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El presidente reelegido del FC Barcelona, Joan Laporta, acompañado por miembros de su directiva

El presidente reelegido del FC Barcelona, Joan Laporta, acompañado por miembros de su directivaEFE

La promesa electoral de Laporta que ya ha dejado entrever que no podrá cumplir y la que ya tiene atada

Joan Laporta es estos días una de las personas más felices del mundo. Durante mucho tiempo el abogado catalán, de 63 años, tuvo ciertas dudas sobre si podría revalidar su cargo como presidente del FC Barcelona, un puesto que recuperará a partir del próximo 1 de julio. Hasta entonces el poder seguirá estando en manos de Rafa Yuste, su mano derecha, aunque Laporta ya está trazando la hoja de ruta de los próximos cinco años.

Cierto es que, a diferencia de la campaña de las elecciones de 2021, en esta el expresidente no ha hecho promesas grandilocuentes como fichar a Haaland o renovar a Messi. Aquella fue la carta de presentación de Laporta para regresar al poder del club azulgrana y tan solo le hicieron falta un par de meses en el cargo para confirmar que era imposible. Aquel verano ni intentó contratar al noruego ni tampoco pudo renovar al argentino: los números no daban.

Vale que la situación económica que se encontró era dramática, pero Laporta ya lo sabía de antemano y aun así dijo que ambas cosas eran posibles. No estuvo ni cerca de lograrlo, pero aun así con el paso de los meses su «hemos salvado al Barça» ha convencido al soci para darle el poder nuevamente. Ha arrasado a Víctor Font en los comicios celebrados el pasado domingo y no parece que hoy por hoy haya ningún candidato que pueda hacerle sombra.

Pese a ello el presidente del Barcelona no seguirá más allá de 2031 por lo que próximamente se hablará de su sucesión. «No voy a modificar los estatutos, es mi último mandato, no voy a hacerme un Putin o un Maduro», confesó Laporta en Onda Cero. Serán por tanto sus últimos cinco años al frente y ahora ya traza un plan para marcharse por todo lo alto: «Quiero entrar en una fase de crecimiento económico. Eso es posible».

Sus dos grandes promesas

Lo primero de todo será completar las obras del Camp Nou y cerrar la renovación de Hansi Flick. Esas han sido las dos grandes promesas de Joan Laporta para este mandato, consciente de que el soci tiene un ídolo en el técnico alemán y quiere también tener la garantía de que ya no se va a mover más del estadio ubicado en Les Corts. La continuidad del técnico germano hasta 2028 parece un hecho. «No pienso en irme a otra parte, el Barça será mi último club», confesó Flick.

Es de sobra sabido el gran apoyo que ha sido Flick para Laporta en las elecciones y todo apunta a que su unión seguirá bastantes años más. Ahora bien, el tema de no abandonar provisionalmente el Camp Nou mientras instalan la cubierta no está nada claro pese a que Laporta se ha comprometido a que no hará falta. Bueno, técnicamente aseguró que «no volverían a Montjuic», algo que será complicado si las obras se demoran más de la cuenta.

Recreación del Camp Nou cuando finalicen las obras

Recreación del Camp Nou cuando finalicen las obrasFCB

Tan alta es la probabilidad que Laporta ya habla de un plan B que pasa por utilizar nuevamente el Estadi Johan Cruyff durante el tiempo que sea necesario aunque para ello planea aumentar su capacidad unas 10.000 localidades. «Queremos ampliar el Johan. Se ha hablado con el Ayuntamiento, vimos que no eran contrarios. Hay un tema de los accesos que se colapsan mucho. Es asumible y la idea es que haya 10.000 plazas más», reconoció el presidente electo, lo que dejaría el campo en unas 15.000 localidades.

Ahora bien, para un club como el Barcelona, que planea ingresar hasta 450 millones de euros por temporada con el Spotify Camp Nou, esto solo sería posible si, como dice Laporta, máximo fuesen «dos o tres partidos». En caso de ser más, algo a lo que el presidente electo ha preferido no responder, todos los caminos llevan de nuevo a Montjuic.

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