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Carlos Alcaraz celebra un punto ante Fritz en las semifinales de Wimbledon

Carlos Alcaraz celebra un punto ante Fritz en las semifinales de WimbledonAFP

Alcaraz tira de magia para igualar la mejor racha de Nadal en Wimbledon y llegar de nuevo a la final

Carlos Alcaraz ha nacido para jugar sobre la hierba Wimbledon y en las semifinales ante Taylor Fritz ha dado una nueva muestra de ello. Es muy llamativo pensar que el joven murciano tiene los mismos títulos en la Catedral del tenis, dos, que derrotas y ahora tiene hasta la opción de tener más entorchados. Su victoria sobre el norteamericano por 6-4, 5-7, 6-3 y 7-6(6) le ha dado el billete para su tercera final consecutiva y ya espera a Sinner o Djokovic.

Las dos primeras fueron ante el serbio por lo que sería llamativo que volviese a medir fuerzas con el que para muchos es el mejor jugador de la historia. Cobraría más interés todavía si tenemos en cuenta que el joven de El Palmar ha igualado la racha de 20 victorias seguidas que logró Rafa Nadal entre 2008 y 2011 en Londres. Está intratable Carlitos y ante Fritz dio una clase de magia y también de saber sufrir, pues no lo puso nada fácil el californiano.

Era clave para Alcaraz empezar imponiendo su ley para que Fritz no se viese capaz de dar la sorpresa. El norteamericano llegaba a este partido sin saber lo que es ganar a Carlitos y se trataba de que así siguiera siendo. Bien es cierto que únicamente se habían visto las caras en dos ocasiones y ninguna en Grand Slam, por lo que la historia podía ser diferente, aunque los dos encuentros previos fueron paseos del murciano.

Así empezó también este tercer duelo entre ellos. Fritz, que es el jugador que más aces ha hecho en lo que va de Wimbledon, optó por comenzar sirviendo y se encontró la rotura en contra en un abrir y cerrar de ojos. Salió muy enchufado el vigente campeón para no dejar que su rival se asentara en la pista y tras varios grandes puntos y una ayuda de la red en la bola de break logró adelantarse.

Problema en el ojo y magnífico al saque

El quiebre del primer juego fue suficiente para que Carlitos se llevase el set inicial, aunque hubo unos momentos de incertidumbre. Necesitó la atención del médico para solucionar un pequeño problema en el ojo y seguir con el recital al servicio. 100 % de puntos ganados con el primero, seis saques directos, 12 ganadores y solo tres errores no forzados. Imposible no ganar así el set y llegar lanzado al segundo.

Carlos Alcaraz recibe atención médica por un problema en el ojo

Carlos Alcaraz recibe atención médica por un problema en el ojoAFP

No amilanaron estos números a Fritz y él siguió a lo suyo, consciente de que se le había escapado el set por entrar frío, pero que después también tenía registros espectaculares con su servicio. Así que fue mandando en el marcador gracias a mantener sus saques y poco a poco fue metiendo algo de presión al resto a Carlitos. Surtió efecto, tuvo una bola de break en el séptimo aunque no la convirtió, pero en el último juego rompió a Alcaraz en blanco e igualó de nuevo el partido.

Se asustó Alcaraz viendo el nivel que estaba mostrando el de California y rápidamente entendió que le tocaba ponerse el mono de trabajo para estar de nuevo en la final. No quería Fritz que lo tuviera fácil y comenzó el parcial a un nivel superlativo, en cambio el vigente campeón hizo lo propio y aceptó el reto de que todo se decidiese a cañonazos y sin apenas ritmo.

De ahí que en el tercer juego del set metiera mayor presión al resto para anular los bombazos de Fritz al saque y tratar de cerrar los puntos en pocos tiros. Le salió a las mil maravillas, pues le pilló muy inspirado, y consiguió hacer en blanco el juego para dar un golpe clave al partido. Además, elevó todavía más su nivel al saque e incluso se atrevió a cerrar el set al resto, neutralizando el servicio de Fritz, para comenzar sacando en el cuarto.

Si alguien pensaba que el duelo estaba ya terminado es porque no conoce bien a Fritz. Sin permitir que hubiese intercambios y sacando a las mil maravillas fue manteniendo la igualdad en la manga. La cosa pudo terminar en el sexto juego, con una oportunidad de rotura para Alcaraz, pero la resolvió bien el estadounidense y obligó a su rival a esforzarse al máximo para coger el billete a la final.

Tuvo que ser en el tie break del cuarto set, después de que no hubiese ni una sola rotura, donde el murciano resolviera el encuentro. La única estadística en la que había flojeado durante el torneo, al perder los dos que había jugado, también se la pone a su favor antes de la final. Eso sí, se vio obligado a levantar dos bolas de set en el desempate (4-6) después de ir 4-1 ganando. Lo levantó y se lo llevó por 8-6 para llegar lanzado al domingo, donde espera levantar su tercer Wimbledon y su sexto Grand Slam.

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