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Qué hay detrás del absentismo, la fiebre silenciosa del mercado laboral que se ha duplicado desde 2013
El absentismo laboral sigue preocupando a los empresarios, que llevan tiempo advirtiendo sobre los problemas que está provocando en nuestro país. Y es que, tal y como se desprende del informe la Evolución del absentismo en el mercado laboral española 2008-2025, elaborado por Randstad Research, la ausencia al puesto de trabajo se ha duplicado desde los mínimos marcados en el año 2013.
Ha pasado del 3,8 % en el tercer trimestre de 2013 al 7 % actual. Y en el caso del absentismo por incapacidad temporal (IT), la evolución es similar, incluso la supera con holgura: en 2013 marco su mínimo histórico, tras situarse en el 2,3 %, mientras que actualmente se sitúa en el 5,5 %.
Evolución del absentismo laboral desde 2008
Como se puede observar en el gráfico, en una primera etapa, de 2008 a 2013, el absentismo poco a poco va reduciéndose hasta el mínimo histórico marcado en el tercer trimestre de 2013, del 3,8 % en el general y del 2,3 % en el IT. A partir de aquí, aunque de forma más o menos contenida, aumenta ligeramente hasta dispararse como consecuencia del Covid, pasando así, del 5,2 % de finales de 2019, justo antes del estallido de la crisis sanitaria, al 7 % actual. En el caso del absentismo que cuenta con una baja médica, ha pasado del 3,8 % de las horas pactadas del último trimestre del 2019 al 5,5 % de la actualidad.
Una vez concluida la pandemia, y con los picos propios de una crisis sanitaria, la pérdida de horas de trabajo por la falta del profesional en su puesto de trabajo, lejos de suavizarse se ha mantenido en niveles elevados. De hecho, marcó máximos históricos en el primer trimestre de 2022, en un repunte de contagios de Covid, al llegar al 7,1 % en el general y el 5,7 % en el IT.
Actualmente, las tasas no están lejos de esos niveles, y, en consecuencia, puede afirmarse que el absentismo prácticamente se ha duplicado desde los mínimos de 2013: la tasa general roza el doble y la de IT supera con holgura esa proporción. Esto «constituye un problema grave para las empresas españolas, con un impacto directo sobre la productividad y los costes empresariales, y perjudicando la competitividad», señala Valentín Bote, director de Randstad Research.
Para él, esto no es directamente atribuible al trabajado, sino que responde a factores como el colapso del sistema público de salud. «Una persona con un traumatismo en el hombro necesita una resonancia. Si la cita se le da para dentro de seis meses va a estar ese tiempo sin trabajar y sin recibir tratamiento adecuado, alargando así la recuperación y, por tanto, la baja», explica.
Otro de los motivos que explica este incremento de las bajas es que cada vez hay más patologías reconocidas. «Tras la pandemia han aumentado mucho las bajas por problemas de salud mental, y se han estabilizado en un escalón superior a lo que había antes», cuenta Bote.
También existen otros factores, como es el caso de la aprobación de nuevos permisos. «Y un cambio cultural que ha normalizado no acudir al trabajo sin estar en plenas condiciones, configurando un escenario en el que las ausencias son más frecuentes y de mayor duración», sentencia el director de Randstad Research.
Canarias lidera las subidas
Existe un mapa desigual en España. Cantabria y Canarias son las que registraron un mayor absentismo en el segundo trimestre de 2025, con un 9,2 % y 8,8 %, respectivamente. Tras estas dos comunidades, se sitúan País Vasco, Galicia y Asturias, todas ellas muy por encima de la media del conjunto del mercado laboral.
Los menores niveles de absentismo se dieron en Baleares (5,5 %), Comunidad de Madrid (6,1 %), La Rioja (6,1 %) y Comunidad Valenciana (6,4 %).
En líneas generales, Canarias, Extremadura y Asturias lideran el incremento histórico del absentismo desde 2008. Canarias ha pasado del 5,3 % del 2008 al 8,8 % del segundo trimestre de este año, mientras que Extremadura ha pasado del 4,2 % al 6,8 % y Asturias del 5,1 % al 8,1 %.
También se registran tasas constantes de absentismo altas en las regiones del norte de España, como el País Vasco o Navarra, como consecuencia de fuerte componente industrial de su mercado laboral.