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Carlos Alcaraz, en los cuartos de final del Open de Australia

Carlos Alcaraz, en los cuartos de final del Open de AustraliaEFE

Los peligros que debe esquivar Alcaraz para alcanzar la final del Open de Australia por primera vez

Carlos Alcaraz está a las puertas de conquistar un título que hasta ahora se le ha resistido. El español ya ha levantado títulos de Grand Slam en tres superficies distintas, pero el Open de Australia continúa siendo el único major que falta en su colección. Este 2026 ha llegado más lejos que nunca en Melbourne y se encuentra a un solo paso de disputar su primera final en la Rod Laver Arena. Sin embargo, antes deberá superar al alemán Alexander Zverev, que representa un peligro real que el murciano tiene que esquivar si sigue queriendo hacer historia.

Zverev llega a esta semifinal con una versión renovada de su tenis. Durante la pretemporada ha estado trabajando en mejorar su patrón de juego para ser mucho más agresivo desde el primer golpe tras el saque. Su objetivo era claro, competir de tú a tú con los jugadores que dominan actualmente el circuito, entre ellos Alcaraz y Sinner. En Melbourne, ese cambio se ha visto reflejado en los números. El alemán es uno de los jugadores que más aces han hecho en el torneo y ha aumentado su porcentaje de puntos ganados atacando después del servicio. Es decir, está aprovechando mejor que nunca su poderoso saque.

Esa agresividad supone el primer gran reto para Alcaraz. El murciano ha demostrado en este torneo una solidez impresionante, pero enfrentarse a un sacador tan dominante y a un rival que toma la iniciativa tan pronto exigirá máxima concentración en los restos. Zverev, además, llega con confianza tras superar partidos exigentes en rondas anteriores y ha dejado claro que se siente físicamente bien, un aspecto fundamental para un jugador que ya es para muchos el mejor de la historia sin un título de Grand Slam. Un honor que quiere dejar de tener.

Pero si Zverev ha evolucionado, Alcaraz también. En este Open de Australia se está viendo a un español más maduro, capaz de gestionar los partidos sin altibajos, combinando agresividad con paciencia y mostrando una versión mentalmente muy sólida. En cuartos de final arrolló a Alex de Miñaur, firmando uno de los partidos más completos de su carrera en pista dura. Tras ese encuentro, Alcaraz explicó que siente que está creciendo como jugador y que no ha perdido su esencia, pero sí ha aprendido a elegir mejor los momentos para arriesgar. Ese equilibrio entre talento, intensidad y control emocional es una de sus mayores armas frente a Zverev.

Cara a cara igualado

En ediciones anteriores, Zverev ya logró eliminar a Alcaraz en Melbourne. Aquella derrota, dejó lecciones que ahora busca aplicar, especialmente en la gestión de momentos clave y en la necesidad de mantener la agresividad incluso cuando el marcado aprieta. Esta semifinal es en cierto modo, una oportunidad de revancha deportiva, pues solo se han visto las caras una vez en Australia y el triunfo fue para Sascha.

Carlos Alcaraz y  Alexander Zverev en las semifinales del torneo celebrado en Cincinnati

Carlos Alcaraz y Alexander Zverev en las semifinales del torneo celebrado en CincinnatiEFE

El cara a cara entre ambos es otro indicador de igualdad. Sus enfrentamientos directos están muy equilibrados, con victorias repartidas (6-6). No hay un dominador claro, lo que convierte este cruce en una incógnita abierta. Cada partido entre ellos, ha exigido un nivel altísimo y, cierto es que ha habido repasos de Carlitos, pero en los grandes escenarios todo ha estado muy igualado.

Antes del partido, Zverev ha insistido en que su ambición sigue intacta y busca hacerse con el título. El alemán ha reconocido en varias ocasiones que para un jugador de su nivel, con títulos Master 1000 y presencia habitual en la élite, conquistar uno de los cuatro grandes títulos es el paso que le falta para consolidar su carrera. Melbourne representa una oportunidad de oro y enfrentarse a Alcaraz es un reto que asume sin complejos.

Roger Federer, explicó en una entrevista que a Zverev le había faltado dar un paso adelante. «Lo que veo es a alguien que juega demasiado pasivo, muchas veces juega muy a la defensiva, sobre todo en los momentos decisivos. Es genial defender así de bien, es de los mejores en ese aspecto, pero creo que para ganar tiene que buscar algo más, dar un paso hacia delante», aseguró el suizo. Y justamente es esa la transformación que el alemán asegura haber trabajado: más agresividad, más convicción y menos pasividad.

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