Brian Wilson en una imagen de archivo
Difunden el contenido de la autopsia de Brian Wilson que revela el motivo de su muerte
El líder de los Beach Boys murió el pasado 11 de junio a los 82 años
La muerte del legendario Brian Wilson, líder de los Beach Boys, fue un golpe para el mundo de la música y, en particular, para los amantes de la mítica banda de rock-surf californiana que vivió su edad de oro en los 60 y 70 del pasado siglo.
El ya anciano vocalista, fallecido a los 82 años, fue todo un símbolo de una juventud americana que se sacudía el polvo de los campos de batalla europeos tras la Segunda Guerra Mundial y miraba con optimismo a un nuevo mundo, bajo la sombra de la Guerra Fría, pero con unas infinitas ganas de vivir y pasarlo bien, que eclosionaron en los movimientos culturales beat y hippie.
Brian Wilson fue una de las figuras más influyentes de la historia del rock, cuyo legado se dejaría notar durante décadas, y lo recogerían bandas tan dispares como Ramones o el brit-pop de Blur u Oasis.
El histórico líder de los Beach Boys padecía un trastorno neurocognitivo con síntomas de demencia que se le diagnosticó en 2024.
Sin embargo, hasta ahora no había trascendido la muerte exacta de su muerte, de la que se acaban de hacer eco los medios estadounidenses y británicos.
Según ha recogido la revista especializada TMZ, el certificado de defunción elaborado por el Departamento de Salud del Condado de Los Ángeles, el cantante sufrió un fatal paro respiratorio que desembocó en una crisis cardíaca fulminante.
Además, padecía en el momento del incidente cardio respiratorio una sepsis (infección de la sangre) y una cistitis (infección de la orina) que contribuyeron a que fuera imposible recuperar a Brian Wilson tras el paro.
Asimismo, la autopsia reveló otros graves problemas de salud no diagnosticados. El líder de los Beach Boys sufría una enfermedad renal crónica, insuficiencia respiratoria crónica, apnea obstructiva del sueño, además de varias condiciones neurodegenerativas que agravaban su demencia neurocognitiva.
El adiós de Brian Wilson certifica el paulatino cierre –por una mera cuestión biológica– de una generación irrepetible de músicos que legó a la humanidad las décadas doradas del rock n’roll.
El mantra, quizás ya demasiado sobado aunque no por ello menos cierto, dice que los viejos rockeros nunca mueren. En la vida real, sí mueren, pero su inmortalidad se materializa en un legado colosal que nunca caerá en el olvido.
Y lo que el mundo del rock nunca olvidará son esas «good vibrations» de playas doradas californianas y tablas del sur cabalgando las olas al ritmo de California girls.