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Mbappé y Vinicius celebran un gol esta temporada

Mbappé y Vinicius celebran un gol esta temporadaEuropa Press

El vestuario cambia el chip: Mbappé y Vinicius se retan a hacer historia juntos en la Champions

El Real Madrid no tiene muro de las lamentaciones. El victimismo no casa con este club. Los errores se pagan con críticas duras en el vestuario que se pregonan en dos minutos para cambiar inmediatamente el chip y volver a la mentalidad positiva. Se han hecho cosas muy mal y no se pueden repetir. Solo se dice una vez. Es una advertencia. Acto seguido se pondera internamente que el equipo posee mucha calidad y tiene que sacar el carácter incombustible para ganar como solo él sabe hacerlo en la Champions.

Es la hora. Hoy a las nueve de la noche. El Real Madrid se juega la temporada en la Champions frente al gran favorito, el Bayern de Múnich. Arbeloa y sus hombres se la juegan en el alambre, a todo o nada. Este equipo ha dado lo mejor de sí mismo en esas situaciones límite. Convive bien con la adrenalina del peligro. Hoy es el clásico día D que el Real Madrid ha transformado en normal. Toca otro examen cum laude y el porvenir de una decena de profesionales del elenco dependen del éxito. Hay que decirlo: les va esta marcha. El aburrimiento no casa con el gen del Real Madrid.

Les gusta oler el miedo. Hoy lo olerán. Y esperan reaccionar como hicieron históricamente frente al PSG, el Manchester City y el propio Bayern. Los jefes del cuartel han dicho a la plantilla que hoy toca generala. Batalla campal de fútbol, agresividad y valentía sin fin. Noche mágica en el estadio de los sueños reales. Mbappé y Vinicius han tomado el mando. Quieren silenciar bocas que cuestionan su relación externa y su conexión en el césped. La Copa de Europa y el Bayern presentan los mejores escenarios. Es la noche de Mbappé y Vinicius, para bien o para mal.

Si fallan no habrá más noches europeas en el Bernabéu. Están molestos. Mbappé no entiende que se diga que él no comprende la idiosincrasia competitiva del Real Madrid cuando lleva amando a este equipo desde niño. Vinicius no admite que se diga que su fútbol no casa con Mbbapé. Los dos se retan a hacer historia juntos en la Champions. Toca hoy, sí. No hay más noches europeas planificadas en el coliseo blanco, comentan en Valdebebas. Primero hay que triunfar en ésta para vivir otra en las semifinales. Los líderes del plantel han hecho piña con el fin de eliminar las dudas consecuentes a la derrota de Mallorca.

Los capitanes se pusieron en modo Champions y apelaron a sacar el buen fútbol, el orgullo, la picardía, la lucha, el coraje y la confianza que eliminaron al Benfica y sobre todo al Manchester City, un rival que era favorito para muchos y que fue goleado por los hombres de Arbeloa. El latiguillo es que en Europa no pitan los árbitros criados por el clan Negreira

El favoritismo lo dicta el Real Madrid

Los veteranos del equipo subrayan ante el grupo que se olviden del presunto favoritismo del Bayern. Esos son solo pronósticos. La historia dice que el favoritismo de la Copa de Europa lo marcó siempre el Real Madrid, que ganó nueve de sus quince Champions sin ser el principal candidato. Que se lo digan al Stade de Reims, al Milán, al Eintracht de Frankfurt, a la Juventus y al Liverpool. Ahora se repite la historia. El favoritismo se verá después.

Mbappé y Vinicius apelan a vivir juntos una noche histórica y el equipo se siente con la fe que ellos transmiten. Se ven fuertes. Si los dos grandes demuestran ese ansia de triunfo el resto de los protagonistas se sube a ese tren fácilmente. Hombres como Fran García y Rodrygo siempre dijeron que el plantel necesita líderes en el campo para seguir su senda. Las dos figuras han marcado el camino. Valverde, Rüdiger y Bellingham secundan ese liderazgo. Todos desean vivir otra epopeya en la Champions.

Mbappé y Vinicius durante un partido del Real Madrid

Mbappé y Vinicius durante un partido del Real MadridGTRES

El Real Madrid se ha revolucionado en cuestión de horas y Arbeloa tiene mucha culpa en este transformismo. Les dijo a sus futbolistas que olvidaran el fiasco liguero de Mallorca y se centraran al instante en sacar lo mejor de sí mismos en la Copa de Europa, como siempre han hecho. La clave es que se sientan seguros para conseguir un nuevo hito. Las cuentas de la Liga ya se rendirán en mayo. Ahora las trompetas del Bernabéu tocan a gesta. El cuerpo técnico alimenta la gesta.

Luego se producirá o no, pero se ha sembrado la confianza estelar en los futbolistas para conseguirla. Se les ha inyectado en la mente que necesitan la epopeya. Y saben que el madridismo pide otro partido a la heroica. El entrenador les jalea para escribir otra página áurea de la Copa de Europa. Lo han hecho muchas veces y si los protagonistas creen de verdad en sí mismos la escribirán, porque son capaces de ello. Lo han demostrado. Arbeloa lo ha vivido como jugador y como entrenador. Y lo ha visto innumerables veces en este periodo que acumula otras cinco Champions desde que él colgó las botas hace diez años, a los mandos de Zidane y de Ancelotti. Quiere subirse a ese carro de los técnicos laureados con la competición más amada por la entidad.

El Bayern teme la mística

El conjunto bávaro llama a esas situaciones extremas «mística». Por eso los jugadores del Bayern se han preparado psicológicamente para este partido con el fin de no caer en la trampa ambiental y quedar enmudecidos ante las posibles oleadas del Real Madrid. Los líderes del conjunto germano destacan que hay que evitar que el Madrid se convierta en impredecible. Es en esa instancia superior cuando es capaz de marcarte tres goles en diez minutos. Arbeloa señala a sus jugadores que eso es precisamente lo que deben conseguir, que su confianza suprema en sí mismos, apoyada por el fervor cósmico del Bernabéu, les lleve en volandas.

El entrenador y los veteranos del lugar relatan que generando esas situaciones se venció a lo largo de los años porque el Real Madrid llevó el partido a unos «encuentros en la tercera fase». Arbeloa lo vivió al mando del equipo frente al Manchester City. En esos momentos da igual quien juegue, todos rinden por encima del 100 %. Toca repetirlo. Es el reto de Mbappé y Vinicius.

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