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Dos personas mayores caminan en Madrid.

Dos personas mayores caminan en Madrid.EP

El mito del jubilado rico: la mitad cobra menos del salario mínimo

Aunque aumenta el número de españoles que creen que el Estado destina demasiados recursos a las pensiones, un 49,4 % no llega a los 1.184 euros al mes

En los últimos años ha crecido el número de personas –especialmente entre los más jóvenes– que consideran que las pensiones de jubilación son demasiado altas y que el Estado destina excesivos recursos a la Seguridad Social. Sin embargo, la mitad de los jubilados en España cobra por debajo del salario mínimo y solo una tercera parte supera el salario mediano.

La idea de que los pensionistas viven mejor que los trabajadores activos ha calado con fuerza en redes y tertulias, donde proliferan comparaciones entre pensiones y sueldos. Según el CIS, el porcentaje de españoles que cree que se destinan «demasiados» recursos a las pensiones ha pasado del 2,8 % en 2021 al 6,6 % en 2025; entre los menores de 35 años, la cifra se dispara hasta el 16,6 %.

Pero las cifras dibujan un panorama muy distinto. Según los últimos datos de la Seguridad Social, la pensión media de jubilación asciende a 1.508 euros, aunque casi la mitad de los jubilados (49,4 %) cobra menos del salario mínimo interprofesional –1.184 euros al mes– y dos de cada tres (66,8 %) no alcanzan el sueldo más común, que Yolanda Díaz cifró hace unos días en casi 1.700 euros.

Si se observan los datos con detalle, el retrato del pensionista español dista mucho del tópico del jubilado acomodado. Casi 3,3 millones de personas cobran menos de 1.000 euros al mes, y uno de cada diez ni siquiera alcanza los 700. El tramo más habitual se concentra entre 800 y 900 euros, donde se agrupan más de un millón de pensiones. En el extremo opuesto, solo un 2 % supera los 3.000 euros mensuales.

José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) y director del Gabinete de Estudios de USO, explica que el problema real con la gente joven es que está cobrando poco. «Tenemos una población joven altamente cualificada que no encuentra trabajos o una retribución adecuada a esa cualificación. En vez de abordar ese problema, es preferible decir que los pensionistas ganan mucho», comenta.

Este experto recuerda, además, que quienes hoy están jubilados «han cotizado durante 40 años para llegar a esa pensión, no se la han regalado». Y matiza que la imagen de jubilado acomodado es excepcional. «La pensión más frecuente está en torno a 850 euros. Si se quieren hacer comparaciones, hagámoslas homogéneas y comparemos pensión más frecuente con salario más frecuente, y el salario más frecuente ronda los 1.300 euros», apunta al respecto.

«Debate interesado»

Fernández Santillana habla de «un debate interesado» que busca enfrentar a jóvenes y mayores «para desviar la atención del verdadero problema, que es la falta de empleos estables y bien remunerados». «En vez de abordar el problema real, que es el de los sueldos bajos, se lanza el mensaje de que los pensionistas ganan demasiado», añade.

Para este experto, el verdadero problema está en el mercado laboral. «Si los jóvenes ganan poco dinero, habrá que preguntarse por qué. Qué hacemos para que los jóvenes ganen más, porque cualificación tienen. Pero comparar sueldos bajos con pensiones de quienes han cotizado 40 años es absurdo», afirma.

Exclusión laboral

Más allá del debate intergeneracional, Fernández Santillana cree que esta polémica oculta un problema más grave: la exclusión laboral de los mayores de 50 años. Este colectivo representa ya el 30 % de los desempleados, un porcentaje que asciende al 45 % entre los parados de larga duración –en 2014 eran el 25 %–, y el 56 % lleva más de un año buscando empleo sin éxito, frente al 39 % del conjunto de la población activa, según la Fundación Adecco. En total, 447.600 personas mayores de 50 años son desempleadas de larga duración, de un total de 800.000 demandantes de trabajo de esa edad.

«Hace falta un plan de choque para reincorporar a estas personas al mercado de trabajo, pero las empresas prefieren contratar a chavales recién salidos de la facultad por 800 o 900 euros», lamenta. Esta situación, añade, agrava la brecha entre generaciones: mientras se anima a los jubilados a prolongar su carrera laboral, miles de personas con experiencia y formación quedan fuera del mercado.

Según Fernández Santillana, hacen falta itinerarios personalizados y una conexión real entre las necesidades de las empresas y la formación de los trabajadores mayores. «Hay sectores como el de los cuidados o la ciberseguridad donde falta mano de obra y sobra talento desaprovechado», subraya.

Jubilación reversible

El Gobierno ha planteado en los últimos meses fórmulas como la jubilación reversible o la parcial, que permitirían a los mayores compatibilizar pensión y empleo. Sin embargo, Fernández Santillana considera que esas medidas son insuficientes mientras no se resuelva el problema de falta de oportunidades. «Es una buena idea sobre el papel, pero el mercado laboral no quiere a los mayores de 50 años», advierte. «Estamos hablando de personas con experiencia, con hipotecas que pagar y con hijos todavía a su cargo. No se van a poner a trabajar por 400 euros».

A su juicio, la clave está en combinar incentivos y formación: si se ofreciera a las personas de 55 años una certificación profesional para trabajar en sectores donde falta mano de obra –como los cuidados– y se facilitara su contratación, podría sacarse a mucha gente del paro. Pero insiste en que sin voluntad política y compromiso empresarial, las reformas se quedarán en un brindis al sol.

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