El ministro de Transportes, Óscar Puente,en el Cercle d'Economia, en Barcelona
Los descuentos de Puente y la competencia llevan el tren al límite: un 77 % más de viajeros con un 35 % menos de ingresos
La competencia privada y las fuertes subvenciones de los últimos años han multiplicado el número de pasajeros a niveles impensables hace pocos años
El sistema ferroviario español bate récords de viajeros a la vez que se dispara el número de incidencias. La última, este miércoles, cuando más de 2.200 pasajeros tuvieron que ser evacuados tras permanecer varados hasta diez horas por una caída de tensión entre Majarabique y Sevilla Santa Justa. Un día antes, miles de viajeros de la línea de Sevilla quedaron igualmente atrapados durante horas en los vagones a la altura de Ciudad Real.
La gestión de la infraestructura es, desde el 1 de enero de 2005, responsabilidad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) una empresa pública dependiente del ministerio de Transportes de Óscar Puente. El ministro, muy activo en redes sociales, ha rehusado dar explicaciones sobre los incidentes de esta semana.
Según un reciente informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de viajeros se disparó el año pasado nada menos que un 77 %, hasta 39,6 millones, en comparación con 2019, último año de monopolio de Renfe.
Sin embargo, en el mismo período los ingresos medios han caído de manera significativa: un 35 % en el caso del corredor más utilizado, el de Madrid - Barcelona; y un 42 % en el Madrid - Valencia. En los trayectos entre Madrid y Sevilla, y la capital con Málaga y Alicante, donde la competencia empezó en 2023, la caída del precio del billete ronda el 20 %.
Esta evolución se debe en gran medida a la entrada en juego de nuevos operadores privados en los últimos años, como Ouigo, propiedad de la estatal francesa SNCF; e Iryo, participada por Trenitalia (51%), Air Nostrum (25%) y Globalvia (24%).
Pese a la nueva competencia, el año pasado, Renfe logró retener una cuota de mercado del 60,1 % en el corredor Madrid - Barcelona (47,9% con AVE, 12,2% con Avlo, su marca low-cost). Iryo fue segunda, con el 23,7 %; y Ouigo tercera, con el 16,2 %.
En el caso de Madrid - Valencia, la cuota de las dos operadoras privadas se sitúa en el 25,3 y el 24,2 %, respectivamente. Y en los corredores a Andalucía, donde no opera Ouigo, Renfe retiene el 72 % de cuota, con Iryo en el 28 %.
Evolución del número de viajeros y de las plazas ofertadas
La operadora pública batió el año pasado su récord de viajeros, con más de 535 millones de pasajeros, un 2,3 % más, pero no logró salir de pérdidas. Las recortó, eso sí, de forma notable, a apenas tres millones de euros, frente a las 121,5 del ejercicio anterior. Óscar Puente, de cuyo departamento también depende la compañía, llegó a acusar a Ouigo de «competencia desleal», y prometió incluso una denuncia ante la Comisión Europea, de la que sigue sin haber noticias más de un año después.
Competencia también constata que las continuas subvenciones al precio de los billetes desde 2022 han contribuido a inflar el número de viajeros. Señala, por ejemplo, que la gratuidad de los servicios de Cercanías y Media Distancia Convencional, así como el descuento del 50 % en Media Distancia Alta Velocidad para usuarios recurrentes, se han eternizado en el tiempo a pesar de que fueron concebidas para ser aplicadas hasta el 31 de diciembre de 2022. Y se mantuvieron el año pasado, a pesar de que los viajeros en Cercanías ya eran un 1,1 % más que en 2019, un 60 % más en el caso de Media Distancia Convencional y un 49,6 % más en Media Distancia Alta Velocidad.
En anteriores ocasiones, como en el incidente del 4 de mayo, el ministro ha culpado de la situación a «actos graves de sabotaje». Dos meses después, el 4 de julio, la Guardia Civil detuvo a dos personas acusadas por el robo de cobre.
Mientras, el ministerio de Óscar Puente ha continuado impulsando el programa Verano Joven, que bonifica al 90 % el precio de los billetes de media distancia convencional y el 50 % en alta velocidad a aquellos con entre 18 y 30 años que viajen entre el 1 de julio y el 30 de septiembre. Dicho programa ha recibido 120 millones de euros este año, frente a los 70 que ha presupuestado ADIF para vigilar las vías ferroviarias.