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Xabi Alonso, tras el partido de la jornada 12 entre Rayo Vallecano y Real Madrid

Xabi Alonso, tras el partido de la jornada 12 entre Rayo Vallecano y Real MadridEFE

Xabi Alonso: la imprescindible catarsis de dar un golpe sobre la mesa de autoridad y valentía

Alerta, atención, advertencia, análisis de la dirección deportiva y estudio de la aplicación de medidas por parte del entrenador. Tiene que cambiar cosas y tomar otras decisiones. El Real Madrid se resiente a domicilio en los duelos más difíciles y hay que tomar cartas en el asunto. La imprescindible catarsis.

El Real Madrid se queja del arbitraje sufrido en Vallecas, pero realiza un arbitraje interno para juzgar qué está pasando con Alonso y su plantilla. En la casa blanca no se alarman por una derrota y un empate consecutivos. Hay que poner la situación en su punto de mesura y el Real Madrid es líder de la Liga y está clasificado entre los ocho primeros equipos de Europa. No hay alarma. Lo que se ha producido mentalmente es una posición de firmes ante dos resultados malos, porque ha sucedido lo más grave.

El Real Madrid goleador de Mbappé no ha marcado en las dos últimas salidas y esa sequía extraña le ha hecho perder y empatar los dos últimos encuentros, en los que solo ha recibido un gol. El quid de la cuestión técnica que aborda la dirección deportiva es que si Kylian no aparece, todos desaparecen en ataque. Ese el punto fulminante de la reflexión interna del club.

Se queja el líder de dos penaltis cometidos por Chavarría sobre Bellingham y Mbappé, especialmente del primero, un agarrón al inglés que rompió su camiseta. El VAR estaba de parranda. Y el VAR interno del Real Madrid desmenuza minuciosamente que muchos de sus jugadores estuvieron de parranda en Liverpool y en Vallecas ante la impotencia del entrenador para tomar determinaciones que revolucionaran ambos partidos. Falló en su toma de decisiones en los partidos importantes disputados lejos del Bernabéu. No se atrevió a sentar a hombres que no rendían. Eso es lo que ocupa y preocupa.

Diez días para masticar cambios

El parón de selecciones de octubre cortó una buena racha de resultados del Real Madrid y esta interrupción de noviembre organizada por la FIFA de Infantino le viene bien a Xabi para estudiar en profundidad con la cúpula qué es lo que pasa con Mary.

El punto crucial que vive el técnico guipuzcoano es que no ha impuesto su ideario en el equipo. Fue fichado para aplicar la estrategia de presión alta y no se está haciendo. Fue contratado para imponer su táctica de presión por todo el campo, uno por uno individualmente, y no se está ejecutando. La clave de esta realidad es que son los futbolistas los que no hacen esas estrategias ofensivas y defensivas que tanto explicó. La crítica inmediata es que Xabi no está llevando a cabo las cosas por las que fue fichado y evidencia que no tiene potestad y poder para imponer su estilo en el Real Madrid. Y si son los jugadores los que quieren y no pueden, tendrá que alinear a otros.

El entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso, se lamenta tras el partido ante el Rayo

El entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso, se lamenta tras el partido ante el RayoEFE

Esta es la llave de todo. El botón rojo. El preparador vasco nos dio durante varios meses lecciones magistrales de sus tácticas y las aplicó con firmeza en el Mundial de Clubes. Allí sentó a Vinicius, relegó a Rodrygo a la reserva y puso como titular a Gonzalo, que fue el héroe del torneo.

Vinicius se las tuvo tiesas con Alonso cuando iba a ser suplente en la semifinal frente al PSG y la lesión de Trent Alexander-Arnold le permitió volver al once. El madridismo aclamaba su valor. Este coraje se ha diluido como un azucarillo unos meses después

La osadía del nuevo jefe del banquillo en el Mundial de Clubes continuó en la Liga y la Champions en el estreno de la actual temporada, en agosto y en septiembre. Vinicius fue suplente en tres partidos y los resolvió en las segundas partes. Xabi era Xabi todavía. El brasileño hacía gestos cuando marcaba o daba el pase letal a Mbappé. En la cúpula del club extrañaba que Vinicius fuera reserva tres veces y que fuera cambiado más pronto que otros profesionales menos decisivos. Hasta que el entrenador, de pronto, cambió. Ya no fue el de antes.

El punto alto de Alonso fue la victoria sobre el Barcelona. Pero Vinicius rompió el encanto del triunfo en el clásico con su enfado monumental al ser sustituido. «Me marcho», mascullaba el número 7. A partir de ese momento todo ha variado ostensiblemente. Xabier ha dejado de ser Xabi.

Los hechos le han delatado. Subrayaba que Mbappé debía tirar los penaltis y la respuesta es que el francés le daba el balón a Vinicius y lo fallaba. Alonso se desgañitaba en la banda. Kylian ya había errado otra pena máxima anteriormente. Esta autogestión de los jugadores demuestra que el técnico no tiene el poder y es demasiado evidente.

La imagen externa es que el guipuzcoano revolucionario ha entrado en el redil de la plantilla. Su Real Madrid no presiona. Y no hace cambios. Pierde en Anfield y no hay variaciones radicales en la siguiente alineación. Marcha empatado en Vallecas y tampoco ejecuta los cambios necesarios. Lo que parece desde fuera es que los lobos de vestuario se han comido al entrenador por falta de firmeza. Los veteranos destacan que «un técnico del Real Madrid debe imponer su autoridad o el vestuario se lo come. Así es en los grandes equipos».

Que no se juegue por jerarquía

Profundizamos en el análisis del empate de Vallecas para incidir en las debilidades del preparador tolosarra. El Real Madrid no encontraba el gol en un campo de estrechas dimensiones y sacó a Rodrygo para buscarlo. Nadie entendió que no utilizara a Gonzalo y Endrick, que ante el Valencia demostró encontrarse en una forma bárbara, para conseguir el gol. Alonso «no se atrevió a sentar a jugadores importantes y aplicó las jerarquías de vestuario», comentan los exjugadores.

Es hora de hacer autocrítica con prudencia y en su justo término. El Real Madrid es líder de la Liga y está clasificado entre los ocho primeros clubes de la Copa de Europa, posiciones privilegiadas que otorgan visado directo para los octavos de final de la competición continental. Dicho esto, sin alarmismo, Alonso y la dirección deportiva madridista analizarán en este periplo de selecciones las cosas que se han hecho mal y las medidas que se deben tomar. Dos partidos sin alma, sin energía y sin gol han puesto en alerta a la cúpula. El Real Madrid no es así y todos los saben. A trabajar.

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