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Max Verstappen, durante el Gran Premio de Qatar

Max Verstappen, durante el Gran Premio de QatarEFE

McLaren se empeña en apretar el Mundial y regala el triunfo a Verstappen y Sainz logra un nuevo podio

Viendo como iba el fin de semana en el Gran Premio de Qatar daba la sensación de que en Lusail se acabaría el sueño de Max Verstappen de lograr su quinto Mundial de Fórmula 1. El ritmo de McLaren era insalvable y Oscar Piastri y Lando Norris salían primero y segundo: todo controlado, pero el equipo papaya se pegó un tiro en el pie y el campeonato de pilotos se resolverá en Abu Dabi.

Está el neerlandés, vigente campeón y ganador de la carrera, a tan solo 12 puntos del líder del Mundial, Lando Norris, que no pudo pasar del cuarto puesto en Qatar. Piastri fue segundo y se le pone ya prácticamente imposible ganar el campeonato porque su equipo se empeñó en apostar por la estrategia equivocada. Eso lo aprovechó a la perfección Carlos Sainz para colarse en el podio, el segundo de la temporada con un coche que lleva más de seis meses sin evolucionar.

Firmó una carrera sobresaliente el español para conseguir otro podio y seguir escalando posiciones en el Mundial. Empezó mal la temporada porque le costó acostumbrarse al FW47, pero en cuanto lo ha hecho ha sido el mejor piloto fuera de las cuatro grandes escuderías –McLaren, Ferrari, Red Bull y Mercedes–. También estuvo bien Fernando Alonso, sacando petróleo de un AMR25 que da para lo que da y arañó unos valiosos puntos.

Así pues, lograron los españoles superar las expectativas y ser protagonistas en una carrera clave para la lucha por el Mundial. Pescaron en río revuelto, sobre todo Carlos Sainz, que por momentos tuvo el mismo ritmo que los McLaren y que Max Verstappen. Eso le valió para superar a Antonelli y defender con uñas y dientes una tercera posición que sabe a gloria. Aspirar a más, viendo el nivel del vigente campeón y lo que se jugaba Piastri, era imposible.

Desastre de McLaren

Estaba sucediendo lo esperado en Lusail, con Oscar Piastri liderando la carrera, Max Verstappen pasando a Lando Norris –que le tocó salir por el lado sucio– y en cierto modo le valía esa tercera posición. Sabía además que el McLaren tenía mejor ritmo por lo que iba a ser cuestión de tiempo poder superar al neerlandés. Sin embargo todo cambió en la vuelta 7, cuando un accidente de Hulkenberg provocó un Safety Car.

La lógica, y lo que hicieron todos los equipos, era parar a cambiar neumáticos, pero McLaren se inmoló y dejó en pista a sus dos pilotos. Esto provocó que Verstappen se pegara a Piastri y Norris, pero con gomas nuevas. Trataron ambos de tirar con todo, pero no lograron distanciarse lo suficiente y le pusieron en bandeja de plata la primera posición al campeón del mundo. Un regalo que era imposible que no aprovechara.

Salida del Gran Premio de Qatar

Salida del Gran Premio de QatarEFE

Pasaron las vueltas sin que llegara el Safety Car soñado por McLaren y en ningún momento volvieron a acercarse a Verstappen. De hecho, los nervios se fueron apoderando de Lando Norris que incluso llegó a verse quinto, aunque aprovechó un 'favor' de Antonelli para ser cuarto y dejar en 12 la ventaja que tiene sobre el vigente campeón. A priori es el claro favorito para sonreír en Abu Dabi, aunque su equipo le ha metido en un enorme lío.

Un lío que aprovechó bien Carlos Sainz para confirmarse como el primer piloto de Williams. Carrera espectacular la de Qatar y todo por decidir. El Mundial está que arde y puede pasar de todo. Tres pilotos sueñan con el título, pero solo lo puede ganar uno.

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