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Oficina de Correos en Zaragoza.

EUROPA PRESS
17/1/2020

Oficina de Correos en Zaragoza. EUROPA PRESS 17/1/2020EUROPA PRESS

CC.OO. se impacienta con Correos y lanza una campaña contra el presidente, Pedro Saura

El sindicato Comisiones Obreras (CC. OO.), líder en representación de los trabajadores de Correos con el 38 %, y con tanto poder en la sombra que durante mucho tiempo se le ha otorgado el mando real en la compañía, se ha impacientado ante el retraso de la puesta en marcha de la nueva oferta de empleo y ha emprendido una campaña contra el presidente, Pedro Saura.

Para CC. OO. es muy importante que salga la nueva oferta de empleo en Correos, su principal fuente de ingresos. El sindicato obtiene unos ingresos considerables de las academias que forman para estos puestos de trabajo –1,1 millones de euros entre los años 2020 y 2023 según el Portal de Transparencia–, y la maquinaria está frenada por la ausencia de la nueva oferta. Los cincuenta formadores que tienen están parados, y Regino Martín, cuestionado.

CC. OO. se está impacientando por el retraso en poder poner en marcha esta gallina de los huevos de oro, y ha decidido promover un ataque contra el presidente de la compañía, Pedro Saura; su principal accionista, la SEPI, y el Ministerio de Hacienda, de quien depende, a quienes acusa de no cumplir con los compromisos adquiridos con los sindicatos el 31 de diciembre de 2024 encaminados al rescate de Correos.

El sindicato líder lleva tiempo esperando a que se active la oferta de empleo para reactivar sus cursos y recuperar sus ingresos, y tampoco ha ocurrido este mes de enero, como se pensaba que podría haber pasado. Apuntarse a estos cursos que dan entrada a Correos cuesta a los alumnos entre 1.000 y 2.000 euros al año, que además han de afiliarse a CC. OO.

CC.OO. presiona a Saura para conseguir sacar a flote su negocio de formación

El sindicato también se ha quejado de que la implantación de la jornada de 35 horas esté parada, aunque estaba condicionada a la aprobación de los presupuestos generales del Estado (PGE), que no se han aprobado, sino que se han prorrogado.

La compañía postal sigue pendiente de otras cuestiones a corto-medio plazo. Hoy se aprueba la primera adjudicación del concurso de traslados, con el paso de personas con jornada parcial a completa, y antes del verano podría llegar otra.

El dinero disponible para el plan de salidas se sabrá en principio antes del verano, y habrá alguna otra reunión para abordar las salidas incentivadas de personal funcionario.

Sobre otras cuestiones aún no hay novedades: la implantación del llamado cuarto turno de trabajo (de martes a sábado), cuánto se destinará a las bolsas de horas y qué cantidad se dirigirá a las prejubilaciones.

La cuestión de fondo es doble: el problema de que las previsiones habituales de CC. OO. de hacer caja y un acopio considerable con el montaje de la formación externa que han venido pactando con los anteriores gobiernos no funciona ahora. Saura ha decidido priorizar, dada la situación crítica de la compañía que se encontró al llegar, otros aspectos más estratégicos y necesarios. Entre ellos está el plan de salidas y una reforma de la estructura del sistema de reparto que lleva años sin actualizarse y que es el elemento que ha escogido CC. OO. para presionar y chantajear a Saura: o se prioriza el acceso para facilitar el negocio de CC. OO. al margen de otras cuestiones que Saura considera más urgentes para sanear y estabilizar Correos, o el sindicato comunista amenaza con una guerra nuclear.

Otros sindicatos, Sindicato Libre, UGT y CSIF, están sentados en la mesa abierta de negociación para conseguir materializar los temas pendientes sin el agobio de CC. OO. y su negocio formativo, que tiene de los nervios a muchos directivos formadores internos de Correos que simultanean las tareas de gestión con las de su sindicato CC. OO.

De esto sí hablan algunos directivos enfadados, pero, sin embargo, no se atreven a hablar de la otra clave escondida que solo se comenta en círculos internos del sindicato: que CC.OO. da por amortizado a Saura y al Gobierno, y con su postura pública radical lanza señales de humo para que el PP y Feijóo tomen nota de que tienen un aliado predispuesto a secundar su proyecto cuando lleguen, pero de esto ningún directivo quiere hablar.

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