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cubierta de 'Gliff'

Cubierta de 'Gliff'Nórdica

Entre líneas rojas: la distopía de Ali Smith en 'Gliff'

Destellos de un futuro cercano

La publicación de Gliff (Hamish Hamilton, 2024) de Ali Smith en Nórdica, –sello reconocido por la delicadeza y esmero con que cuida cada una de sus ediciones– reafirma a la autora escocesa como una de las voces más experimentales de la literatura contemporánea. Smith (Inverness, 1962) se forjó en un contexto de clase obrera, creciendo en viviendas de protección oficial. Tras estudiar literatura en la Universidad de Aberdeen y realizar estudios de doctorado en Cambridge, abandonó la academia para dedicarse a la escritura. Su trayectoria incluye más de una decena de novelas y varias colecciones de relatos.

Cubierta de 'Gliff'

Nórdica Libros (2025). 264 páginas

Gliff

Ali Smith

La escritora se define por su aproximación lúdica y combativa a la ficción. Sus obras anteriores, como Hotel World (2001) o The Accidental (2005), ya revelaban su fascinación por los quiebros narrativos y la fluidez identitaria. El gran experimento que la situó como una intelectual de respuesta rápida ante la convulsión sociopolítica del Reino Unido fue el Cuarteto Estacional (2016–2020). Mediante títulos como Otoño, Invierno, Primavera y Verano, Smith injertó la urgencia de los acontecimientos contemporáneos, como la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la pandemia, en el ciclo eterno de las estaciones.

En Gliff, Smith, quien ha sido considerada la Nobel escocesa en espera, no solo extiende esta preocupación por el presente, sino que la proyecta hacia un futuro cercano. La novela, descrita por ella con un humor provocador como un «libro distópico de ponis», es una sombría extrapolación de la trayectoria sociopolítica actual. Su propuesta es inquietante, ya que los horrores que describe (catástrofe climática, vigilancia tecnológica, campos de internamiento, capitalismo explotador) no son profecías lejanas, sino que ya están ocurriendo en el mundo real.

La novela se inscribe en un paisaje ficcional de carácter kafkiano y orwelliano: un Estado totalitario regido por un capitalismo invasivo y la vigilancia constante. En esta sociedad, cada individuo debe ser identificado, catalogado y rastreado. Quienes se oponen al sistema o no se pliegan a la dictadura hipertecnológica son declarados «no verificables» (UVs). Este estatus de indeseable conduce a la demolición de sus hogares, marcados con pintura roja por una máquina torpe llamada superabusones, y a la amenaza de ser enviados a brutales centros de reeducación o campos de trabajo.

Gliff es la primera parte de una duología cuyo segundo volumen, Glyph (Penguin Books, 2025), retoma la misma historia desde una perspectiva complementaria. El título Gliff proviene de una palabra escocesa que puede significar «vistazo», «susto» o «conmoción», y encarna la fascinación de Smith por el juego lingüístico y la exploración semiótica. En la novela, el término «gliff» actúa como sustituto de cualquier palabra, poniendo de relieve la polisemia y el poder del lenguaje frente a la rigidez del control social.

La trama sigue a los hermanos Briar (Bri/Brice) y Rose, dos niños precoces que huyen tras la partida de su madre y la desaparición de su pareja, Leif. Briar, el narrador, juega con la identidad de género. El elemento que da título a la novela es el caballo Gliff, que Rose adopta de un campo cercano a un matadero. El animal se convierte en el eje moral y simbólico del relato: encarna la «ecuanimidad», una forma de serenidad ética que el narrador solo llega a comprender con el paso del tiempo; representa la posibilidad de mantener la inocencia y la esperanza en un mundo deshumanizado por la vigilancia y la coerción.

La narrativa se presenta de forma fragmentada: entrelaza la huida de los niños con la voz de Briar cinco años después, ya adulto y empleado como supervisor en una fábrica –la Cinta de Empaque– al servicio del régimen. Tras ser capturado y sometido a un proceso de reeducación, Briar narra su historia en primera persona, y ese punto de vista se convierte en un gesto de resistencia. Al decidir qué recordar y qué callar, ejerce una forma de control sobre su propia memoria, afirmando su autonomía frente al trauma y a la imposición del discurso oficial.

A través de esta exploración de la tiranía y la destrucción del lenguaje, Smith argumenta que el lado redentor de las palabras reside en su capacidad para la resistencia y la autoafirmación. La novela es un vibrante testimonio de la vitalidad que persiste incluso bajo la opresión, ofreciendo un camino hacia adelante para la realidad que ya vivimos.

Gliff es un libro sugestivo sobre la vida en un mundo que percibe la autonomía como una amenaza, una obra de arte que, como Smith misma señala, busca desollar al lector y revestirlo de nuevo, forzándolo a cuestionar sus certezas.

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