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Qatarí que te viTomás Guasch

El número sigue: el próximo, una final four sin pívots

El Madrid necesita terminar el año, separarse. No se aguantan

Act. 15 may. 2026 - 00:48

Lo de Florentino parecía insuperable. Después del partido habló Mbappé, qué sorpresa. Y luego, Arbeloa. Por alusiones. Es el número que no cesa.

Recuerden además el lío de los puños en el vestuario. Mbappé y novia en un barco. Que se acabe la temporada ya. Va el Madrid como el pato patagónico, cada paso una cagada.

Parecía insuperable, sí, Pero iba a haber más. Habló Kylian: «Arbeloa me ha dicho que soy el cuarto delantero del equipo». Arbeloa contestó: «Un jugador que hace cuatro días no pudo ni estar en el banquillo hoy no puede ser titular. El domingo tenemos un partido, en siete días se volverá a ganar ser el primero».

Mbappé se confunde. O es maligno. El entrenador se refiere al partido con el Oviedo. Es razonabilísimo. El Madrid necesita terminar el año, separarse. No se aguantan. Es el número que no cesa.

El próximo apunta fantástico: en nada, jugará la F.F. (final four) sin pívots. Impresionante. Ni Tavares ni Len frente al fenomenal Valencia, cuya presencia en esa fiesta resulta más que extraordinaria.

Garuba y el que se apunte. La relación Madrid-lesiones es lo que se dice tóxica. El baloncesto no mete la pata. Al menos de momento.

La salida de Mbappé arruinó una noche triste, un penúltimo partido de la temporada en el estadio con poco que reseñar. Dos pancartas anti Floren, un par de buenos goles de Gonzalo y Bellingham, pitos a Mbappé cuando apareció en el marcador de entrada y cuando saltó al campo. Lleva un tiempo errático y que saliera por Gonzalo acabó de encabritar a la afición; Vinicius apenas había aparecido.

Que la relación del francés con el madridismo se ha torcido es evidente. A Gonzalo dicen que lo venderán con derecho a recompra. Pues miren, si viene Mourinho ahí tiene a su Manolito Adebayor mil veces más bueno.

Lo más bonito fue la ovación tremenda del respetable a Santi Cazorla, uno de esos futbolistas que hubieran hecho carrera en el Bernabéu. Joaquín, otro. Por pitos y flautas no se le dio a ninguno.

Una ovación con trastienda pues un par de maniobras bastaron para confirmar que Santi sigue jugando a algo distinto a lo que hacen los centrocampistas del Madrid, del primero al último. No hay un Cazorla en el equipo. Uno de veinte años, incluso de treinta, sería capitán general en el Madrid de ahora.

Lo mejor del partido fue eso, que se trató del penúltimo del Madrid esta temporada ante su público. Ya es urgente que baje el telón. A la despedida acudirá el Athletic Club: habiéndole visto frente al Espanyol lo ideal sería que se jugara sin porteros. Y entrada libre.

Pues eso. Que 2-0 y algo divertido: el tremendo De Burgos Bengoechea pitó sin líos un partido del Madrid. Casualmente no se jugaba nada. No, no se puede aguantar.

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