Eduardo Camavinga, en un partido con el Real Madrid
El Real Madrid no cuenta con Camavinga, pero él no está dispuesto a marcharse
La entidad piensa que lleva cinco años y no asume su responsabilidad, se desconcentra en los partidos, está disperso y eso lo paga el equipo
La cúpula del Real Madrid prepara dos fichajes y valora salidas traumáticas: solo hay 13 intocables
El desastre del Real Madrid frente al Girona de Míchel, que se sumaba a los fiascos ante el Getafe y el Mallorca, dejó señalados a muchos futbolistas blancos. Brechas, penaltis, árbitros y VAR aparte, los jugadores decepcionaron a Álvaro Arbeloa en ese viernes negro para los blancos. Y eso que desean que el técnico siga. Fue un viernes negro porque la afición y el club necesitaba una victoria de reafirmación ante la inminente visita al Allianz Arena y el espectáculo fue bochornoso.
Arbeloa lo intentó todo con las sustituciones y no salió nada. Sus pupilos le pusieron a los pies de los caballos. Quedó patente que ni Ancelotti, ni Xabi Alonso ni tampoco el salmantino consiguen que este equipo se entregue al máximo en muchos encuentros de Liga. Es un problema de la plantilla. Aquel viernes, el público del Bernabéu pitó especialmente a Vinicius y a Camavinga. Mal presagio de lo que ocurriría en Alemania cinco días después. Los dos suspendieron también en el torneo fetiche de su casa.
El mediocampista francés era inicialmente el hombre destinado a cubrir en Múnich la baja de Tchouaméni y su flojo rendimiento en la Liga ante los muchachos de Míchel puso en una duda razonable al técnico. No sabía si otorgarle esa confianza en la gran afrenta continental o buscar otra solución. Así y todo, en plena reflexión del partido más importante del año, la cocina de Valdebebas nos desveló entonces que Camavinga todavía era titular en la mente de Arbeloa dos días después del empate liguero en el Bernabéu. En Múnich jugarían inicialmente Valverde, Güler, Bellingham y 'Cama' en el centro del campo.
Fue en el trabajo de ensayo definitivo del partido de Champions, el lunes y el martes previos a la batalla de Alemania, cuando Arbeloa cambió radicalmente de opinión: el centro del campo madridista en el Allianz Arena lo formarán Valverde, Bellingham, Güler y Brahim. Camavinga no ofrecía confianza. Así fue. El francés quedó descartado del once porque no aportaba la seguridad necesaria para atacar un duelo de este calibre. No sabía ejercer de pivote.
La suplencia afectó al jugador galo y esa dispersión la pagó muy caro el Real Madrid. Cuando salió en el segundo tiempo hizo dos faltas tontas y fue expulsado por un error grave del colegiado, Slavko Vincic, pero también fue una equivocación manifiesta del futbolista: en la segunda falta sujetó el balón tres segundos para que no sacara un rival del Bayern y el árbitro le mostró la segunda cartulina amarilla y en consecuencia la roja. El Real Madrid no quiere que siga en la casa blanca. Su falta de responsabilidad es la tónica general de su rendimiento en las dos últimas temporadas.
Estancarse es ir para atrás
La valoración técnica de la dirección deportiva madridista es que Camavinga no evoluciona, se ha estancado desde que fue fundamental en la consecución de las dos últimas Copas de Europa. Disputó la final de Londres ante el Borussia Dortmund en sustitución de Tchouaméni y lo hizo bien. Fue hace dos temporadas. Ahora ya no es fiable. El estudio de su carrera es rotundo. Llegó con la mayoría de edad recién cumplida. Lleva ya cinco años en el Real Madrid y no progresa.
El análisis futbolístico de la cúpula de la empresa considera ese estancamiento como una involución. En el Real Madrid si no avanzas con 23 años es que ya no vas a dar más de sí y solo irás para atrás. No se ha hecho titular en ningún momento en estas cinco campañas. Sintomático. El balance pormenorizado de su rendimiento es que no ofrece confianza porque no se concentra en el juego. Es anárquico. No asume la responsabilidad de la misión que le ordena el entrenador. No se centra, se dispersa, se diluye y así comete equivocaciones importantes como las que vimos en Múnich.
En el club no entienden que se jugara la segunda amonestación al retener el balón con las manos cuando le habían enseñado la primera ocho minutos antes. Este comportamiento evidencia una imprudencia que no se puede tener a este nivel de competición, cuando ya llevas cinco años en primera línea. Se le ve inmaduro, perdido en ocasiones. La empresa madridista desea su traspaso. El dilema es que posee contrato por tres temporadas más y ahora mismo no piensa marcharse.
Eduardo Camavinga tras ser expulsado en el Allianz Arena
La postura actual de Camavinga es continuar en el club y demostrar que es válido para jugar en el Real Madrid. Dicho esto, el PSG y varios conjuntos de la Premier se interesan por él desde que conocen su situación. El verano será muy largo. Hay un Mundial por delante y el magno campeonato de selecciones será un punto de inflexión para tomar decisiones. El Real Madrid será inamovible en su postura. Pretende su transferencia. No quiere sufrir mas errores así. La desconcentración de Camavinga es una tendencia, es crónica. Thiago y Manuel Ángel le han adelantado por su izquierda. Blanco y en botella.