01 de julio de 2022

Lia Thomas al término de una de las pruebas de la Ivy League

Lia Thomas, al término de una de las pruebas de la Ivy LeagueAFP

Lia Thomas, el «tramposo» que quiere hacer triunfar el género sobre la biología

Durante las pruebas en las que participó la nadadora transgénero los abucheos fueron constantes por parte del público, que defendió su derecho a competir, pero no en categoría femenina

El desacuerdo con la participación de la nadadora transgénero Lia Thomas en los campeonatos nacionales universitarios de Estados Unidos parece que ha sido mucho más notable de lo que ha trascendido. Hay una imagen de un podio improvisado en la ceremonia de premiación de la Ivy League entre la segunda, la tercera y la cuarta clasificada, donde las tres dan de lado a la campeona, que sonríe solitaria en el primer cajón.
Antes de la competición, las organizaciones Champion Women y Women's Sports Policy Working Group publicaron una petición conjunta contra Thomas con un total de 5.446 firmas, desde entrenadores universitarios y nadadores hasta exatletas olímpicos. Incluidos a los entrenadores principales de natación de la Universidad de Princeton y la Universidad de Tennessee, y cinco nadadores de Penn (la universidad de Thomas).

«Los deportes femeninos importan»

Durante el campeonato las protestas fueron constantes. Algunos padres usaron calcomanías que decían: «Salvemos los deportes femeninos». Dos padres de la Universidad de Auburn lucían camisetas que decían «Los deportes femeninos importan». En las carreras preliminares del jueves por la mañana, cuando la piscina se quedó en silencio y Thomas estaba preparada para saltar sobre el poyete, alguien gritó «tramposo». Otros abuchearon cuando aceptó sus premios.
La mayoría decía defender el derecho de Thomas a competir, pero no en la categoría femenina, asegurando que no se trataba de la protagonista, sino del principio de una ventaja injusta, expresando su temor de que otra mujer trans pudiera llegar después de Thomas y ganarlo todo.
Lia Thomas durante las competiciones de la NCAA

Lia Thomas, durante las competiciones de la NCAATwitter

Algunas voces, como la del excampeón olímpico y presidente de World Athletics, Sebastian Coe, confían en que los tratamientos para reducir la testosterona son la solución a un problema que, a juzgar por todos los estudios y evidencias más allá de los estudios, trasciende dicha reducción. De las tres pruebas en las que se presentó Thomas, solo en una resultó vencedora, consiguiendo resultados discretos en las otras dos.
Esto ha servido para decir a los defensores de la inclusión de Thomas en las competiciones femeninas que su superioridad no ha sido tan apabullante como los contrarios a su participación aseguraban, lo cual indica, según aquellos, que la reducción en los niveles de testosterona por debajo de los 5 nanomoles (durante los 36 meses anteriores a la competición) es la respuesta para igualar a las competidoras en el caso de la incorporación de mujeres transgénero en las competiciones femeninas.

Los cambios musculoesqueléticos tras reducir los niveles de testosterona son insustanciales

A pesar de esta insistencia, y del criterio que en la actualidad aplica la federación estadounidense, el cual le permite participar a Thomas, distintos estudios avalan que la superioridad biológica del hombre respecto a la mujer sigue existiendo a pesar de la reducción de dicha hormona, incluso suprimiéndola, donde los cambios musculoesqueléticos son insustanciales.
El tiempo de Lia Thomas en las 500 yardas ha sido de nueve segundos por encima del récord de Katie Ledecky, otra cuestión que ha sugerido un nuevo argumento en el absurdo debate a juzgar por las simples imágenes acerca de la verdadera superioridad física del hombre, incluso sin testosterona, frente a la mujer.

Se niegan a reconocer la victoria de Thomas

Ron Desantis, gobernador de Florida, firmó una proclamación que reconoce a la subcampeona Emma Weyant como la vencedora del título nacional universitario de natación más alto de EE. UU., un evento que perdió ante la atleta transgénero.
Lia Thomas celebra el triunfo en las 500 yardas en la Ivy League

Lia Thomas celebra el triunfo en las 500 yardas en la Ivy LeagueAFP

El/la anteriormente conocido como Will Thomas era el número 462 en el ranking masculino y ahora es la número uno entre las mujeres. Como muestra un simple cronómetro: el récord del mundo femenino de 50 metros libres (un solo largo de una piscina olímpica) es de la sueca Sarah Sjostrom, con un tiempo de 23,67, más de dos segundos por encima del ducentésimo mejor tiempo masculino de siempre de Andryi Govorov y sus 21,62.
En 1973, el extenista Bobby Riggs, de 55 años, se enfrentó a la primera jugadora del mundo, la australiana Margaret Court, la máxima ganadora de Grand Slams de la historia del tenis, a quien derrotó por 6-2 y 6-1.
No quedó ahí «la batalla de los sexos» en el tenis. En 1993, dos décadas más tarde, la gran Martina Navratilova, de 35 años, apostó a que podría ganar al gran Jimmy Connors, de 40. En este partido se le concedió a la jugadora poder contar con los pasillos de dobles. Una enorme ventaja reglamentaria que no le sirvió de nada, pues Connors ganó el encuentro por 7-5 y 6-2.

En 1973, Bobby Riggs, de 55 años, ganó a Margaret Court, la tenista número uno del mundo por 6-2 y 6-1

Unos años después, en los inicios de las hermanas Williams, ambas disputaron un encuentro no oficial con el objetivo de demostrar que podían competir en el circuito masculino. Como rival se escogió al tenista número 203 del mundo, el casi desconocido Karsten Braach, quién derrotó en un primer set a Serena por 6 a 1 y en un segundo a continuación a Venus por 6 a 2.
El alemán dijo entonces que las Williams no podrían derrotar a un hombre por encima del puesto 500 porque él había jugado como si fuera el 600. Will Thomas era el nadador número 462 y ahora Lia Thomas es la nadadora número uno, del mismo modo que el tenista número 200 derrotó sin esforzarse, y con un resultado contundente, a dos de las mejores jugadoras del mundo.
La discusión acerca de la participación de las mujeres transgénero está lejos, con estos ejemplos, de poder darse con unas mínimas bases de sentido común sobre las que partir. La idea de que la reducción de los niveles de testosterona iguala competitivamente a los géneros parece un mantra ideológico por su contraste con los estudios científicos y las evidencias.
Tan ideológico como que a la nadadora Reka Gyorgy (a quien la participación de Thomas le quitó su plaza en la final y su beca) Twitter le suspendió su cuenta tras escribir: «Mi puesto en la final fue robado por Lia Thomas, que es biológicamente un hombre. Hasta que todos nos neguemos a competir nada cambiará. Gracias a todos por los retuits de apoyo. No dejaré de luchar».
Cualquiera que haya visto jugar a Serena Williams podría decir que puede competir contra los hombres, pero sencilla y directamente tan sólo es un efecto óptico, como demostró un extenista de 55 años frente a la número uno del mundo; el modesto tenista Braasch contra las Williams; un Jimmy Connors con 40 años frente a una Martina Navratilova de 35 y con una buena porción de pista más con la que contar, y la misma Lia Thomas consiguiendo el título nacional femenino de los Estados Unidos siendo el número 462 entre los hombres.
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