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Una persona manda un bizum

Una persona mandando un bizum.EP

Pagos instantáneos sin fronteras: el gran reto pendiente del Mercado Único también esconde costes geopolíticos

Cada pago con el móvil mueve comisiones hacia EEUU: Europa acelera hacia su bizum

El Mercado Único aún tiene margen para avanzar en su integración, y no solo en el plano macro. Las fronteras persisten en la cotidianidad de ciudadanos y pymes porque todavía no hay una solución común que permita a los europeos enviar y recibir pagos al instante, a coste cero para el consumidor, desde cualquier punto del continente.

Crear una solución de pagos paneuropea unificada es el sueño de supervisores europeos y de la banca desde antes de 2020, año en el que 16 grandes bancos europeos de cinco países (Alemania, Bélgica, España, Francia y los Países Bajos) sentaron las bases para el futuro lanzamiento de la Iniciativa de Pagos Europea. Sin embargo, Europa sigue siendo un mosaico de sistemas nacionales, y el conjunto de infraestructuras y normativas es tan heterogéneo como lo son las culturas y tan dispar como los grados de madurez tecnológica entre miembros. «Las plataformas que procesan pagos deben compatibilizar diferentes redes, formatos y reglas regulatorias, lo que dificulta ofrecer una experiencia verdaderamente unificada de pagos instantáneos», explica Echavarri Sánchez, Key Account Manager Sales Retail de Wordline, uno de los líderes mundiales en el mercado de terminales de pago.

Sin autonomía en servicios esenciales como los pagos cotidianos somos vulnerables a las amenazas geopolíticas

Ya desde entonces, más allá de la eficiencia operativa, se perseguía reducir la dependencia de Visa y Mastercard y crear una alternativa capaz de competir con PayPal, Apple Pay o Google Pay. Había indicios de que prescindir de cualquier tecnología made in USA iba a ser una cuestión de supervivencia para mantener cierta influencia en el tablero mundial. En esta línea, el equipo de Worldline asegura que Europa busca reforzar el papel de los actores europeos especializados para poder desafiar a los grandes jugadores internacionales. De cara al futuro, el operador prevé que el mercado europeo de pagos mantenga un crecimiento sostenido de entre el 4 % y el 5 % anual.

Cada desembolso con iPhone activa una cadena de comisiones (en beneficio de Apple/Google, Visa/Mastercard y el sector bancario) que acaban en la economía estadounidense. Europa paga por usar una infraestructura cuyo servicio responde a decisiones geopolíticas y sin mayor control que rezar por que nuestro Ejecutivo no haya enfadado a Trump. Y es que decimos blindarnos en bloque frente a Washington, pero la realidad es que el dedo sobre el interruptor no está en Bruselas.

«Sin autonomía en servicios esenciales como los pagos cotidianos somos vulnerables a las amenazas geopolíticas y corremos el riesgo de perder nuestra soberanía monetaria», alegaba Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE y presidente del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre el Euro Digital, en el Parlamento Europeo el año pasado.

En el caso español, la referencia consolidada es Bizum, una solución impulsada desde las propias entidades financieras. Su alcance ya trasciende las fronteras nacionales manteniendo interoperabilidad con MB Way en Portugal y con Bancomat en Italia. Estas tres iniciativas se agrupan bajo EuroPA (European Payments Alliance), una alianza que este 2026 prevé su conexión con Wero, la plataforma promovida por la European Payments Initiative (EPI) y respaldada por actores de Alemania, Francia, Bélgica y Países Bajos.

El panorama actual proyecta un continente que avanza con firmeza hacia la inmediatez

«El panorama actual proyecta un continente que avanza con firmeza hacia la inmediatez», añade Sánchez. «Un ritmo que, si se consolida, mejoraría la liquidez y reduciría la carga administrativa de comerciantes y pymes». En concreto, el matrimonio entre EuroPA y EPI Company podría hacerse efectivo durante el segundo trimestre de este año. De ser así, el próximo verano, «el 84% de la población de la Unión Europea y Noruega –es decir, más de 382 millones de habitantes– podrá enviar y recibir pagos desde cualquier de esos países gracias a la esperada interconexión».

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