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Cubierta de 'Calderón de la Barca'

Cubierta de 'Calderón de la Barca'CEU Ediciones

Calderón: dramaturgo, capellán, congregante y hermano

La Loa del Refugio y el entramado espiritual, social y literario del Madrid barroco

Las dificultades socioeconómicas para habitar la capital del Reino no son nuevas… debido a la severa necesidad existe un precedente del primer SAMUR: la Hermandad del Refugio. A tal efecto puede leerse en una de las sillas de manos que atesoran en su museo de la calle Puebla de Madrid: «Vayamos de dos en dos a socorrer al pobre, que en sustancia es Dios». En ese trazado histórico se inscribe la labor secular de la institución, que tuvo como miembro a Calderón de la Barca.

Cubierta de 'Calderón de la Barca'

CEU Ediciones (2025), 185 páginas

Calderón de la Barca y la loa a la Hermandad del Refugio

Lucille Soler, Carmen Pinillos y Pablo Sánchez Garrido

En la reciente publicación de CEU Ediciones, como manda la tradición, nos reciben las palabras de Fernando Ramírez de Haro, actual Hermano Mayor. El prólogo continúa con Raúl Mayoral, exdirector gerente de la Hermandad. Ambos señalan cómo sus principios y constituciones responden al mandato de la caridad cristiana. A esta regla se adscribe en su momento Calderón, quien va a experimentar su propio «giro católico».

Las sensibilidades espirituales siempre han existido, nada nuevo bajo el sol. En su caso, Calderón termina integrándose en la Orden de Santiago, como capellán de los Reyes Nuevos de Toledo o de Honor de Su Majestad, en la Congregación de San Pedro Apóstol (donde se ha investigado su enterramiento), en la Venerable Orden Tercera franciscana o en la propia Hermandad del Refugio. Sin embargo, para el profesor Pablo Sánchez Garrido, autor encargado del contexto biográfico en el libro, no hay tanto giro sino continuidad.

En la intrahistoria calderoniana sí hay circunstancias materiales, como la asignación de capellanías aseguradas por herencia, pero esos beneficios solo podrían servir de acicate para una vocación sacerdotal incardinada a un contexto mucho más rico. Bucear en el Madrid barroco es lo que nos propone la profesora Lucille Soler, quien indaga en el libro mediante dos capítulos centrados en la historiografía. Gracias a sus trabajos de documentación apunta hacia los vaivenes del dramaturgo como hombre de letras en la época de los últimos Austrias. El rigor científico es patente en la edición de las fuentes y en su selección de los hitos más significativos.

Así, encontramos interesantes evidencias del conocido como la cima de autos sacramentales. En estas páginas se plasma la posibilidad de que Calderón ejerciera una implicación intermitente en los ejercicios de caridad debido al «fascinante entrelazado de compromisos religiosos, culturales y sociales que enriquece nuestra comprensión de este eminente dramaturgo». Soler ha trabajado los archivos en una labor de investigación de las que ya quedan pocas. Al final del libro se encuentran los facsímiles de la documentación junto con el autógrafo calderoniano de la Loa.

Cabe destacar cómo la dificultad de comprensión de una pieza alegórica como es la Loa requiere de una aproximación adecuada. En esta obra, la dimensión interdisciplinar allana el camino a la profesora Carmen Pinillos, en su capítulo sobre la edición crítica. La especialista en literatura ha podido realizar una edición crítica que aúna, desde las primeras líneas, motivos como la defensa de la Inmaculada, atributos de la devoción a san Agustín o variadas acepciones topográficas. El proceso de composición poética tiene incluso eco en las visiones de la Divina Comedia de Dante. La Loa dibuja una «rosa de los beatos» donde resplandecería una nueva Jerusalén centrada en la hermandad celeste de los miembros de la Hermandad del Refugio.

El diálogo interdisciplinar se hizo patente en la presentación del libro. Las paredes de la Sala de Juntas de la Hermandad asistieron una vez más a una reunión, en esta ocasión para compartir los resultados de esta colaboración en honor a su historia. La obra recoge lo mejor de la cultura española: «el arte propio de una historia centenaria, la religión que responde al humanismo cristiano y la literatura en la composición de la Loa». En palabras de Sánchez Garrido, quien anima a superar la «biografía del silencio» (Ángel Valbuena Prat), en especial tras la recepción del orden sacerdotal por parte de Calderón.

Dicha segunda etapa vital se ha considerado como la que encierra el mayor misterio. Sin llegar a generarse un «hiato», pues sigue haciendo comedia, nuestro dramaturgo sorprende al ampliar su bibliografía. Este estudio «está llamado a perdurar», asegura Ana Rodríguez de Agüero, directora de CEU Ediciones. El número 12 de la colección de Literatura representa un diálogo de saberes muy universitario. El libro demuestra que se puede buscar la Verdad desde un excepcional equilibrio entre la excelencia investigadora y la divulgación científica.

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