El euro digital está muy cerca de ser implantado.
El jefe del Bundesbank ve el euro digital clave para independizar tecnológicamente a Europa de Estados Unidos
Joachim Nagel reconoce la necesidad de ser «más didácticos para que la gente entienda los beneficios»
El debate sobre el euro digital arrecia. Con el Parlamento Europeo dividido entre quienes lo ven fundamental para garantizar los pagos electrónicos en el futuro y quienes prefieren impulsar una alternativa europea, el todopoderoso jefe del Bundesbank, Joachim Nagel, acaba de romper una lanza a favor del proyecto que impulsa el Banco Central Europeo (BCE).
El euro digital no es una criptomoneda, sino el embrión de un nuevo sistema de pagos en el que el BCE lleva trabajando desde hace años. Fráncfort quiere que sea un rival a gigantes norteamericanos como Visa, Mastercard o Apple Pay. Sin embago, se está encontrando con una fuerte oposición social y política, con una ciudadanía temerosa de perder la privacidad que ofrece el dinero en efectivo.
«Desde el principio ha habido muchas críticas, pero es un proyecto muy importante para la Unión Europea y para el Eurosistema», consideró Nagel en un evento organizado por el Foro Nueva Economía en Madrid.
Temor a perder intimidad
Según una encuesta de la Asociación Española de Consumidores, Aescon, realizada a 3.000 ciudadanos, el 70 % rechaza su implantación en España. El principal motivo, elegido por el 54 %, es el excesivo control que permitiría por parte del Gobierno, seguido de la inseguridad ante fraudes (30 %) y problemas tecnológicos para su uso (15 %).
Para el banquero central, el euro digital es clave para garantizar la autonomía tecnológica de Europa. Una lección que, según Nagel, los alemanes aprendieron muy bien en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania. «Cuando dependes de un proveedor externo estás en una situación muy complicada si las cosas se complican», consideró.
En el caso de los medios de pago, todos los servicios digitales que se utilizan actualmente en la Unión Europea han sido creados en Estados Unidos. De ahí que para Nagel «hablar de euro digital es hablar de Europa». Y reitera que en ningún caso sustituirá a los actuales billetes y monedas de curso legal, sino que vendrá a complementarlos.
El banquero, en cualquier caso, reconoce la necesidad de «ser mas didácticos para que la gente entienda los beneficios» pero niega que vaya a afectar a la intimidad o a la privacidad. «Será mucho mejor para la intimidad de las personas o en materia de costes. No habrá perdedores, solamente habrá ganadores», promete.
La fase de preparación del euro digital empezó en noviembre de 2023, tras un período previo de investigación. Según el BCE, se almacenaría en un monedero electrónico creado en el banco o en un intermediario público, lo que permitiría realizar todos los pagos electrónicos cotidianos —en tiendas físicas, electrónicas o a amigos— con teléfono inteligente o tarjeta, con y sin conexión a Internet.