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Jordi Savall, el embajador de la música antigua

Jordi Savall, el embajador de la música antigua

Jordi Savall: «La incompetencia de los gobiernos con la cultura musical es monstruosa»

Savall denuncia el hecho de que ningún ministro de Cultura ha tenido interés por la música y el abandono de este arte en España, que debería ser ejemplo por su riqueza judía, árabe y cristiana

El director de orquesta Jordi Savall, máximo exponente de la música antigua en España, está en Ámsterdam por iniciativa de Europa Creativa, proyecto que trata de crear una orquesta de músicos jóvenes europeos. A propósito de este evento y del concierto que el músico catalán celebrará en la sala de conciertos Muziekgebouw, ha llamado la atención sobre el estado de la música dentro de la cultura y la gestión política de este arte.

Savall cree que en España «hay mucha gente consciente de la importancia de la música», que «no se considera un patrimonio nacional» pero, durante mucho años ha dominado «una incompetencia monstruosa» por parte de los gobiernos españoles hacia la misma.

La música, abandonada

En este sentido, el músico ha lamentado el abandono de la música y su dejación «como el último eslabón perdido; y eso es muy grave», porque con su «patrimonio musical fabuloso del Medievo y el Renacimiento, con sus culturas históricas como Al Ándalus, con su expansión al mundo en Sudamérica y en Europa, España tendría capacidad de hacer con la música un elemento de embajador universal».

Además, ha lamentado que esta es una oportunidad perdida tras otra y subraya el papel que le hubiera gustado que España jugara como «mediador fabuloso en el Mediterráneo con las culturales judías, árabes y cristianas», ya que lo lleva en su «genética histórica» como país.

«La música no se considera patrimonio nacional. Se valoran solamente los manuscritos, las partituras, las hojas. Una obra musical no se valora y es un absurdo tremendo. Es como si dijéramos que una partitura de Bach tiene valor, pero no la música en sí. Ha habido siempre una incompetencia monstruosa con el hecho de que ningún ministro de Cultura en España ha tenido mínimamente una cultura musical», ha ejemplificado sobre esta indiferencia.

Sólo el cine

A su juicio, la cultura «no ha tomado el espacio que le correspondía» en nuestro país, quizás solamente en el cine, que es «una cultura más popular y difundida, pero no somos conscientes, sobre todo a nivel musical, que llevamos siglos de retraso», incluido por la falta de atención a esta asignatura en las escuelas.

«Hay una confusión que viene de pensar que solo se estudia música si se quiere ser músico; si no quieres ser músico, no hace falta. Es como si dijéramos que no hace falta que estudies gramática y lengua si no tienes que ser escritor. No. Saber hablar bien tu lengua es un fundamento para tu educación, independiente de lo que vayas a ser», ha señalado.

Ayuda a ser feliz

Savall entiende que la música es «un lenguaje de base que nos ayuda a ser más felices» y, si se hace un viaje al pasado, en épocas en las que no existía ni la radio, ni las grabaciones, dice, «todo el mundo sabía cantar un poco o tocar algún instrumento musical, en los pueblos de toda Europa, porque era la única forma de tener música».

«Solamente los nobles y los reyes podían alquilar músicos y pagarles para que hicieran música. Si lees el Quijote te das cuenta de hasta qué punto la música está en la vida cotidiana de las gentes, y esto era fundamental. Y aún lo tenemos un poco. En España aún hay una tradición musical fuerte», ha agregado.

Savall ha aludido al hecho de que la pandemia ha afectado a este sector, especialmente a los músicos independientes, puesto que las orquestas sinfónicas y los teatros, que han sufrido por no poder acoger espectadores –dice–han tenido «subvenciones importantes» para continuar pagando a los músicos y sobrevivir.

Una situación insostenible

«Pero los músicos independientes, sean de música clásica o barroca, hemos estado a cero. Hemos sobrevivido con algún ERTE. En nuestra fundación hay más de 15 personas que trabajan y tienen salarios, y en la pandemia hemos tenido que poner en ERTE a una parte importante. Esto ha afectado también a las salas de conciertos, que pagan menos ahora, y tenemos que aceptar dinero que no cubre gastos de un concierto», y ha advertido de «la situación insostenible» del sector, al tiempo que anuncia su intento por convencer al Ministerio de Cultura en España para «que sea consciente de que los grupos que llevan el nombre de España al mundo deberían tener un soporte: no es lógico que solo se subvencionen las orquestas y los teatros de ópera que hacen música de 1800 hasta nuestra época, y se deje los 800 años anteriores olvidados».

Jordi Savall ha finalizado ensalzando como «patrimonio espectacular, bonito y accesible» los trabajos de Tomás Luis de Victoria (1548-1611), Cristóbal de Morales (1500-1553), Francisco Guerrero (1528-1599), así como el Codex de Las Huelgas, o los Cancioneros del Siglo de Oro. Sin embargo, al músico le ha dado tiempo ha dejar un lamento final: «No le llego a hacer comprender a los políticos el valor de este patrimonio intangible con valor incalculable».

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