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Tienda cerradaGetty Images/carstenbrandt

El 'milagro' de los autónomos: apenas crece el absentismo mientras se dispara entre el resto de trabajadores

El absentismo laboral es uno de los principales problemas del mercado laboral y que preocupa cada vez más a los empresarios. En el tercer trimestre de 2025 la tasa se ha situado en el 6,6 % de las horas pactadas, lo que supone que 1.477.549 de asalariados no acudieron a trabajar. De ellos, 1.164.129 tenían una baja médica, esto supone una tasa del 5,2 %, según el Informe de Absentismo Laboral elaborado cada trimestre por Randstad Research.

El problema es de tal magnitud, sobre todo en el caso de las bajas médicas, que hasta la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) lo ha criticado y ha advertido al Gobierno de las deficiencias de control y coordinación de la incapacidad temporal, una prestación cuyo gasto se ha triplicado desde 2017 y que ya supone el segundo mayor desembolso de la Seguridad Social.

Entre 2017 y 2024, la incidencia de las bajas por contingencias comunes aumentó cerca de un 60 %, y la duración se incrementó un 15 %. Pero hay un dato muy llamativo y que refleja el problema existente: la incidencia entre los asalariados es superior en todo el periodo, frente a la estabilidad entre los trabajadores por cuenta propia.

Evolución de la incidencia de incapacidad temporal por régimen 2017-2024

Evolución de la incidencia de incapacidad temporal por régimen 2017-2024AIReF

Los autónomos se mantienen en niveles similares a los de 2017, aun partiendo de valores significativamente inferiores, y se cogen cuatro veces menos bajas que los asalariados. Esto se explicaría por los ingresos y el pago de la cuota. Los trabajadores por cuenta propia no cobran ningún tipo de prestación hasta el cuarto día. A partir de este y hasta el vigésimo le corresponde el 60 % de la base reguladora. Si la baja se extendiese, superando el día 20, aumentaría el porcentaje al 75 %. Y aunque solo sea durante los dos primeros meses, la cuota se tiene que seguir pagando, reduciendo sus ingresos netos.

De esta forma, la brecha entre asalariados y autónomos en los niveles de incidencia se va ampliando poco a poco. En 2017, era de 23,9 casos por cada 1.000 afiliados entre los trabajadores por cuenta ajena, frente a solo 9,6 casos entre los autónomos. Sin embargo, en 2024 esta diferencia se ha acentuado y la incidencia entre asalariados supera en unos 18 casos por 1.000 afiliados la de los autónomos.

Lo llamativo es que la duración media de las bajas es mayor en los autónomos que en los asalariados. Entre 2017 y 2024, los trabajadores por cuenta propia pasaron de estar 82 días de media de baja a 112 días. Se observa un incremento más moderado registrado entre los asalariados, en el que la duración media evoluciona de 36 a 42 días en el mismo periodo.

Evolución de la duración media de la incapacidad temporal 2017-2024

Evolución de la duración media de la incapacidad temporal 2017-2024AIReF

A lo largo de todo el periodo, la incapacidad temporal por contingencias comunes en los trabajadores por cuenta propia presenta niveles de duración superiores a los trabajadores por cuenta ajena.

Propuestas de la AIReF

La AIReF propone reforzar los mecanismos de información, supervisión y coordinación. La principal recomendación es desarrollar un sistema integrado de datos que permita la interoperabilidad plena entre el INSS, los servicios autonómicos de salud, las mutuas colaboradoras y las empresas. Este sistema incorporaría información detallada sobre el trabajador, el puesto de trabajo, la empresa y cada episodio de incapacidad, y se apoyaría en herramientas analíticas avanzadas capaces de estimar duraciones esperadas, detectar desviaciones y generar alertas tempranas.

El organismo también plantea reforzar las capacidades del INSS para intervenir de manera más temprana y especializada en los procesos con mayores desviaciones, así como mejorar la colaboración con los médicos de atención primaria mediante herramientas digitales de apoyo a la decisión y mayor respaldo técnico de las inspecciones médicas.

Además, propone implicar de forma más activa a las grandes empresas –donde se concentra la mayoría de los casos– en la gestión responsable de la prestación y en la mejora de la salud laboral. Por último, recomienda abordar de forma específica la evaluación de las listas de espera del sistema sanitario, comenzando por mejorar la calidad y accesibilidad de la información disponible.

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