Movilización contra el ere de Ence.
Protestas en Navia por el ERE de Ence, que afecta a casi un tercio de la plantilla
La compañía plantea 96 despidos en su planta asturiana dentro de su plan de eficiencia tras varios trimestres de pérdidas
Cientos de personas se manifestaron este domingo en la localidad asturiana de Navia en apoyo a los trabajadores de la planta de celulosa de Ence, en protesta por el expediente de regulación de empleo (ERE) presentado por la compañía, que contempla el despido de 96 empleados. La movilización, que partió desde el piquete frente a la fábrica hasta el Ayuntamiento, se suma a las protestas y a la huelga iniciadas la pasada semana por la plantilla.
El comité de empresa califica el ajuste como «un auténtico atentado social» y denuncia que supondrá «eliminar casi un tercio del empleo que genera la fábrica» para lograr un ahorro que consideran «irrisorio» en los costes de producción. La protesta contó además con respaldo político y social, con la presencia de representantes del Gobierno autonómico y de distintos grupos parlamentarios.
Desde la plantilla, el mensaje fue especialmente duro. En el manifiesto leído al término de la movilización, los trabajadores hablaron de «un ERE salvaje y carente de humanidad» que sitúa «a uno de cada tres empleados bajo la guillotina». Aseguran que la situación se vive «desde la angustia y la tensión constante» y cuestionan el argumento económico esgrimido por la empresa.
Según los trabajadores, la factoría habría generado alrededor de 250 millones de euros en beneficios en los últimos cuatro años y recibido más de 53 millones de euros en subvenciones públicas desde 2021. «Nos hablan de automatizaciones que no existen, de soluciones de inteligencia artificial que nadie conoce, mientras vemos cómo subcontratas portuguesas ofertan nuestros puestos de trabajo», señalaron.
La plantilla sostiene que el ajuste apenas permitiría una reducción de costes cercana al 1 % y advierte de que la medida puede suponer un «suicidio social» para la comarca. En este sentido, alertan de que el ERE puede poner en riesgo la denominada «licencia social para operar» de la planta, una convivencia con el entorno que, según subrayan, se ha sustentado en empleo estable y de calidad.
Por su parte, la compañía defiende que el ajuste laboral se enmarca en su Plan de Eficiencia y Competitividad del negocio de celulosa para el periodo 2026-2027, elaborado tras encadenar cuatro trimestres consecutivos de pérdidas, en un contexto de elevada volatilidad de precios y aumento de costes.
Según Ence, el programa se apoya en la reingeniería de procesos, la automatización y la incorporación de soluciones de inteligencia artificial, así como en una racionalización operativa que obliga a una «reducción ordenada» de la estructura de personal mediante despidos colectivos hasta 2027.