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Arbeloa da órdenes a sus futbolistasAFP

El secreto de la revolución Arbeloa: reunión privada con cada jugador y exposición de lo que les pide

  • Xabi hizo las cosas muy mal con Vinicius y Arbeloa ha hecho todo lo contrario: darle cariño y hacerle sentir importante para recuperarle

  • Arbeloa dijo a Valverde que desde el lateral suba hacia el interior y dispare; a Bellingham que sea el motor y tire a puerta

El Real Madrid es un club único, distinto, irrepetible, no hay fotocopia válida en ningún otro sitio del planeta. Y las cosas no se hacen como en ningún otro lugar. No existe otro equipo que haya ganado 15 Copas de Europa. No existe otro club en el mundo que tenga tantos títulos, que sea la envidia de muchos y la admiración de muchos más.

Por eso mismo, dirigir la plantilla de la marca Real Madrid es diferente, no es sencillo. Hay que conocer la idiosincrasia de la entidad y la forma de ganar históricamente de esta casa para coger las riendas y saber lo que hay que hacer.

Es inteligente este tipo. Fue un buen futbolista y hace camino al andar para ser un gran entrenador. Es inteligente porque aprendió de Mourinho, de Ancelotti y de Zidane cómo tratar a los futbolistas. Es inteligente porque vio desde La Fábrica cómo funcionó Del Bosque en el primer plantel a principios de siglo.

Para conquistar los grandes títulos era esencial que las figuras se sintieran a gusto, porque de esta forma darían su máximo rendimiento. Es lo que ha hecho Arbeloa. Aprendió de sus mayores. El resultado de esa «cercanía» de «Álvaro» con los líderes de su equipo es que ahora Vinicius, Valverde, Bellingham, Camavinga, Güler y Mastantuono juegan con la confianza que necesitaban. Han escuchado decir a su jefe que cree en ellos y que deben dar todo lo que tengan en beneficio de todos. Era tan fácil (y tan difícil).

Era tan fácil. Y tan difícil. Hay que decirlo. Para triunfar en el Real Madrid se requieren entrenadores que mimen a las estrellas porque son ellas las que harán grande al entrenador, las que harán grande al club y se harán grandes ellas mismas, porque para ser grande hay que confirmarlo en el Real Madrid.

Generalmente suelen responder cuando sienten todo el apoyo del responsable de la plantilla. Y hay que decirlo: Xabi Alonso, al igual que Benítez hace una década, no conectaron con los jugadores importantes. No supieron, o no quisieron, acercarse a los líderes del grupo y ganárselos. No cuidaron de ellos de distinta de manera que el resto.

Para que el conjunto blanco gane cosas importantes es imprescindible que Vinicius, Valverde, Bellingham, Mbappé y Courtois se sientan a gusto. Thibaut y Kylian son los mejores del mundo en su puesto y no necesitan un apoyo especial. Pero sí había que tratar bien a Vinicius, a Jude y a Federico.

Sobre todo si un mago como Güler observa que pierde protagonismo. Arbeloa ha solucionado todos estos problemas. Unos desencuentros que se definían en una palabra tan grande que lo dice todo: confianza. La clave era otorgar confianza a los futbolistas. Es lo que ha hecho el nuevo entrenador.

Alonso hizo las cosas muy mal con Vinicius

La revolución que ha cambiado todo el aura del Real Madrid es que el nuevo preparador se reunió personalmente con cada futbolista, uno a uno, individualmente, y les dijo lo que esperaba de cada uno de ellos. Les concretó con autoridad, mirándoles a los ojos, que si rendían se ganarían su crédito ante él y se ganarían los minutos. Pero con un ramillete de profesionales tuvo una conversación diferente, porque no todos son iguales. La cumbre cara a cara con Vinicius fue trascendental, única, distinta.

Hace un año era el número uno del mundo y Arbeloa tenía asumido que había que recuperarlo, porque no se le ha podido olvidar jugar al fútbol. Seamos claros: Alonso hizo las cosas muy mal en este sentido y hay que decirlo. Al guipuzcoano no le gustaba Vinicius. Hay que decirlo. Le sentó. Le dejó en el banquillo para sacarle en los segundos tiempos. Le quitó la confianza.

Le hubiera gustado que lo traspasaran el verano pasado, pero eso no sucedió. Arbeloa ha hecho precisamente todo lo contrario con el número siete. Es el mejor extremo del mundo por la banda izquierda. Y es diestro. Un caso único. Todo es único con Vinicius. Y Arbeloa lo ha tratado como un futbolista único. Lo ha mimado, lo ha cuidado.

Es lo que ha hecho Vinicius desde entonces. Se ha sentido importante. Se ha sentido muy a gusto desde el primer día que estuvo con Arbeloa, porque tuvo una charla fundamental, clara y sincera. Su rendimiento ha crecido de manera indiscutible desde que el salmantino manda en el grupo. Siente cariño, la imprescindible «cercanía» de la que algunos entrenadores se olvidan antes de estrellarse en el club blanco.

El autor es el Real Madrid, no puedes quitarle ese rango a un equipo que suma quince Champions y es un ejemplo a seguir en el mundo. Un entrenador tiene que venir al Real Madrid a engrosar ese legado, a conquistar más títulos, no a cambiar la forma de ser de una institución que ha ganado siendo como es. La transformación radical en el rendimiento de Vinicius demuestra de manera incontestable que las cosas se hicieron muy mal antes y que se están haciendo muy bien ahora.

Las cosas se hicieron mal con Valverde

La conversación de Arbeloa con Valverde también fue muy importante. Alonso tampoco hizo las cosas bien con el uruguayo. Federico no quería jugar de lateral puro. No deseaba quedarse en ese puesto. Y se enfrentó a Xabi en Almaty.

No se le veía subir con sus galopadas y disparar a puerta. Se sentía sin espacio, limitado. Arbeloa transformó esta situación. Habló claro con el número ocho. Le dijo que le necesitaba en el lateral, pero le convenció para que se mantuviera en esa posición con misiones más ofensivas, para explotar su poderío físico, su zancada y su tiro a puerta.

Le ha pedido que continúe como lateral diestro mientras sea necesario, pero le ha cuidado para desarrollar todo su potencial, porque en realidad ejerce de centrocampista falso, ya que muchos rivales juegan con uno o dos puntas. Solo en los partidos ante grandes rivales tiene que cubrir ese flanco como defensa, pero en la mayoría de los partidos es verdaderamente un interior y Arbeloa le ha pedido que suba al ataque y penetre hacia el centro del campo para lanzar su potente disparo.

Arbeloa ha concretado su rol en el esquema. Un mediocampista falso que entra por la derecha. Fede se ha sentido a gusto. Cercanía y «a gusto». Son las expresiones que definen el cambio de Alonso a Arbeloa.

La charla cruda y la conversión de Bellingham

La cumbre de Álvaro Arbeloa con Jude Bellingham también ha sido fundamental. Alonso le quería buscar sitio en el equipo y no lo encontraba. A veces estaba cerca de Mbappé y eso alejaba a Güler, que era el mejor pasador de balones para el francés hasta que el nuevo técnico ha recuperado el funcionamiento estelar de Vinicius. Decía Xabi que Bellingham sería centrocampista puro unas veces y un jugador más ofensivo en otras. Xabi quiso, con Jude, pero no pudo. No conectó bien. Arbeloa habló claro con el inglés.

El salmantino le ha dicho que tiene que ser el motor en el medio. Le ha otorgado su relevancia en el once como uno de los líderes del grupo junto a Mbappé, Vinicius y Valverde. Arbeloa le ha espetado que con su carrera constante, su zancada y su eficiencia en el corte debe ser un líder que lleve al equipo hacia arriba. Que sea el centrocampista que reparta el juego, pero que también suba y dispare.

Y Valverde brilla y ensalza el sacrificio de todos en defensa, empezando por Vinicius y Mbappé. Todos juegan a gusto y todos ofrecen su mejor versión. Habrá que explicarse por qué ahora Valverde Bellingham y Vinicius rinden mucho más que hace tres semanas. Esto solo tiene una explicación. Con el anterior técnico no estaban cómodos, no se sentían apoyados de manera diferencial y ahora se sienten cuidados y han encontrado su sitio en el esquema.

Se demuestra, agrade o no agrade, que en el Real Madrid las cosas no son iguales que en otros equipos y a los futbolistas importantes hay que tratarlos especialmente. Es lo que el salmantino ha hecho. Ha transformado al Real Madrid, que ahora habla de la Liga y de la Champions sin miedo. Podrá ganar o perder esos títulos, pero ahora aspira a ellos con la confianza que demuestran los jugadores y eso es muy importante. Hemos explicado tres reuniones que eran clave para recuperar a tres líderes del Real Madrid, pero otros jugadores que tienen su importancia también se han sentido mejor tras su diálogo individual con Álvaro Arbeloa.

Recuperar al soldado especial, Mastantuono

Es otro futbolista brillante, un jugador que tiene quilates que pueden lucir mucho si se saben pulir. El nuevo responsable deportivo del Real Madrid tuvo una reunión esencial con Franco Mastantuono, un chaval de 18 años que fue titular con Alonso durante varios meses hasta que el pubis le echó el freno de mano.

Se recuperó paulatinamente, sin prisa, porque es una dolencia muy traicionera que aparece y desaparece como un Guadiana y que es aún más complicada de tratar en un muchacho que está en pleno crecimiento biológico. El problema es que una vez superada la lesión el argentino ha visto que Xabi no le daba el mismo protagonismo.

Franco «no estaba a gusto». Lo que ha hecho Arbeloa es hablarle claro, mirarle a los ojos y decirle que es un futbolista que puede llegar muy alto si se sacrifica. Le ratificó que va a jugar. Y que debe responder. Y ha respondido en cuanto ha escuchado esas palabras. En cuanto le han dicho que es un futbolista importante. El entrenador y la dirección deportiva saben que el argentino es canchero, un futbolista que pelea, que muerde y que además tiene una calidad enorme.

Y Mastantuono lo ha aprovechado desde el primer momento. Está contestando con fútbol. Ha jugado muy bien. Arbeloa le ha colocado como un tercer punta, por la derecha, pero en verdad es un centrocampista que penetra en diagonal hacia el centro e incluso hasta la izquierda, un hombre que rompe líneas y que con su clase combina, hace paredes y dispara a gol.

Siendo un chico de mentalidad fuerte, Álvaro le ha recuperado psicológicamente, porque Franco no podía desperdiciar esta oportunidad en el Real Madrid y su clase le ampara. No sabemos por qué será, o sí, pero Vinicius, Bellingham, Valverde y Mastantuono han cambiado. Y Güler. El turco también ha vivido una conversación elocuente con Arbeloa. Xabi creía en él, pero en los últimos tiempos había perdido la titularidad.

Le ha contado que cree en él y que tiene que responder en el campo, porque será un futbolista importante. El turco se ha transformado también tras ese cara a cara con el entrenador. Ha mejorado su rendimiento. Ha jugado bien y le ha faltado rematarlo con gol, pero se le nota con mayor seguridad. Todo es cuestión de recibir cariño y apoyo mental del entrenador. Arbeloa lo ha hecho. Brahim ha tenido igualmente una charla trascendental con el técnico y sabe que va a ser otro jugador relevante, tras su etapa en la Copa de África.