Interior de la presa de El Atazar.
Más carencias preocupantes de la inversión pública: tres de cada cuatro presas estatales tiene menos de cuatro trabajadores
El personal en los enbalses se ha reducido de 960 a 620 trabajadores en los diez últimos años
La ola de quejas en cuanto a la falta de inversión pública llega también a los embalses, una infraestructura crítica no solo para regadíos y otras cuestiones, sino además para la vida de las personas.
Podría pensarse que, por estos motivos, las presas han de tener un personal amplio y bien formado, pero no es así. El delegado de Confederaciones Hidrográficas de CSIF, Miguel Rellán, ha explicado en La Brújula de Onda Cero que «en tres de cada cuatro presas de titularidad estatal hay menos de cuatro trabajadores».
En una presa tipo A como la de Forata, conocida por el riesgo de colapso durante la Dana, solo trabajan dos personas. Rellán señala que el número de trabajadores en las presas estatales ha bajado de 960 en 2015 a 620 en 2025.
Cobran poco. El encargado de una presa tipo A está en 22.000 euros, según Rellán. Y tienen un trabajo que da la impresión de ser mucho: «En el Ebro hay dos ingenieros gestionando dieciséis presas cada uno», señala en el mismo programa radiofónico Jesús Contreras, vocal del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Por este motivo, sostiene que no duran más de tres años en el cargo, y de ahí piden el traslado a otro puesto de menor responsabilidad.
Los sistemas de auscultación, que se han hecho famosos a raíz del accidente de Adamuz, tampoco parecen funcionar como deberían en el caso de las presas: «El 65 % de las presas de titularidad estatal, es decir, 250, deben mejorarlos. Son los mismos de hace cuarenta años. Son fundamentales para saber cómo se comportan las presas. Vas a algún embalse como el de Sierra Boyera y ves que al péndulo le falta el aceite».