Detalle de la portada de '¿Hay conciencia en tu cerebro?'
'¿Hay conciencia en tu cerebro?': el materialismo no puede explicarlo todo
Enric F. Gel se adentra en los misterios de la mente para preguntarse si el hombre es algo más que un conjunto de partículas bien organizadas
El dolor producido por una piedra en el riñón es el punto de partida del nuevo libro de divulgación de Enric F. Gel, creador del canal de filosofía en YouTube más seguido en España. El mencionado problema en la uretra puede ser explicado por la ciencia, pero el sufrimiento subjetivo y personal de nuestro autor parece sobrepasar sus límites, aunque algunos lo nieguen.
A grandes rasgos, esa es la tesis de ¿Hay conciencia en tu cerebro?, un libro que actualiza el estado de la cuestión sobre la posibilidad de que el ser humano pueda quedar reducido a su materia o si son necesarios otros atributos inmateriales para poder explicarlo en toda su complejidad.

GROU. 378 PÁGINAS
¿Hay conciencia en tu cerebro?
Tal y como hace en su canal, Enric F. Gel aporta rigor a su estudio filosófico, pero también un tono que lo hace accesible a un público que no necesariamente esté versado en la materia. Sin bien es cierto que es necesario un mínimo para poder comprender y aprovechar el texto y no acabar perdido entre conceptos, ideas y refutaciones algo complejas.
Una crítica al materialismo
¿Hay conciencia en tu cerebro? se presenta en buena medida como una importante revisión de la filosofía más relevante de nuestro tiempo: el materialismo. A grandes rasgos, y siguiendo a las corrientes cientificistas, esta teoría defiende que «todo lo que existe es materia (o bien depende radicalmente de ella), y que la instancia clave para caracterizar la materia son las ciencias naturales, como la física, la química, la biología y la neurociencia», según la cita del filósofo Soler Gil que puede leerse en el libro.
Gel hace un profundo estudio de las corrientes materialistas más relevantes sin escatimar en citas y referencias a los grandes pensadores del momento. Todas ellas son analizadas sin dogmatismos, y de todas ellas se ofrecen puntos débiles o zonas grises: por mucho que la ciencia explique la cantidad de procesos y conexiones que se dan en el cerebro, tiene muy difícil valerse por sí misma para contestar a las preguntas por el cómo y el por qué se genera la experiencia consciente y subjetiva que caracteriza la vida del hombre.
Obviamente, el libro no pretende hacer una enmienda a la totalidad y negar el valor de la ciencia. Pero sí poner sobre la mesa los límites de esta y la forma en la que una filosofía concreta, el materialismo más dogmático, pretende estirar el chicle para ofrecer una cosmovisión concreta. ¿Se puede reducir la libertad, el sentido de la existencia, el dolor o el amor a meros procesos biológicos?
¿Aristóteles tenía razón?
La obra tampoco es solo esa revisión del materialismo. Enric F. Gel ofrece al lector otras respuestas de la mano de corrientes filosóficas como el idealismo, el panpsiquismo o el dualismo. Respecto a este último, advierte el autor que el gran problema está en la reducción caricaturesca que algunos pretenden hacer de conceptos como el de alma o espíritu, asociándolos inmediatamente a la religión y mellando su valor para el pensamiento racional.
Frente a este postulado, nuestro autor deja de lado los prejuicios y devuelve a la primera línea de debate, de nuevo sin escatimar en citas y referencias, las ideas de pensadores clásicos como Platón y Descartes. Ambos consideran que en el hombre se unen dos sustancias distintas: una material, el cuerpo, y otra inmaterial, el alma o la res cogitans. Tesis cuestionables, discutibles, pero nunca desechables de un plumazo y a golpe de tópicos.
En el tramo final del libro, el lector encontrará una última propuesta: el hilemórfismo de Aristóteles. Materia y forma como elementos diferentes, pero inseparables de la única sustancia. Otra teoría a tener en cuenta y que, de nuevo, demuestra que la reducción materialista no supone el fin de la discusión.
La filosofía aborda los grandes misterios del hombre y la realidad. Como buenos misterios y como buena filosofía, las respuestas no se agotan nunca. Y también por ese motivo, como ¿Hay conciencia en tu cerebro? es un buen libro de filosofía, no nos da una solución absoluta y definitiva, nos pone sobre la mesa el problema, nos guía por distintas alternativas y nos abre horizontes hacia los que, si el lector quiere, podemos avanzar.