16 de agosto de 2022

Componentes del grupo musical Locomía

Componentes del grupo musical Locomía

Depresión, adicción y cárcel: el documental 'Locomía' retrata la sórdida historia de la banda

El grupo se convirtió en una sensación en apenas unos meses en Ibiza y dio el salto con giras por el resto de España y América Latina

Aunque caracterizada por el exceso desde su estética a su convulsa historia interna, todos los participantes en el documental de Movistar+ que intenta hacer justicia con el legado y relevancia de Locomía coinciden en algo: «Fue una banda transgresora» y ya era hora de que «alguien se la tomara en serio».
La plataforma audiovisual acaba de lanzar los tres capítulos de la productora Boxfish que relatan la génesis, auge y declive de aquel fenómeno musical que, aún tras la modernidad de La Movida, dio aire a la España de finales de los años 80 con su vigoroso meneo de abanico, sus hombreras XXL y sus zapatos de punta.
«Los años han tratado mal el legado de Locomía, siempre con el rollo de la mofa. Yo siempre he querido dejar claro que detrás había algo más que una boyband, que había un trasfondo muy grande», afirma Xavier Font, creador de aquella peculiar estética entre barroca y ultramoderna.

De Ibiza a la gira por España

Todo arrancó en Ibiza, según el relato acorde a todas las versiones. Allí vivía Font, impulsor de este proyecto integrado además por su hermano Luis, Manuel Arjona y Gard Passchier para animar las noches de la isla pitiusa. «Aquel Xavier era tremendo. Pero era como era, de corazón. Yo los quise, los amé y los maltraté. Era el rey de mi reino y ellos mis donceles», cuenta de aquellos días quien se reconoce como «medio villano», también como «la mecha o la cerilla» del grupo, aunque le confiere a Arjona el papel de «alma» del mismo.
José Luis Gil, entonces presidente de Hispavox, decide ficharlos para convertirlos en una banda de éxito. La cosa empieza a funcionar, pero no tardan en aflorar las desavenencias, lo que se resuelve con la salida pactada de Font del grupo, aunque sigue cobrando como propietario de la marca.
La formación que entonces conforma Locomía (con Manuel Arjona, Carlos Armas, Juan Antonio Fuentes y Francesc Picas) triunfa con su primer disco, Taiyo (1989), del que formaban parte temas como Loco Mía o Rumba, Samba, Mambo (S.R.M.), y su proyección los catapulta hasta el «top 10» británico y a Latinoamérica.
Se decide dejar entonces su lanzamiento en Estados Unidos en manos de Font, residente en Miami, y este convence al grupo para romper contrato con Gil, quien levanta una banda paralela bajo el mismo nombre. Ninguna de las dos formaciones logró mantener el tipo y, tras años de idas y venidas, la mayor parte ya en la trastienda musical, el fenómeno se convirtió en un chiste.

El principio del fin: caricatura y cliché

«Era fácil caer en la caricatura y el cliché, pero cuando estábamos con el desarrollo del documental, había ya un germen de poner en su lugar a una banda transgresora que rompió tabúes en estética y cánones de masculinidad», reivindica Pablo Aguinaga, guionista y productor de esta serie. En la misma línea, el argentino Mariano Tomiozzo, responsable de contenidos de Boxfish, señala como una premisa de partida «el tomarse en serio a Locomía, cosa que probablemente no haya hecho nadie aún, comprometidos con cada personaje».
«Todos son muy intensos. El propio Xavier es una fuerza de la naturaleza que te envuelve y te seduce», argumentan ante una producción en la que uno de sus mayores logros radica en haber logrado reunir a todos los que participaron en primera persona en su relato... y fueron muchos. Señalan en ese punto que aquí «no hay buenos ni malos». «Es algo que teníamos claro desde el principio. Es una historia en la que cada uno contaba su verdad, con derecho a réplica. El espectador es inteligente para hacerse su idea y acabar de un lado o de otro», afirman.
Locomía en una imagen de los 80, con sus características hombreras

Locomía en una imagen de los 80, con sus características hombreras

Dicen que respetan la postura de Gil, quien ha criticado que en el resultado «falta música y sobre amarillismo». «Estamos muy agradecidos en primer lugar por su participación. Es cierto que cuando pones el foco en unas cosas, se pierden otras, y aquí lo pusimos en lo emocional –en una historia en la que hay mucho conflicto–, en detrimento de no contar por ejemplo como cómo se elabora un hit», se excusan.
«Fueron tres años de grandeza para 25 de tristeza», lamentan aún amargamente algunos de sus miembros. «Pero esto ha sido como una confesión al mundo. He visto el documental 24 veces y cada vez me gusta más. Lloré y reí mucho más», destaca Font, quien planea ahora una película de ficción para otra plataforma.
En su opinión, la de Locomía «es una fórmula que sigue funcionando». Acredita los 22 conciertos que tiene contratados con la actual formación que dirige y un proyecto para presentar una versión «evolucionada» que, junto al productor Julio Posadas, paseará color y techno español, con el objetivo en mente incluso de presentarse al próximo Benidorm Fest.

Tres meses de cárcel por vender MDMA

Pero tras apenas cinco años de giras que les llevaron incluso a Japón, el brevísimo éxito se tradujo en depresión, las fiestas dejaron paso a las dificultades para adaptarse a la vida real y los viajes se transformaron en varios meses de prisión. Luis Font, hermano del creador Xavier y con una historia de idas y venidas entre el grupo original y el que luego formaría como venganza José Luis Gil, cayó en una depresión que se ha extendido 25 años. «He pasado una depresión, una adicción y me he tenido que crear incluso un alter ego con el nombre de Nacho para seguir viviendo.
El paso por prisión y el del tiempo fueron los que ayudaron a Xavier Font a entender todo aquello con perspectiva. En 2012 fue condenado a tres años de cárcel por vender pastillas de MDMA y pasó tres meses en una celda hasta conseguir la condicional. Ninguno de los demás acabó mucho mejor: las adicciones, el no saber vivir en el mundo, no encontrar trabajos «normales» o seguir aferrados a la ilusión de triunfar con su grupo de música hace que vivan congelados en el tiempo... 40 años después.
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