Misiles de tres millones contra drones de 20.000 dólares: la deuda española ante una entrada en guerra con Irán
Pese a que el Gobierno español abandera la oposición a la guerra iniciada por Israel y EE.UU. contra Irán, no deja de verse involucrada en acciones de defensa de países europeos. Resulta pues de interés un ejercicio de cálculo que estime el coste de involucrarse en una guerra de este tipo
Para 2026 se estima que la emisión bruta de deuda pública española alcance los 176.514 millones de euros (M€); unos 5.600 millones más que en 2025 según el economista Javier García-Arenas a partir de datos de la AIReF. La emisión de deuda bruta incluye tanto la deuda nueva que se emite para financiar el déficit (unos 55.000 M€ si se asume un déficit público del 2,1 % del PIB) como la que se emite para refinanciar vencimientos de deuda existente.
La previsión de la propia AIReF, la autoridad fiscal independiente cuya autonomía vuelve a cuestionarse por el nombramiento de sus miembros, es que los ingresos públicos nominales crezcan un 1 % más que los gastos (5 % vs 4 %) por lo que la deuda pública quedaría a final del año en el 99 % del PIB. Una cifra que garantiza la compra de la deuda pública emitida por inversores privados sin recurrir al BCE que ya ha reducido el porcentaje total de deuda pública española en su poder desde el 27,2 % en 2024 al 23,3 % en 2025.
Pese a que el Gobierno español abandera la oposición a la guerra iniciada por Israel y EE.UU. contra Irán, oposición secundada mayoritariamente por el resto de socios de la UE y por el Reino Unido, no deja de verse involucrada en acciones de defensa de países europeos. Tengamos, por ejemplo, en cuenta que países como Grecia, Rumanía, Turquía o Chipre están a tiro de los misiles de largo alcance iraníes capaces de recorrer una distancia de 3.000 kilómetros. Resulta pues de interés un ejercicio de cálculo que estime el coste de involucrarse en una guerra de este tipo.
La fragata española Cristóbal Colón (F‑105), enviada al Mediterráneo oriental para apoyar la defensa de Chipre, no lleva misiles antibalísticos. Sin embargo, sí dispone de misiles antiaéreos capaces de interceptar aviones, drones y ciertos misiles, además de sensores avanzados para detectar amenazas balísticas. Específicamente la fragata va equipada con misiles Standard SM-2 con un coste unitario de entre 2 y 3 millones de dólares americanos ($).
Contrarrestar el arsenal iraní de misiles como los Shahab-3, Fattah o Kheibar Shekan, requiere una arquitectura de sistemas de defensa antibalística de las denominadas multicapa, ya que Irán utiliza desde drones lentos hasta misiles balísticos maniobrables.
A fecha de 2026, los sistemas principales y sus costes por unidad de disparo, considerando el desgaste y los precios de exportación actuales son los siguientes. En el ámbito de la defensa exoatmosférica (Largo Alcance / Espacio) se incluyen los misiles diseñados para interceptar misiles en el espacio antes de que reentren en la atmósfera.
Entre ellos está el Arrow 3 (Israel/EE. UU.). Se considera la punta de lanza contra misiles iraníes de largo alcance (unos 3.000 kilómetros). Su coste oscila entre los 3 y 4 M$. También se dispone del SM-3 Block IIA (EE. UU.). Se lanzan desde buques de guerra o bases terrestres Aegis. Es el utilizado por la Marina de EE. UU. desde destructores en el Golfo Pérsico o el Mediterráneo. Cada misil de interceptación tiene un coste aproximadamente de 28 M$, aunque la versión SM-3 Block IB estaría entre los 9,7 y los 12,5 M$. Es el interceptor más caro pero el más capaz contra amenazas estratégicas.
El segundo grupo de misiles de interceptación es el que actúa en la Capa Alta y Media de la atmósfera. Interceptan el misil cuando ya está descendiendo hacia su objetivo a gran velocidad. Es el caso del THAAD (EE.UU.) especializado en impactos cinéticos («golpe por colisión») a gran altitud. Su coste es de unos 15 M$ por interceptor. También está el David's Sling de tecnología israelí. Está diseñado específicamente para misiles balísticos de alcance medio y misiles de crucero pesados. Cuesta aproximadamente 1 M$ por misil (llamado Stunner). Es muy eficiente en relación coste-capacidad de interceptación.
Pero el misil estándar es el Patriot (PAC-3 MSE) utilizado por la batería que el Ejército español tiene desplegada cerca de Turquía. Es el estándar de oro para la defensa denominada de punto, con un coste de entre 4 y 5 M$ en EE.UU., aunque puede llegar a los 7-9 M$ en contratos de exportación.
No obstante, la interceptación de misiles balísticos iraníes es más compleja. Irán suele saturar las defensas aéreas usando drones Shahed (que cuestan solo entre 20.000 y 50.000 $) antes de lanzar sus misiles balísticos. Esto crea un «déficit de intercambio».
Desde el punto de vista del coste de abatimiento de los misiles iraníes hay que considerar que debido a la alta velocidad de los misiles iraníes más modernos (como el Fattah hipersónico), las baterías suelen disparar dos interceptores por cada objetivo para asegurar su destrucción, lo que significa que interceptar un único misil balístico puede costar entre 8 y 56 M$ dependiendo del sistema usado.
Toda acción de guerra o defensa es costosa; principalmente en vidas humanas, luego en el coste inmediato y, posteriormente, en el coste mediato asociado a la reconstrucción y recuperación económica. Los datos de coste del material bélico son tan opacos como los de suministro de petróleo o gas natural. Además, varían notablemente según el fabricante los suministre al ejército de su país o los exporte. Los datos que aportamos, suficientemente contrastados, permiten hacerse una idea del esfuerzo económico a asumir por España de involucrase a este conflicto que ya se extiende por Oriente Medio y próximo.
- José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino