tabaco
Las alternativas al cigarrillo revolucionan el consumo de tabaco
Europa quiere imitar las leyes de Dinamarca para lograr generaciones libres de humo, mientras las tabaqueras impulsan nuevos modelos como los dispositivos de calentamiento
En España fuman 8,8 millones de personas, según los datos del Observatorio de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Del ese 22 % de fumadores, el 19 % lo hace a diario y el 2,3 % lo hace de manera ocasional. Del 78 % de no fumadores, el 22 % es exfumador y el 56 % nunca ha fumado, según datos del INE.
En todo el mundo, en las últimas dos décadas, el consumo de tabaco en general ha disminuido, pasando del 32,7 % de la población mundial mayor de 15 años en el año 2000 al 22,3% en 2020. La OMS estima otra reducción hasta el 20,4% en 2025.
Dispositivo IQOS para quemar tabaco
En comparación con el resto de los países de Europa, Eurostat muestra que España ocupa el noveno lugar por número de fumadores con países como Bulgaria, Grecia, Alemania o Austria por delante.
Suecia es el país con menos fumadores con un 6,4 % de su población. Este país tiene el porcentaje necesario para que la OMS lo considere país libre de humos, aunque el dato tiene truco porque la Unión Europea acepto permitir en el país el snus. Se trata de una mezcla de tabaco con agua, sal y aromatizantes que se comercializa en pequeñas bolsas que se colocan entre el labio y la encía para que sea absorbido, y que está prohibida en el resto de la UE.
Calentar tabaco
Philip Morris, la mayor tabaquera del mundo, giró hace años de manera drástica su objeto de negocio. La transición pasa por apagar el cigarrillo y encender los dispositivos de calentamiento de tabaco, nada que ver con los sistemas de vapeo que la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) avisa de que son un «problema de salud pública gravísimo» para los casi 9 de cada 10 jóvenes expuestos al humo de estos productos, según el Observatorio de esta organización.
Hay quien dirá que es curioso que Philip Morris, una compañía que lleva más de un siglo enriqueciéndose de vender un producto que crea adicción y produce enfermedades quiera ahora ofrecer otro producto parecido. Según la compañía, la intención no es acabar con el hábito, es reducir las sustancias tóxicas.
Sería bueno que, al margen de odiarnos, alguien mirase los númerosDirector general de Philip Morris España
«Sabemos que a las tabacaleras nos falta credibilidad. Sería bueno que, al margen de odiarnos, alguien mirase los números y los datos y vieran que lo que ofrecemos es oportuno para el fumador», explica Daniel Cuevas, director general de la compañía en España en referencia a las 500 publicaciones y 50 estudios independientes que avalan su uso.
El nivel de sinceridad llega hasta el punto de aceptar que «no queremos que ningún menor ni no fumador se acerque a IQOS. Los fumadores adultos tienen que saber que deben dejar de fumar. Pero que tengan información contrastada y rigurosa si quieren seguir fumando», explica.
Sistemas de vapeo
La gran tabaquera mundial acaba de presentar resultados mejor de los previstos gracias a las bolsas de nicotina que se utilizan en los sistemas de calentamiento. Los cigarrillos tradiciones se quedan cada vez más lejos de ser su principal fuente de ingresos, aunque su caída en ventas fue del 0,5 % en lugar del 3,3 % previsto.
La mayor tabaquera de Estados Unidos, Altria, fabricante de Marlboro, ha sufrido una caída en sus ventas del 4,1 % en el último trimestre y empeoró sus previsiones de beneficio para el conjunto del ejercicio por la inflación y la competencia, sobre todo de los nuevos productos de vaporeo.
Libres de humo
Europa también quiere a las nuevas generaciones libres de humo. Según la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE, 21 de los 27 países, entre ellos España, no cuentan con una edad legal mínima para el consumo de tabaco, solo para la compraventa.
El modelo de Dinamarca es la hoja de ruta que quiere seguir Europa. Su intención es que nadie fume en 2100 y ya prohíbe la venta de tabaco a los nacidos a partir de 2010 para que, cuando sean mayores de edad, no puedan comprar tabaco.
El hábito de fumar cambia a lo largo de los años y de las generaciones. Las grandes tabaqueras asumen su rol ante la evidencia de los graves problemas de salud que causa el tabaco, pero buscan otros modelos de negocio. Enfrente, países y organismos en busca de que sus sistemas de salud no tengan que hacer frente a enfermedades generadas por adiciones como el tabaco.