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23 de abril de 2024

José María Rotellar

La decisión de Madrid que demostró que el Estado de las Autonomías es viable

La izquierda insiste en que la comunidad recurra al soporte del Estado a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA)

Actualizada 04:30

La izquierda, primero los comunistas de Más Madrid y ahora los socialistas, vuelven a insistir en que la Comunidad de Madrid debería renunciar a su autonomía financiera, dejar de financiarse en los mercados y acudir a los mecanismos extraordinarios de financiación, como son el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y el Fondo de Facilidad Financiera (FFF).
Estos mecanismos adicionales de financiación –que así también se llamaron– son, como su propio nombre indica, extraordinarios, es decir, que surgen para cubrir una necesidad urgente en un momento determinado, pero no nacieron con vocación de permanencia, tal y como se expone en la comunicación que en su día el Gobierno envió a las comunidades autónomas (CC.AA.), siendo, además de temporal y extraordinario, voluntario.
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Queda también perfectamente claro en los acuerdos de la Comisión Delegada de Asuntos económicos que acompañaba dicha carta:
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El FLA es, por tanto, un mecanismo extraordinario y coyuntural, que no da una solución a largo plazo a la emisión de deuda regional –como se ve con la exigencia de Cataluña de que se le condone dicho endeudamiento–, mientras que la solvencia de la Comunidad de Madrid le permite tener penetración en los mercados llegar a ser el segundo emisor público español, tras Tesoro y por delante del ICO, elemento que garantiza la liquidez de Madrid.
Si el FLA se creó fue porque muchas CC.AA. no tenían acceso a los mercados y podían colapsar financieramente. Dicha situación fue creada por la política económica errónea y nociva del Gobierno socialista, que dejó a España al borde del abismo económico y la prima de riesgo disparada, por no haber resuelto ninguna crisis, tras negarla durante años y dejar que el problema se pudriese y la desconfianza se apoderase de los mercados al mirar hacia la economía española. Esto obligó a que la Administración General del Estado (AGE) tuviese que rescatar a dichas CC.AA., financiándose por ellas.
Por tanto, ir al FLA no era ninguna decisión acertada pudiéndose financiar en los mercados, porque era un instrumento de asistencia financiera para quienes no podían emitir su deuda, caso que no era ni es el de la Comunidad de Madrid, que no debía de mutualizar su deuda con la de otras regiones que tenían la calificación de bono basura.
Adicionalmente, pese a los esfuerzos del Gobierno de España, el FLA no podía cubrir toda la deuda de todas las CC.AA., de manera que sólo cubría alrededor de la mitad. La otra mitad debían colocarla las CC.AA. en los mercados.
Posteriormente se amplió a la totalidad, pero en septiembre de 2012, mediante carta enviada por la Secretaría de Estado de AAPP a las CCAA (24-9-2012), sólo se garantizaba la financiación de poco más de la mitad, lo cual constituía un problema: debido a la consideración del FLA como un instrumento de rescate por parte de mercados, analistas e inversores, esa otra mitad que había que colocar en los mercados, las CC.AA. del FLA o no podrían colocarla o tendrían que hacerlo a precios muy elevados (que la prudencia financiera tampoco les permitiría, pues sobrepasaban, con mucho, los 800 puntos básicos en el mercado secundario).
De hecho, en los orígenes del FLA, según consta en el acuerdo de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos que la Secretaría de Estado de AAPP envió como anexo de la carta antes citada, la financiación máxima que el FLA podía dar se estimaba en 18.000 millones de euros.
En el caso de la Comunidad de Madrid, eso hacía que, en media, el abaratamiento del FLA por la mitad de la deuda fuese mucho menor que el encarecimiento de la otra mitad de la deuda que habría que colocar en el mercado directamente. Así, le cubría 2.234,33 millones de euros en 2012…
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… cuando sus necesidades de endeudamiento bruto (deuda nueva más refinanciaciones) eran 3.973 millones.
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Es decir, le cubría un 56,24 % del total. Si iba al FLA, quedaba fuera del mercado. Si el FLA no se ampliaba, ¿cómo habría cubierto el resto hasta el 100 %? Habría sido imposible. Y si la Comunidad de Madrid hubiese ido, su parte no habría podido ser aprovechada por el resto de las CCAA —operaba ese tope inicial de 18.000 millones— que no tenían capacidad de ir al mercado. Es decir, la decisión de la Comunidad de Madrid no sólo fue eficiente, sino, además, solidaria.
Adicionalmente, y durante los años más duros de la crisis anterior, la Comunidad de Madrid colocó su deuda a prácticamente el mismo precio que el FLA, con lo que ni siquiera se ahorraría nada en el FLA por la mitad que este habría cubierto, ahorrándose muchos cientos de puntos básicos Madrid por la otra mitad, ya que de haber ido al FLA habría colocado a precios insostenibles o, simplemente, no habría podido hacerlo.
Ese ahorro en intereses por no ir al FLA, supuso que la economía madrileña se ahorrase en los peores años de la anterior crisis, entre 2012 y 2014, 477 millones. Es más, hasta cuando la AGE dio una subvención a las CCAA del FLA al aplicarles un tipo cero, Madrid colocó en el mercado 890 millones de euros a tipo cero pero no por un año, como ofrecía el FLA, sino por tres años. Madrid abarató su coste, y pese a ser subsoberano, llegó a tener un coste medio de la deuda igual que el tesoro y una vida media algo superior.
De hecho, a cierre de 2019, el coste medio de la cartera de deuda de la Comunidad de Madrid fue el mismo que el del Tesoro (2,19 %), siendo la vida media de la cartera de deuda de la Comunidad de Madrid algo mayor que la del Tesoro (7,67 años Vs 7,55 años respectivamente), lo que colocó a Madrid en una mejor posición para mitigar posibles subidas de tipos a futuro.
Con ello, Madrid demostró que el Estado de las Autonomías es viable, que se puede gestionar bien, abrió los mercados a otras CC.AA. y cedió la parte que le correspondía del FLA a otras CC.AA. que no podían financiarse en el mercado, con lo que fue solidaria con ellas. Al no ir, su parte se repartió entre el resto en función de su PIB, tal y como establecía el acuerdo de la Comisión Delegada.
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Todo ello, atrajo inversiones y contribuyó a rebajar la prima de riesgo española y a abaratar el bono español a 10 años, permitiendo anticipar la recuperación a 2014.
Por tanto, no hubo nunca ningún ahorro por ir al FLA, sino una necesidad de muchas CC.AA. de ser auxiliadas financieramente por la AGE porque estaban prácticamente quebradas, como Cataluña, que, en «agradecimiento», ahora exige que se le condone toda la deuda del FLA, cuando, es tan deuda regional que el propio acuerdo de la Comisión Delegada establecía el mecanismo de garantía a través de la retención de recursos del sistema procedentes de las entregas a cuenta en caso de impago de la comunidad autónoma.
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Que ahora se haya abaratado el FLA fruto de la barra libre del BCE no quita para que, en su conjunto desde su creación en 2012, no ir al mismo fuese una buena decisión, que sigue siéndolo por la solvencia que da la responsabilidad de financiarse en el mercado. Que a nadie le quepa duda de que sin la buena gestión de Madrid, y sin su decisión de actuar en los mercados directamente, gracias a la solvencia que su gestión le confiere, y no ir al FLA, la recuperación de la anterior crisis habría tardado mucho más en llegar.
El único interés de los intervencionistas para que Madrid vaya al FLA es limitar su libertad y tratar de obligar a la región capitalina a que suba impuestos. Es un nuevo intento de algo que ya sucedió hace diez años.
  • José María Rotellar es profesor de economía y director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria
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