El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Energía y Transición Ecológica, Sara Aagesen
Los audios del apagón desmontan el discurso de Sánchez, Aagesen y Corredor sobre las renovables
Una hora y media antes del cero absoluto, los propios técnicos de Red Eléctrica atribuyeron la inestabilidad en el sistema a la entrada brusca de fotovoltaica y la falta de generación síncrona
El último audio del apagón incluye una conversación especialmente reveladora entre dos operadores del sistema eléctrico. En un tono inusualmente didáctico, un técnico de Red Eléctrica explica a un colega de Sevilla que la falta de energías síncronas y la entrada masiva de fotovoltaica están provocando «bandazos» en la red y que era cuestión de tiempo que se produjera un «cero». El diálogo, grabado apenas una hora y media antes del colapso, resulta difícil de encajar con la versión de Pedro Sánchez, Sara Aagesen y Beatriz Corredor, que han negado tajantemente cualquier relación entre el apagón y el exceso de renovables en el sistema.
La conversación, grabada el 28 de abril a las 10:59, arranca con la llamada de un operador de Sevilla a Red Eléctrica para tratar de entender las fluctuaciones que se estaban produciendo en la red. En un momento dado, el técnico del operador del sistema apunta a la entrada súbita de generación fotovoltaica, que por «precio» entra y sale de golpe y provoca cambios bruscos en la tensión. «Un grupo térmico tiene una rampa tanto para subir como para bajar; el problema de la solar es que entra todo o sale todo, sin rampa como tal», explica.
La conversación va un paso más allá. El propio técnico reconoce que en el sur solo están disponibles Arcos y Almaraz para absorber parte del desajuste y admite que serían necesarios más recursos de generación convencional: «Habría que tener más generación «gorda», vamos «gorda», térmica, que son los que regulan». «Esas son las que estabilizan, pero como la solar copa el resto, pues no entran», añade, para rematar con una frase que resume el problema: «El sol está muy bien para el verano y para la playa, pero con estos bandazos llegará un momento que…».
El operador sevillano completa la frase de su interlocutor asegurando que «nos cargaremos algo», y recuerda que en los días previos ya había advertido a un compañero de que «vamos a ver un cero gordo». Es decir, los operadores reconocían abiertamente que el peso de la solar estaba provocando las fluctuaciones que desembocaron en el posterior colapso.
El Gobierno niega el problema
La certeza de estos técnicos choca frontalmente con el discurso que el Gobierno y la presidenta de Red Eléctrica mantuvieron tras el apagón. El 30 de abril, Beatriz Corredor aseguró que «relacionar el incidente con una penetración de renovables no es correcto» y defendió que el mix renovable era seguro.
Una semana después, el 7 de mayo, Pedro Sánchez fue aún más tajante en el Congreso al afirmar que no existía «ninguna evidencia empírica» de que el incidente hubiese sido provocado «por un exceso de renovables o una falta de centrales nucleares en España», y calificó de «gigantesca manipulación» vincular el apagón al debate nuclear. También sostuvo que las renovables podrían desempeñar funciones de estabilidad gracias a innovaciones tecnológicas y defendió que el futuro energético de España debía ser verde.
Beatriz Corredor, en una reunión con Aagesen.
Sara Aagesen fue más prudente y habló de un origen «multifactorial» y admitió que el sistema no disponía de suficiente capacidad de control de tensión dinámica. También señaló que el programa final del operador con grupos capaces de controlar tensión fue el menor de 2025 y que faltaban capacidades «bien porque no estaban programadas con suficiencia, bien porque las que estaban programadas no proporcionaban adecuadamente lo que decía la norma».
Ese reconocimiento de falta de capacidad de control de tensión se parece mucho más a lo que describen los técnicos en los audios que a la negativa categórica de Sánchez y Corredor. Aagesen no abrazó la tesis del «exceso de renovables» como causa única, pero sí confirmó en su diagnóstico que faltaba respaldo dinámico y que el sistema estaba operando con menos recursos de control de los necesarios.
Inestabilidad previa en la red
Lo preocupante de los audios filtrados este miércoles es que los problemas no se limitaron al día del apagón. En enero, según las transcripciones ya publicadas, Red Eléctrica atribuía una caída de tensión a que «alguien ha soltado fotovoltaica y han soltado una barbaridad», hablaba de una oscilación «muy muy bestia» y admitía que episodios parecidos ocurrían «muchas veces», aunque aquel hubiese sido especialmente grave. El 7 de abril, semanas antes del apagón, los operadores ya estaban hablando de «poca generación que le da inercia al sistema» y de tensiones anómalas «en toda España».
Es decir, el audio del 28 de abril forma parte de una concatenación de fallos y avisos previos sobre una red cada vez más expuesta a oscilaciones, con menos inercia y con una penetración de fotovoltaica que los propios técnicos ya señalaban como un factor de desestabilización.
Cierre de nucleares
El trasfondo de esta contradicción apunta a la política energética del Gobierno, que ha fijado un calendario de cierre de las centrales nucleares, claves en la generación de energía síncrona. Si el sistema ya mostraba síntomas de fragilidad antes incluso del apagón, insistir en este cierre tras el cero absoluto pasa a ser una imprudencia.
No es casual que en las últimas semanas hayan aflorado mensajes contradictorios desde Moncloa. Hace apenas dos semanas en el Congreso, Sánchez llegó a abrir la puerta a alargar la vida útil de las centrales, mientras que Aagesen trasladó a las eléctricas tres condiciones para mantenerlas operativas. Incluso su antecesora, la actual comisaria europea de Competencia, Teresa Ribera, se ha alejado de su postura antinuclear y defiende ahora la extensión de la vida útil de las nucleares. El paso, sin embargo, no se acaba de producir.