Marc Márquez abraza el trofeo de campeón de MotoGP
El regreso hacia la gloria de Marc Márquez: de decir «no me queda cuerda» a igualar los nueve títulos de Rossi
En cinco años, el piloto español pasó de plantearse su retirada deportiva por culpa de las lesiones a volver a lo más alto como campeón del mundo de MotoGP
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La historia de Marc Márquez tiene ese componente de superación que tanto emociona a los aficionados al motociclismo y al deporte en general. Y no es para menos.
Hace cinco años, el piloto de Cervera sufrió una grave caída en el GP de Jerez que le provocó una fractura del húmero derecho. En ese momento no sabía todo lo que iba a venir después. El español tuvo que ser trasladado al hospital más cercano para ser operado y regresar a la acción tan solo una semana después.
Sin embargo, esas molestias no remitieron y en el mes de agosto de 2020 se sometió a una nueva operación en la zona afectada. Esa no fue su última visita al hospital, ya que en diciembre se operó otra vez.
La situación pintaba realmente mal y su particular vía crucis se fue prolongando. El pesimismo se instaló en la mente de Marc Márquez y le llegó a decir a su padre Juliá que sentía que no le quedaba cuerda. El ilerdense empezaba a dar por perdida su carrera. Pero en 2022 decidió viajar a Estados Unidos para ponerse en manos del doctor Joaquín Sánchez Sotelo, que cogió su caso, le destrozó el húmero afectado y se lo cambió por uno totalmente nuevo.
Esa fue la mejor decisión que pudo tomar Márquez y, tras esa operación, inició un proceso de rehabilitación en el que pasó por muchas sesiones de masajes, gimnasios y prácticas secretas. El catalán deseaba volver a ser el mejor y sabía que no le quedaba otra opción si quería cumplir ese sueño.
Por eso, decidió dejar Honda, la escudería que había apostado con él cuando era solo un niño y con la que había ganado un total de ocho mundiales (seis de MotoGP, uno en 125cc y otro de Moto2). Márquez sentía que la moto no daba para más y que no tenía opciones para volver a ser el mejor. Y eso le llevó a empezar una nueva etapa de la mano de Ducati, el mejor equipo de la parrilla.
Primero desembarcó en Gresini Racing y compartió garaje con su hermano Álex. Su paso por el equipo satélite de Ducati fue positivo. Pudo competir con los mejores y logró ganar tres grandes premios. Marc estaba de vuelta y eso hizo que la escudería principal tomara la decisión de darle la mejor moto de la parrilla. «Solo quería saber si podía volver a intentarlo. Solo quería saber si servía para este trabajo. Quería sentirme piloto de nuevo, piloto de verdad. No estoy aquí para correr, estoy aquí para intentar ganar y solo poniéndome a prueba podía averiguar si valía para seguir en esta profesión», llegó a afirmar Marc.
El piloto de Cervera firmó un contrato con Ducati hasta 2026 y arrancó una nueva etapa de la mano del equipo italiano, que venía de firmar unos años muy prometedores con 'Pecco' Bagnaia como gran estrella.
La ambición que tenía Ducati era volver a ganar. En 2024, Jorge Martín le había arrebatado el título a Bagnaia y no querían volver a quedarse con la miel en los labios. Por eso decidieron fichar a Márquez para ocupar el hueco que había dejado Enea Bastianini. Querían que Bagnaia tuviera un compañero competitivo y el de Cervera era la mejor opción.
La temporada empezó francamente bien para Marc y pronto se comprobó que la Ducati estaba un escalón por encima. Y eso fue una gran señal. El ilerdense dominó con puño de hierro la primera parte de la temporada y empezó a quedar claro que, salvo hecatombe, se iba a llevar el Mundial sin despeinarse.
Y así sucedió. Márquez dominó prácticamente todos los grandes premios, siguió pulverizando récords y esa superioridad le permitió cantar el alirón a falta de cinco carreras para el final de la temporada. Y lo hizo en Motegi, el gran premio de casa de Honda, su antigua escudería. El destino le tenía reservado volver a ser campeón del mundo en Japón e igualar los nueve títulos de Valentino Rossi, su gran enemigo.
Marc celebró 14 victorias a lo largo de toda la temporada. Sólo Bezzecchi en Silverstone y su hermano Álex en Montmeló evitaron que el de Cervera hiciera el pleno de victorias.
«Estos cinco años han sido súper difíciles, ha habido quien, incluso yo, que pensaba que había perdido dos o tres años de carrera deportiva como piloto, porque estaba más en casa que en los circuitos, pero también es verdad que en mi vida personal he aprendido muchas cosas y la vida personal dura mucho más que la deportiva», confesó Marc nada más proclamarse campeón del mundo por novena vez en Motegi.
El regreso a lo más alto de Marc Márquez ha sido digno de alabar. Y ahora tan sólo tiene por delante a Agostini. Sabe que ganar 15 títulos es prácticamente imposible, pero todavía tiene 32 años y ya ha demostrado de lo que es capaz subido encima de una moto. En 2026 buscará el décimo para colocarse segundo en la clasificación histórica.