Vinicius conduce un balón en el clásico ante el FC Barcelona
El Real Madrid no cambia su postura y desea que Vinicius renueve hasta 2030, pero no habrá prima de fichaje
La entidad piensa que el acuerdo es factible y deja a Xabi Alonso la gestión del problema deportivo, que es de vestuario, «normal en un equipo», y no es un problema de club
Entrenador y futbolista liman las diferencias a calzón quitado; «son los dilemas habituales entre un gran jugador y un técnico»
Xabi Alonso se ha examinado de gestor de grupo. El Real Madrid dejó al técnico que atacara el problema «puramente deportivo» con una figura del equipo, Vinicius, porque es un problema de vestuario, no de club, como sucede con Lamine y el Barcelona. Vinicius se rebota cuando le cambian y desautoriza al técnico. Es un litigio futbolístico. De vestuario. De caseta. De cocina blanca, donde se lavan los trapos sucios. El jefe de la plantilla recriminó a su jugador su actitud. El brasileño dijo que no se merece ni la suplencia ni las sustituciones constantemente. Deben acercar posturas de entendimiento sin perder el respeto.
Vinicius pidió perdón a sus compañeros, a su presidente y al club, como adelantó El Debate, pero ahora queda conocer el resultado futuro de su conversación a calzón quitado con su superior, porque no pueden continuar así.
Alonso se examinaba de gestor de grupo a conciencia, porque él ha querido cocinar esa patata caliente en la cocina de Valdebebas. Le ha tocado la asignatura más difícil, Vinicius, por decisión propia. Por valentía. Porque él mismo ha querido examinarse de ella. El brasileño realizó el curso pasado una mala temporada y la titularidad fija que le concedió papá Ancelotti durante un lustro se acabó con Xabi. El Mundial de Clubes fue el primer examen parcial del nuevo jefe del plantel. Y fue suspendido por Vini, quien ya vivió un primer enfrentamiento con el entrenador vasco al saber que sería suplente frente al PSG en las semifinales del Mundial. La lesión de Trent Alexander-Arnold le devolvió entonces su titularidad ficticia.
Hablemos claro. Lo contamos todo. Xabi llegaba al Real Madrid con un ideario para la plantilla que no admite cláusulas: hay que ganarse el puesto para jugar con él y siempre renovará la energía cualitativa de su esquema con cinco cambios en los segundos tiempos. Son lentejas. No hay prioridades ni jerarquías. Eso rompía el molde. Vinicius no lo admitió mentalmente. Y lo tuvo que encajar por la fuerza de los hechos.
Calentado por sus agentes, que se llevarán un buen porcentaje de cualquier operación de traspaso, el brasileño llegó a pensar en solicitar una transferencia durante el verano, pero solo recibió la oferta de Arabia Saudí. Con 25 años no es plan de marcharse al 'cementerio de los elefantes' tan pronto. Eso hay que dejarlo para la treintena. Se quedó en el Real Madrid.
Sus agentes no entienden lo que es el Real Madrid
Su desencuentro con la renovación se sumaba a su desencuentro con el entrenador y algunos de sus representantes no ayudaba. Llegaron a decirle que el guipuzcoano le sentaba en el banquillo como presión porque no firmaba el nuevo contrato. Se montaron en la cabeza una caza de brujas como en la época del senador Joseph McCarthy en los años 50. No en vano es una agencia norteamericana.
Vinicius debió quitarse eso de la cabeza. Lleva siete años con Florentino Pérez para conocer, para saber, que el presidente madridista nunca utiliza esas armas. Son chantajes de otra clase de clubes. Sucede en Brasil y en España, incluso en equipos de alto nivel de nuestra Liga que todos conocemos. Pero el Real Madrid de Florentino Pérez es otra cosa.
El problema externo del brasileño es que trabaja con una agencia radicada en Estados Unidos, Roc Nations Sports, que no entiende lo que es el Real Madrid y el fútbol europeo. Dirige jugadores de la NBA, del rugby americano y aplica esa filosofía estadounidense al fútbol y al Real Madrid. Malo para Vinicius.
El FIFA World Player entendió que sus sustituciones solo eran cuestión de Xabi, no de la cúpula. Comprendió, sin aceptarlo mentalmente, que Alonso le ponía firme quitándole, para picarle y sacar lo mejor de su rendimiento tras un mal año. Es lo que ha hecho hasta ahora, incluido el clásico, donde explotó por los aires. El número siete ha vuelto a dar lo mejor de sí mismo durante los dos últimos meses y sus sustituciones le encienden. Y realimentan su mejor versión. Aunque no se da cuenta, o sí, Vinicius funciona en el enfado.
El Real Madrid no cambia de posición
Los estallidos mayúsculos del delantero por sus suplencias y por sus relevos en las segundas partes no han variado la postura de la casa blanca de pretender su continuidad durante cinco años en un nuevo contrato. El delantero carioca es así, rinde encendido y no van a poder cambiarle. Que Xabi toree ese morlaco.
La postura de la institución de contar con él para el futuro es otra demostración de la idiosincrasia de la entidad, que valora al profesional por encima de sus flujos sanguíneos. No gustan sus explosiones, pero esas erupciones biológicas incontrolables, impredecibles, van parejas a sus prestaciones en el césped.
El Real Madrid continúa dialogando con sus agentes y le ofrece cinco temporadas, hasta 2030, con unos emolumentos que rondan los 23 millones anuales en total.
Los intermediarios del jugador piden una prima de fichaje extraordinaria, como si viniera libre, que aumentaría sus ingresos hasta los 27,5 millones. Niegan desde su entorno que haya solicitado 30 millones anuales netos.
La empresa que le paga oferta premios por los grandes títulos que aumentan las ganancias si los conquista. Vinicius pretende más dinero fijo, sin depender de los éxitos. De momento, no hay entente, pero en el club ven factible un acuerdo. Todo se dilucidará desde hoy hasta mayo. Si no hay pacto, el Real Madrid buscará un traspaso. El extremo brasileño dice que desea seguir vestido de blanco muchos años y la demostración se verá en estos ocho meses venideros.
Xabi: los cinco cambios varían el partido y hay que repartir esfuerzos
Vinicius ya ha pedido perdón por sus explosiones ante el entrenador, pero ahora queda solucionar la relación entre una figura y su jefe.
Luis Llopis fue quien acudió al vestuario madridista en el clásico para que Vinicius volviera al banquillo después de su ira y su fuga al interior de la caseta. No podía empañar la victoria con esta actitud.
Ahora ha hablado con su jefe. Alonso le ha dicho que tiene que admitir que hay que renovar el equipo en los segundos tiempos con los cinco cambios, porque la sabia nueva aporta calidad y energía para variar el devenir del partido. En el mismo sentido, Xabi le ha recalcado que él tiene que repartir esfuerzos entre los futbolistas, que no le puede desgastar con noventa minutos cada tres días, que la campaña dura ocho meses más y él lo sabe. Hay que guardar fuelle para el tramo decisivo, que comienza en enero con la Supercopa de España.
Vinicius le respondió que siempre le toca ser sustituido y no lo lleva bien. Han sentado las bases hablando. «Son los dilemas habituales entre un gran jugador y un entrenador», señalan desde Valdebebas. «Es una cuestión meramente deportiva, de vestuario, normal en un equipo». Por eso se ha dejado que el responsable de la plantilla ataque un toro que es de caseta, de cocina, no de club. «Que todos los problemas fueran como éste», rubrica un profesional de la entidad. «Mientras Vini rinda, no hay problema», remata. «Funciona en todas las situaciones y es lo único que importa».