La fiebre impositiva llega a las herencias hasta el disparate de pagar un 80 %
El runrún ante un posible Impuesto de Sucesiones estatal desata el pánico entre las familias
Aunque este tributo está cedido a las Comunidades Autónomas, el Gobierno ha puesto sobre la mesa la posibilidad de un cambio legislativo a nivel estatal
La incertidumbre fiscal en torno a una posible armonización estatal del Impuesto de Sucesiones y Donaciones ha desatado un auténtico movimiento patrimonial en España. El temor a perder las bonificaciones autonómicas actuales ha provocado un incremento del 15 % en las donaciones en vida. Esta tendencia refleja la preocupación de muchas familias que optan por anticipar la transmisión de su patrimonio antes de un posible cambio legal.
Hoy en día, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones está cedido a las comunidades autónomas, muchas de las cuales ofrecen bonificaciones muy generosas. Sin embargo, una reforma fiscal estatal podría eliminar esas ventajas y establecer una tributación homogénea, pero más gravosa.
«El que tiene un mínimo de inquietud o está bien asesorado está haciendo bastantes movimientos de este tipo. Lo que hacen es, sobre todo, mociones de efectivo a metálico para ayudar a los hijos a comprarse la primera vivienda o donan las viviendas los mayores de 65 y se reservan el usufructo», explican desde Heritae, asesoría especializada en tramitación y planificación de herencias.
El perfil más habitual de este nuevo flujo de donaciones es claro. Priman los padres y abuelos mayores de 60 años, junto con las familias que viven en comunidades con beneficios fiscales importantes y aquellas donaciones dirigidas a ayudar a los hijos a comprar su primera vivienda o a repartir el patrimonio en vida. Las formas más comunes que se utilizan son las donaciones en metálico, con transferencia directa o documento notarial. Asimismo, las donaciones de inmuebles con reserva de usufructo, especialmente de la vivienda habitual, también son especialmente comunes.
«Pánico preventivo»
Aunque donar en vida parece una buena estrategia, también implica riesgos ficales y legales. El donante debe tributar en el IRPF si existe una ganancia patrimonial, además, el beneficiario debe pagar el Impuesto de Donaciones, y existe la posibilidad de una impugnación futura en caso de que el reparto no respete el mínimo legal de otros herederos
A pesar de que de momento no hay una reforma aprobada, varios partidos políticos han planteado la posibilidad de establecer un impuesto unificado a nivel nacional, que reduzca o elimine las diferencias entre comunidades, lo que ha puesto en alerta a muchas familias que temen perder las actuales bonificaciones y están tomando decisiones patrimoniales aceleradas ante el miedo a una reforma fiscal estatal. Ante este movimiento generalizado, se han multiplicado las operaciones ante notario. «Estamos ante una especie de 'efecto pánico preventivo' en el que las personas no quieren arriesgarse a que un cambio fiscal les pille con el patrimonio sin organizar», añaden desde Heritae.