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La herencia de Montero a su sucesor: sin Presupuestos, récords de impuestos y a punto del rapapolvo de Bruselas

La vicepresidenta vuelve a Andalucía con solo tres cuentas anuales aprobadas en ocho años, ninguna de ellas con la actual configuración del Parlamento

La hasta ahora vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús MonteroEuropa Press

Pedro Sánchez no cumplido la tradición socialista de aunar en una misma cartera Economía y Hacienda. Pero en sus últimos años su verdadera 'superministra' económica ha sido María Jesús Montero, la mano sobre el timón de las finanzas del país sobre todo tras la marcha de Nadia Calviño a Bruselas en 2023.

Médico de profesión -aún conserva su plaza en el hospital Vírgen del Rocío-, Montero ha tenido a su favor el poder gestionar la mayor cantidad de ingresos públicos de la historia. España lleva desde la pandemia y la crisis inflacionaria registrando récord tras récord de recaudación, más de 300.000 millones de euros solo hasta noviembre de 2025 -más que en todo 2024-, fundamentalmente por la reiterada negativa del Gobierno a deflactar la tarifa del IRPF y contribuir así a aliviar las cada vez más tensionadas finanzas de las familias. Cabe recordar que, según la OCU, los precios de la compra han subido en los últimos años 2,3 veces más que los salarios.

También ha podido disfrutar de una inyección récord procedente de Bruselas: nada menos que 163.000 millones para transformar la economía por obra y gracia de los fondos Next Generation. La mayoría de las ayudas, sin embargo, han sufrido importantes retrasos, han acabado en gran medida en manos de Adif -sin que el usuario haya percibido aún mejora alguna en el servicio ferroviario-. La excepción ha sido el kit digital: una ayuda para que los autónomos y pymes compren un ordenador portátil. La secretaría de Estado de Fondos Europeos, dependiente de Hacienda, ha acabado además por tener que renunciar a 60.000 millones ante la incapacidad del país para gastarlos, el 70 % de la partida de préstamos.

Los fondos -junto con la arquitectura legal que se aprobó para la pandemia, ese sí gran mérito de su departamento- han ayudado además a que el Gobierno sobreviva durante toda esta legislatura sin Presupuestos, la norma fundamental que cada año debería dar transparencia al gasto público. Montero, de hecho, volverá a Andalucía con solo tres cuentas anuales aprobadas en ocho años, ninguna de ellas con la actual configuración del Parlamento, a pesar de prometer en numerosas ocasiones que estaban al caer.

Pese a esta inyección récord, España encara la próxima apertura de un Procedimiento de Déficit Excesivo, el toque de atención a los incumplidores de Bruselas, como advirtió esta semana en el Congreso la ex presidenta de la AIReF, Cristina Herrero. Una funcionaria independiente, la última posiblemente que quedaba al frente de una institución pública, a la que el PSOE amargó incluso en su despedida al confundir con injerencia política lo que no ha sido sino ejemplaridad.

Pronto su cargo lo ocupará Inés Olóndriz, una alto cargo de la propia Montero encargada de negociar la reforma de la financiación autonómica con ERC. Otro de los guiños al independentismo junto con la tan cacareada quita de deuda autonómica, que también se queda en el tintero de Montero antes de la carrera andaluza.

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