes este reconocimiento literario?
–Jorge Díaz: Pues es una alegría muy grande. De momento, nos ha cambiado poco la vida ya que llevamos pocos días con el premio, pero ya hemos empezado la promoción del libro y ¡es una locura! (sonríe). No obstante, profesionalmente es un espaldarazo a nuestras carreras y la confirmación de que aquella intuición que teníamos de que no se nos daba mal escribir, pues, era cierta.

Vamos tirando de intuciones. La última, presentarnos al Premio Planeta aún sabiendo que eso nos llevaba al desenmascaramiento y, fíjate, ¡la que se ha liado!Antonio Mercero

– ¿Era la primera vez que se presentaban al Premio Planeta?
–Antonio Mercero: Sí, la primera vez. Nosotros vamos tirando de intuiciones. Tuvimos una hace cuatro años, que fue empezar a escribir novelas los tres juntos con autoría colectiva, algo un poco pionero en nuestro país, bajo seudónimo. Esa intuición fue muy feliz porque desde entonces se han desencadenado un montón de cosas buenas;  Y la última fue la de este año: presentarnos al Premio Planeta, aun sabiendo que eso nos llevaba al desenmascaramiento y, fíjate, ¡la que se ha liado!
La novela galardonada con el Premio Planeta

La novela galardonada con el Premio PlanetaPaula Argüelles

–Ya que nombra la polémica, han comentado que el seudónimo Carmen Mola surgió por casualidad entre cañas pero ¿por qué nombre de mujer y no de hombre?
–Agustín Martínez: No fue una cosa meditada en absoluto. En esos 5 minutos que duró esta discusión salieron muchos nombres: masculinos, americanos... pero al final era siempre encontrar un nombre que fuera lo más alejado de lo que somos realmente y en esas se nos ocurrió nombre de mujer: Carmen. Pero no hubo mucho más.  
–Antes las mujeres tenían que firmar con seudónimo masculino para ser visibles. ¿Ahora son los hombres los que tienen que firmar con seudónimo para lograrlo en el mundo de la novela negra? ¿La ola feminista está apretando tanto?
–A. Mercero: No, no nos constaba que hubiera ninguna ventaja ir con un seudónimo femenino. Puedes triunfar o vender muchos libros con un nombre femenino o con uno masculino. A nosotros nos gusta pensar que lo que nos ha llevado al éxito de estas novelas es el texto, la novela en sí. Nosotros estábamos detrás no solo de un seudónimo sino de una novela. Creemos que ha funcionado gracias al texto y lo creemos firmemente porque eso habla del trabajo, del sacrificio, de las horas de esfuerzo, de las muchas decisiones cruciales que hay que tomar para escribir una buena novela. Nos gusta pensar que esto obedece más a todo ese trabajo que al simple acto de estampar un nombre femenino en una portada. Estaría chupado si fuese todo tan fácil. 

No era nuestra intención ofender a nadie. De cualquier forma somos conscientes de que, hagas lo que hagas, siempre alguien se va a enfadarJorge Díaz

–Qué piensan del debate social que se ha originado en torno al sexo del autor de La Bestia. Unos creen que la revelación ha sido divertida, otros se han ofendido mucho…
–J. Díaz: Como es lógico respetamos todas las opiniones. Que quiten nuestros libros de las librerías feministas nos parece lógico. Es algo coherente con su línea comercial y nos parece muy bien. Con respecto a la gente que se ha enfadado, no era nuestra intención ofender a nadie. De cualquier forma somos conscientes de que, hagas lo que hagas, siempre alguien se va a enfadar. No le damos mucha importancia. El enfado ha estado en redes sociales. Nosotros en nuestra vida solo hemos recibido cariño tanto de la gente que conocemos como de la que no, aunque todavía no nos reconocen mucho por la calle... (risas). Estamos muy felices. 
–¿Creen que el debate debería ser otro, no tanto por el género del autor sino, por ejemplo, por la calidad de las obras o el propio feminismo? 
–A. Martínez: El hecho de que una novela haya generado un debate sea cual sea ya me parece maravilloso. Que durante un tiempo estemos hablando del Premio Planeta, de La Bestia, de quién es Carmen Mola... en lugar de si Messi ha jugado bien o mal o de si Sergio Ramos se ha recuperado de su lesión, me parece estupendo. Por otro lado, nosotros no marcamos el debate. Me parece lógico que haya un movimiento feminista combativo. Es sano que genere crítica. Pero todo este debate tiene un montón de matices. Es verdad que hay una desigualdad, por ejemplo, en autores y autoras publicados. Hay muchos más hombres que mujeres publicadas. Pero también es verdad que los libros más vendidos del último año son predominantemente de mujeres. Es algo que está en la sociedad y me parece bien que la gente hable. Nosotros no podemos hacer más que remitirnos a nuestro trabajo. No somos opinadores en este sentido.
–Entonces afirman que no ha habido una estrategia comercial en torno al nombre pero ¿tampoco os habéis arrepentido ni un poco a lo largo de estos años por 'engañar' con el sexo del autor?
–J. Díaz: No nos hemos arrepentido en absoluto y hay cosas de las que estamos muy orgullosos. Estos días ha salido Carmen Mola y La Bestia en periódicos de todo el mundo. Yo he llegado a ver noticias en internet en idiomas que no sabía que existían. El hecho de que una novela española esté en periódicos de todo el mundo: el NewYork Times, el Financial Times, el Washington Post, El Debate... no solo nos llena a nosotros el ego como autores sino que es bueno para todos los que en España nos dedicamos a escribir. De repente hemos logrado una mirada de países que nunca habían pensado en traducir novelas españolas a sus idiomas y quizás gracias a este escándalo otros autores españoles van a tener la oportunidad de publicar en el extranjero. Nos parece todo muy sano y estamos muy contentos. De arrepentidos, nada. 

Quizás gracias a este escándalo otros autores españoles van a tener la oportunidad de publicar en el extranjeroJorge Díaz

La Bestia salió el 4 de noviembre a la venta. ¿Hasta cuándo estarán enganchados a la promoción de la novela?
–J. Díaz: ¡El reinado dura un año!
–A. Mercero: Hasta el verano yo creo que estaremos con la promoción pero no con la intensidad actual. El primer tramo es todo el mes noviembre y después habrá picos en las ferias de la primavera.
–A. Martínez: Al día siguiente de salir a la venta ya tuvimos segunda edición. Además, ese jueves por la tarde tuvimos nuestra primera firma con lectores, algo que nunca habíamos hecho.
Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz

De izquierda a derecha, Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz en la Gran Vía de MadridPaula Argüelles

La Bestia es una novela que sigue la línea de las tres anteriores de Carmen Mola. La diferencia la marca el contexto histórico: ahora se mueve en el Madrid costumbrista. ¿Por qué echaron la vista atrás?
–A. Mercero.: Empezamos a tramar la obra durante el confinamiento y nos resultaba un poco extraño escribir una novela actual de Elena Blanco cuando no teníamos ni idea de lo que iba a pasar mañana con nuestra vida: si teníamos que salir con una escafandra a la calle, si ya no íbamos a salir jamás... Había una incertidumbre sobre el presente que nos incomodaba un poco a la hora de tramar una novela en el presente. Nos parecía que desde ese punto de vista ir al pasado inmutable, que ya conocemos, a la rica historia española, era más seguro. Ahí se empezó a fraguar la idea de un cambio de tercio. Arrinconar a nuestra inspectora Elena Blanco y probar un género nuevo, que es este híbrido de novela histórica y thriller, una técnica que no habíamos explorado y nos gustó. ¿Y por qué exactamente esa fecha, 1834? No queríamos alejarnos muchísimo en el tiempo. Buscamos ambientarla en el siglo XIX, una época muy violenta, de mucha revuelta social en España. El XIX fue un siglo muy interesante y apasionante. Empezamos a buscar en distintos momentos de ese siglo hasta que nos tropezamos con un episodio que nos fascinó: la matanza de frailes, que tuvo lugar el 17 de julio de 1834. Ese día el pueblo madrileño se levanta en un ataque de ira contra los curas y se cargan en cuatro iglesias diferentes a 80 frailes. Esto nos parecía muy de Carmen Mola y un episodio poco conocido por el gran público. Pero de ahí empezaron a salir otras cosas. Nos encontramos con la epidemia de cólera que nos recordaba lo que estaba pasando con la covid; la primera guerra carlista; un Madrid de fango, de pobres, de solemnidad; la Cerca de Madrid todavía rodeando la ciudad... ¡Había elementos muy interesantes! No pudimos sustraernos a todos esos reclamos y nos pusimos manos a la obra. 
–¿Las restricciones vividas en la pandemia han influido a la hora de describir más minuciosamente la realidad de la epidemia de cólera relatada en La Bestia?
–A. Martínez: Hubo una parte de sorpresa. Cuando empezamos a hacer todo el trabajo de documentación, de repente, empezamos a ver que las medidas sanitarias que se tomaron en el momento eran muy parecidas a las que teníamos nosotros con la covid: la prohibición de reuniones más de diez personas, prohibir que sonaran las campanas de muertos en las iglesias para que la gente no se pusiera triste, el embozarse para evitar ser contagiado... El trabajo de investigación realizado te devuelve una imagen un poco deformada de cuál ha sido nuestro presente no solo en las medidas sanitarias sino también en el cómo reacciona la sociedad ante una epidemia y cómo busca culpables para entender por qué ha llegado el cólera a una ciudad y por qué está matando a tanta gente. Es algo que también, de alguna manera, hemos vivido con la covid: que si viene de un murciélago o de un laboratorio... eso se refleja en la novela. 

El trabajo de investigación realizado te devuelve una imagen un poco deformada de cuál ha sido nuestro presente con el covid en cómo reacciona la sociedad ante una epidemia y cómo busca culpablesAgustín Martínez

¿Qué les llamó más la atención de lo que se encontraron a la hora de realizar la investigación de la época?
–A. Mercero: Además de consultar mapas, libros, artículos de Larra... a mí me gustaba leer los periódicos de avisos. Fue una labor muy interesante y divertida. De pronto me encontraba con anuncios en el que hablaban de la llegada de un cargamento de sanguijuelas (que usaban para sanarse del cólera) en tal farmacia de tal calle o de cosas que se vendían o subastaban como un libro de arte equino encuadernado en cuero o un reloj con peanas... todas esas cosas se cuelan en la novela y le dan mucha verdad. 
–J. Díaz: A mí me sorprendió lo mucho y rápido que cambió el mundo justo después de nuestra novela. En 1834 Madrid era de una manera y solo cinco o seis años después cambió muchísimo. Esto nos obligaba a tener que estar examinando cada cosa de documentación porque, a lo mejor, nosotros habíamos visto que tal calle se llamaba así pero justo cambiaba al poco. Y es que un año después de la fecha de nuestra novela se produce la desamortización de Mendizábal y empiezan a tirarse abajo conventos. En la Carrera de San Jerónimo solo había iglesias y conventos en 1834 y en uno de los conventos que se derribaron hoy se ha construido el Congreso de los Diputados.
–A. Martínez: A mí me hacía mucha gracia la vida social de Madrid y el mundo de las tertulias. Cómo se entretenía la gente de la época, que era un poco el ir de casa en casa y observar cómo dependiendo de la casa en la que te invitaban el menú que se servía era distinto, las fiestas eran distintas...
–Los tres son guionistas. ¿Han escrito La Bestia con miras a una adaptación televisiva o para la gran pantalla?
–A. Mercero: No lo hemos escrito con ninguna intención audiovisual porque no hacemos eso aunque inevitablemente nos salen siempre novelas muy audiovisuales porque venimos los tres de la tele pero claro que nos gustaría. Sería un puntazo. 
–¿Están pensando ya en otro proyecto a futuro una vez acabe la promoción?
–A. Martínez: ¡Déjanos descansar! (risas)
–A. Mercero: yo solo puedo pensar ahora mismo en la siguiente entrevista...
–A. Martínez: En realidad sí tenemos otro proyecto que es Las Madres, la cuarta novela de la serie de Elena Blanco que ya está muy avanzada pero que tenemos que encontrar el momento para acabarla y entregarla a la editorial. Después de eso, pues, habrá más cosas pero da un poco de vértigo pensar ya en eso.
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