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Cesta de la compraGetty Images/Bet_Noire

La cesta de la compra se ha encarecido un 41,2 % desde que gobierna Sánchez: así han subido los alimentos básicos

Llenar la cesta de la compra se ha convertido en un deporte de riesgo para muchas familias. Si antes con 50 euros podías hacer la compra para más de una semana, ahora no te llega ni para llenar dos bolsas. Es la inflación, que en los últimos años nos ha hecho más pobres. Y aunque el crecimiento de los precios se ha moderado y lejos quedan las tasas generales cercanas al 11 % que se observaban en 2022, hay que recordar que los precios han subido más de un 24 % desde que Pedro Sánchez entró al Gobierno. Pero hay un grupo que se ha encarecido muy por encima de este nivel: la alimentación, que ya es un 41,2 % más cara que en julio de 2018 –primer mes completo de Sánchez en el poder–, según reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Productos esenciales que no pueden faltar en la cesta de la compra, como es el caso de los huevos, la carne, el pescado, las frutas o el pescado, se han encarecido entre un 23 % y un 93 % desde 2018. Los huevos se han encarecido un 92,6 % en estos siete años, la carne de vacuno, la de porcino y ave un 61,8 %, 41,8 % y 32,9 %, respectivamente. El pescado ha subido un 48,8 %, las frutas un 40,5 %, las legumbres y hortalizas un 59,1 %, el arroz un 42,2 % y las patatas un 48,5 %.

Otro producto esencial, como el aceite de oliva, se ha encarecido un 23,4 %. El pan un 28,1 %, y la leche entera un 54,8 %.

El último informe sobre la Evolución y perspectivas de los precios de los alimentos, elaborado por el Banco de España, señala que los alimentos se encarecen en España a un ritmo superior de lo que lo hacen en la Unión Europea (UE), ya que la composición de nuestra cesta de la compra hace estas variaciones hayan sido más significativas aquí.

La institución atribuye este impulso en el precio de los alimentos a los costes energéticos y determinados fenómenos meteorológicos extremos, «que han afectado a los precios de las materias primas alimenticias y a la producción».

También juega un papel clave la energía, no solo en la producción primaria de los alimentos, sino en otras actividades secundarias, como es el caso del secado, la refrigeración, el almacenamiento, el transporte y la distribución de alimentos. De hecho, según datos de la Agencia Internacional de las Energías Renovables y FAO, los sistemas agroalimentarios son responsables de aproximadamente el 30 % del consumo energético total mundial.

Si nos fijamos en estos costes a los que hace referencia el informe del regulador financiero español, hay que tener en cuenta que la electricidad y la gasolina sufrieron una bajada de la oferta como consecuencia de la guerra de Ucrania, encareciendo así los precios. Meses después sus costes se abarataron, para después volver a incrementarse ligeramente. Si se compara con hace ocho años, los pagamos un 18,3 % y un 12 % más caros, respectivamente

Pérdida de poder adquisitivo

El salario anual bruto por trabajador aumentó un 3,8 % en 2024 hasta situarse en los 27.558,68 euros de media. Así se desprende de la Encuesta Anual de Coste Laboral publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esta manera se situó en su nivel más elevado desde 2008, aunque el incremento no ha sido suficiente para compensar las pérdidas a causa de la inflación.

Como las estadísticas sobre salarios van con un año de desfase, para poder comparar la pérdida de poder adquisitivo hay que tener en cuenta los datos de 2024. De esta manera se obtiene que entre 2018 y 2024 la cesta de la compra se ha encarecido más de un 37 %, mientras que los salarios han crecido en menor medida: un 19,8 %.

Pese a ello, el Ministerio de Economía sigue sacando pecho de los datos y mes a mes aseguran que «la reducción de la inflación pone de manifiesto la eficacia de las medidas de política económica puestas en marcha, que están permitiendo compatibilizar el mayor crecimiento entre las principales economías de la zona euro y una reducción continuada de la inflación». Así como aseguran que «la inflación sigue siendo inferior a las subidas salariales, lo que permite ganancias de poder adquisitivo».