Ilustración de la portada de 'Los tres mundos'
'Los tres mundos': Posteguillo revive el genio militar de Julio César
Tercera entrega de la exitosa saga de novelas dedicada a la vida del romano
Uno de los mayores halagos que se le puede hacer a una novela histórica es el de haber conseguido despertar el interés por un personaje, periodo o acontecimiento. Optar por sucesos poco conocidos puede facilitar este punto y, por ese motivo, la labor de Santiago Posteguillo con sus obras sobre Julio César tiene mucho más mérito.

Ediciones B (2025). 1.040 páginas
Los tres mundos
Pocos serán los que apenas tengan noticias de la famosa conquista de las Galias liderada por el célebre político y militar romano. Pese a ello, Los tres mundos ofrece una narración que atrapa por su viveza y que deja al lector con muchas ganas de seguir profundizando en una campaña que cambió la historia de Europa. No solo eso: la obra también se sumerge en la fascinante civilización egipcia y, con el autor fuera de su zona de confort, mantiene el nivel en cuanto a capacidad para transportar al lector a una cultura tan sugerente, y el rigor historiográfico que aporta al conjunto una gran veracidad.
Después del éxito de sus trilogías sobre Escipión y Trajano, Santiago Posteguillo se propuso elaborar seis novelas sobre la vida de Julio César, seguramente la figura más emblemática, legendaria y conocida de toda Roma. Su papel de transición entre la República y el Imperio, su carisma, sus textos y su asesinato siguen atrayendo la atención de miles de aficionados a la historia. Ante el ecuador de su tarea, es posible afirmar que el valenciano está logrando con creces su objetivo, y con una calidad literaria que demuestran una absoluta madurez creativa.
El César más épico
Los tres mundos se detiene, por fin, en la faceta militar de César. En los dos primeros libros, Roma soy yo y Maldita Roma, hemos conocido al joven abogado y al ambicioso político. En ambos casos el autor introdujo ya algunas pinceladas de la genialidad estratégica del joven Julio; sin embargo, el resto de tramas son mucho más importantes y, en algunos momentos, ralentizan la lectura por la compleja organización social de aquella ciudad llamada a dominar buena parte del mundo conocido.
En esta tercera entrega la acción se impone y buena parte de la obra sigue los pasos de Julio César y sus hombres por el territorio de los aparentemente irreductibles galos. Como ya ha demostrado Posteguillo en otras ocasiones, su capacidad para narrar batallas es excelente. El lector no solo vibra con la emoción de la contienda y la fiereza de los soldados. El ritmo y la técnica utilizada por el doctor de la Universidad de Valencia evitan que los más profanos acaben perdidos en la sucesión de movimientos y permite comprender los porqués del éxito militar de las legiones romanas y el hecho de que aún hoy se considere a su líder un genio a la altura de Alejandro Magno o Napoleón.
Junto a todo lo anterior, Los tres mundos sigue protagonizado por un hombre de carne y hueso. Posteguillo está construyendo un retrato muy humano de Julio César y, en su camino, siempre hay duras decisiones que tomar, errores de cálculo y sufrimientos sobrevenidos. No estamos solo ante un conquistador intrépido o un político que tiene que lidiar con los difíciles equilibrios de un triunvirato abocado a la guerra civil, también hay un padre, un esposo, un hijo, un amante y un fiel amigo.
Esa humanidad también la encontramos en otros personajes fundamentales para la historia y la Historia: Cleopatra, Marco Antonio, Pompeyo, Cicerón... y hasta el ingeniero Vitruvio son trabajados con un cuidado que evita los estereotipos propios de un péplum. Todo funciona en una novela que, de cojear demasiado en algún aspecto, acabaría abrumando con sus más de 1000 páginas. Por suerte, el nivel literario de Santiago Posteguillo evita este problema.
Un capítulo muy especial
Y, en la conclusión de esta épica entrega de la saga sobre Julio César, se cuelan unas páginas que nos transportan a un «cuarto mundo» mucho más cercano en el tiempo. Aunque el autor intercambia Egipto por Valencia, los ecos de la terrible dana que asoló la tierra natal de Posteguillo llegan hasta el siglo I a.C.
Un capítulo duro, estremecedor y cargado de imágenes que a cualquier lector le recordarán a sucesos muy recientes y a sus protagonistas. Sacerdotes que no cumplen con su deber y no avisan a la población de la crecida, eunucos que anteponen los cálculos políticos a la necesidad de enviar ayuda y una princesa que se mancha de barro y se pone a disposición de quienes lo han perdido todo en las zonas más afectadas por la crecida del Nilo. Todo un homenaje y también un ajuste de cuentas.