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21 de febrero de 2024

María Berasarte, durante su interpretación en directo el Congreso de los Diputados

María Berasarte, durante su interpretación en directo el Congreso de los DiputadosRTVE

La música de Serrat y Aute decepciona el Día de la Constitución en el Congreso

Las versiones de Aquellas pequeñas cosas y de Al alba interpretadas por la artista vasca María Berasarte, ambas símbolos de la izquierda, han sido calificadas con sorna de «violencia musical y política»

Canciones de Joan Manuel Serrat y de Luis Eduardo Aute, interpretadas por la cantante vasca María Berasarte, han sonado este miércoles en el Congreso en el acto central de celebración del Día de la Constitución, el primero en el que la socialista Francina Armengol, presidenta de la Cámara, se ha estrenado como anfitriona.
El homenaje de las Cortes a la Constitución de 1978 ha reunido a representantes de las principales instituciones del Estado y a diputados y senadores de distintos grupos parlamentarios. La presidenta del Congreso y el del Senado, el 'popular' Pedro Rollán, han recibido a los invitados en el Pasillo del Palacio de la Carrera de San Jerónimo y después se han trasladado al Salón de los Pasos Perdidos, donde se ha desarrollado el acto central.
El evento principal ha dado comienzo con la interpretación de la canción Aquellas pequeñas cosas, de Joan Manuel Serrat, una canción «blanca» en contenido pero en la que algunos han visto un guiño a la memoria histórica.
Serrat la grabó por primera vez en el año 1971. Fue incluida en su disco Mediterráneo, y posteriormente en sucesivas antologías y recopilaciones. Se trata de una canción breve que identifica la memoria por los recuerdos, por los acontecimientos vividos y por todas esas cosas que nos hace bien recordar, pero que «no son más que Aquellas pequeñas cosas».

Un himno de protesta

Para cerrar, el Gobierno se ha decantado por el «himno reivindicativo y de protesta» Al Alba, uno de los éxitos de Luis Eduardo Aute. Ambos temas han sido interpretados por la cantante María Berasarte, acompañada de Pablo Martín Caminero al contrabajo.
Esta canción era cantada por todos aquellos que querían cambios en los convulsos tiempos del final de la dictadura franquista, debido a los hechos en los que se había basado la canción. La letra fue escrita tras los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 y con ella el autor quería expresar su repulsa y condena al régimen por haber llevado a cabo la ejecución de cinco personas pertenecientes a la rama político-militar de ETA y del FRAP.
Estas se convirtieron en las últimas ejecuciones del franquismo, a dos meses escasos de la muerte del dictador, en un intento de demostrar que el régimen todavía mantenía el control sobre el país. Aunque Franco pensó que se trataba de una inofensiva canción de amor, terminó por convertirse en un himno de protesta y de esperanza por los nuevos tiempos democráticos en España.
Entre una y otra canción se ha procedido a la lectura de una serie de artículos de la Constitución por parte de personas ajenas a la vida parlamentaria.
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