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Retrasar la jubilación medio año a cambio de cobrar un 2 % más: así cambia desde hoy la jubilación activa

Este 1 de abril entra en vigor la nueva normativa que flexibiliza la compatibilidad entre la percepción de una pensión de jubilación y el trabajo

Este 1 de abril entra en vigor la nueva normativa que flexibiliza la compatibilidad entre la percepción de una pensión de jubilación y el trabajo. Esta reforma, aprobada en diciembre con el acuerdo de los agentes sociales, introduce cambios en las modalidades de jubilación activa, demorada y parcial para ofrecer una transición más flexible al retiro laboral. A continuación, destacamos las claves de esta reforma:

· Jubilación activa más accesible. Se elimina el requisito de una carrera de cotización completa para acceder a esta modalidad, lo que beneficia especialmente a colectivos con carreras laborales intermitentes, como las mujeres. Además, permite compaginar trabajo y pensión de forma progresiva, aplicando un porcentaje escalonado a la prestación: 45% tras un año, 55% tras dos, hasta alcanzar el 100% tras cinco años.

· Compatibilidad con incentivos de demora. A diferencia de la normativa anterior, los incentivos por retrasar la jubilación ahora también se aplicarán en la jubilación activa, aumentando la cuantía de la pensión.

· Mejoras en la jubilación demorada. Se introduce un incentivo adicional del 2 % por cada seis meses de demora a partir del segundo año, agilizando el incremento de la pensión.

· Nuevas condiciones en la jubilación parcial. Se amplía de dos a tres años la posibilidad de anticipar la jubilación parcial, con ajustes en la reducción de jornada. Además, el trabajador relevista deberá ser contratado de forma indefinida y a tiempo completo.

El Gobierno han defendido la medida como un paso hacia la sostenibilidad del sistema de pensiones y una forma de dar más opciones a los trabajadores. Según la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, «estas medidas facilitan un tránsito más flexible hacia la jubilación, adaptado a las circunstancias individuales».

Los sindicatos han valorado positivamente la ampliación de derechos para los trabajadores, pero han alertado sobre la necesidad de garantizar condiciones laborales dignas. La patronal, por su parte, ha recibido con buenos ojos los incentivos para la prolongación de la vida laboral, aunque reclama una mayor simplificación burocrática.

Algunos economistas advierten que, aunque la reforma puede retrasar el gasto en pensiones, a largo plazo serán necesarios ajustes en el sistema si el número de jubilados activos aumenta drásticamente. Además, mientras que algunos trabajadores podrían prolongar su vida laboral sin inconvenientes, otros en sectores físicamente exigentes pueden no beneficiarse de estas medidas. También ciertos trabajadores podrían sentirse presionados a seguir trabajando por necesidad económica, en lugar de tomar una jubilación digna.

Desde el Ministerio de Seguridad Social consideran que «las medidas cumplen con la recomendación número 12 del Pacto de Toledo, acercando la edad efectiva de jubilación a la edad legal ordinaria». Por otro lado, asociaciones de jubilados enfatizan que «será clave asegurar que esta reforma no implique una carga adicional para los trabajadores mayores».

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