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La escritora madrileña Julia A. Riestra

La escritora madrileña Julia A. RiestraJeosm

'Teatro de piezas': el duelo de Julia A. Riestra

La autora madrileña debuta con una novela intimista sobre la pérdida y la conservación del amor

Dice Virginia Woolf que «no es posible completar una emoción en el momento, su significado se expande más tarde». Julia A. Riestra, que encabeza la primera parte de su libro con esta frase, ha esperado unos 48 años para encajar las piezas. No sabemos cuánto hay de biográfico en esta novela corta pero sí sabemos que la autora ha querido (y ha sabido) concentrar una serie de emociones sobre la pérdida, la maternidad y la generosidad.

Teatro de piezas (Niña Loba), el debut de Julia A. Riestra (Madrid, 1977), se divide en dos partes: El cuaderno de Juana y El principio. Desde el comienzo nos habla una voz cálida, cómplice. Estamos ante una novela intimista que recuerda al tono de Adelaida García Morales. «Ya de niña desconfiaba del destino. Nací con la sensación de fragilidad de la vida y la omnipresencia del desastre».

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niña loba (2025). 102 páginas

Teatro de piezas

Julia A. Riestra

A través de 21 estampas, en las que Riestra va sumando factores con delicadeza y sin estrangular los significados, se narra en esta primera parte un duelo. Juana, la protagonista, pierde a su madre cuando solo es una niña. Su padre queda profundamente tocado tras este suceso, de manera que la pequeña tendrá que aprender por su cuenta a lidiar con la desaparición de su referente.

«Hay una parte del luto que se entrega sola, que transcurre por dentro y que nos invade», señala la autora a través de Juana. Esa parte es la inherente al tiempo, a su paso. «Pero la parte letal –añade– es la autoimpuesta, la que nos exige una coherencia entre el dolor y el amor».

Teatro de piezas es también, además de un libro sobre la pérdida, una obra sobre la transfiguración del amor. La muerte de su madre hace que Juana descubra una complicidad especial con Sara, una actriz de teatro sin hijos que se encarga de suplir el hueco que ha dejado la muerte. Es otro tipo de maternidad, por delegación. Julia A. Riestra descorre poco a poco el mecanismo de esta 'transubstanciación' del amor.

La segunda parte del libro indaga más en la relación de Juana con Sara y con Rafa, su esposo y jugador de ajedrez. Todo este pasaje bebe de una hermosa premisa de Stefan Zweig en su Novela de ajedrez: Al hablar del tablero, dice Zweig que es «limitado en su espacio geométrico, pero infinito en sus posibilidades». Ni más ni menos que como nuestra vida.

Riestra se permite ser más simbólica en esta segunda parte. Ciertamente pocos juegos con tanto simbolismo como el ajedrez. Por ejemplo, como recuerda la autora, un peón que llega al final de su itinerario acaba convertido en reina. Nos parece que tiene mucho que ver con el espíritu de esta novela delicada. Un debut muy a tener en cuenta.

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