Fundado en 1910
Yannick Hanfmann celebra su victoria en la primera ronda del Open de Australia

Yannick Hanfmann celebra su victoria en la primera ronda del Open de AustraliaAFP

Yannick Hanfmann, el veterano tenista con una discapacidad que planea amargar a Alcaraz en Australia

Carlos Alcaraz ya está en segunda ronda del Open de Australia y su próximo rival es un viejo conocido suyo, pues se ha encontrado con él incluso en el circuito Challenger, cuando Carlitos estaba dando sus primeros pasos en el tenis profesional. Yannick Hanfmann, de 34 años, se ha enfrentado al murciano en dos ocasiones –una a nivel ATP y otra en Challenger– y nunca ha conseguido vencerle.

Saben por tanto el español y el alemán lo que se van a encontrar al otro lado de la red. Por parte del número 1 del mundo un repertorio de golpes al que ahora a añadido una nueva técnica con su saque similar a la de Novak Djokovic. En cuanto al germano, 102 del ranking ATP, potentes servicios, un tenis muy plano y la intención de ser sólido desde el fondo de pista para provocar fallos de Carlitos si lo pilla en uno de esos días sin inspiración.

No obstante, lo más destacado de Yannick Hanfmann es cómo ha conseguido llegar al tenis profesional con una discapacidad. El alemán tiene solo un 60 por ciento de capacidad auditiva por sufrir un problema congénito, por lo que es prácticamente sordo. «Para mí todo es como un ruido a excepción de cuando se grita mucho», comentó hace unos años, donde también confesó que se ayudaba de un audífono en su día a día.

Puede parecer que este problema, para jugar al tenis, tampoco afecta demasiado. Sin embargo, el sonido en el deporte rey de la raqueta juega un papel importantísimo. Por un lado está el escuchar al juez de silla o los cánticos electrónicos sobre si una bola ha ido dentro o fuera. También está el hecho de escuchar como golpea la pelota tu rival, pues si le da sucio puede coger una dirección inesperada y sin oído no hay forma de estar alerta a algo así.

Lo intenta ver como una ventaja

Pese a su discapacidad, Hanfmann trata de verlo como una ventaja, una forma de evadirse de lo que pasa alrededor y estar consigo mismo. «Me tomo este aspecto como una ventaja porque no me afecta jugar en un estadio lleno ni escucho todo lo que se dice. Lo único que tengo que avisar a los jueces de silla que hablen alto», aseguró un tenista que volverá a experimentar lo que es jugar en una pista central del Melbourne Park como ya hizo ante Rafa Nadal en el Open de Australia 2022.

Siguiendo con la sordera de Hanfmann, hay que destacar que la sufre desde niño, pero que le ha cambiado su vida por completo al ir perdiendo cada vez más capacidad auditiva. En un principio el alemán jugaba al fútbol, pero tuvo que dejarlo porque estaba completamente aislado al no saber lo que le decían sus compañeros y entrenadores. «Dejé de escuchar a mis compañeros y las órdenes del entrenador. Aquí en el tenis es completamente distinto porque solo tengo que ver al oponente. Hoy soy lo que soy por ello», explicó.

Yannick Hanfmann, en Melbourne Park

Yannick Hanfmann, en Melbourne ParkAFP

Cabe destacar que, al igual que Adam Walton (primer rival de Alcaraz en Australia), Hanfmann también pasó por la universidad antes de entrar al circuito profesional de tenis. El germano estudió en la Universidad del Sur de California y allí ayudó a que ganaran dos títulos nacionales. Una vez finalizados sus estudios, Yannick regresó a Alemania, donde vive actualmente (en Múnich) y comenzó su carrera llegando a ser el número 45 del mundo.

Ahora, este todoterreno del tenis, pues rinde bien en cualquier superficie, está afrontando la recta final de su carrera y después le gustaría dedicarse a los animales. Por ellos juega para intentar recaudar dinero que ayude a un centro de protección en Ciudad del Cabo. «Es increíble lo que estamos permitiendo en nuestra planeta con especies en extinción como los guepardos», aseveró.

Eso sí, no es el único tenista sordo en el circuito. Duckhee Lee es sordo completamente y nunca jamás ha escuchado ni ha sentido el sonido de una pelota. El surcoreano llegó a ser el 130 del mundo en 2017, pero las lesiones lastraron su proyección y ahora, con 27 años, se encuentra el 813 del mundo y sin apenas jugar partidos. «Como nunca he escuchado, no sé lo que hubiera sido mi carrera si lo hubiese hecho», confesó cuando dio a conocer su minusvalía.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas