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Agente inmobiliario entregando las llaves de su nueva casa a un hombre

Agente inmobiliario entregando las llaves de su nueva casa a un hombreGetty Images

El 'impuesto' por vivir solo cierra las puertas de la vivienda a los solteros

Estar soltero, o simplemente vivir solo no sale «rentable». Comida, facturas, hipoteca o alquiler, el coche… Todo esto supone necesitar de 932 euros más al mes para mantener un nivel de vida similar al de una pareja, según datos aportados por la plataforma digital europea de ahorro e inversión, Raisin.

En total, un soltero en España necesitaría ganar unos 60.000 euros al año para cubrir los gastos básicos y mantener un nivel de vida comparable al de una pareja en la que cada miembro gana 32.000 euros.

Algunos gastos que podrían parecer el doble para una pareja no lo son en realidad, ya que compartirlos reduce significativamente el coste por persona. Por ejemplo, la factura de la comida tiende a ser más alta para los solteros, ya que no se comparte el gasto y muchos productos en el supermercado vienen en formatos familiares, lo que abarata el coste al comprar más cantidad.

Pero, sin duda, uno de los mayores retos para quien vive solo en España es acceder a la propiedad de una vivienda. El coste de las hipotecas y las dificultades para ahorrar hacen que los solteros recurran al alquiler, lo que a su vez les dificulta salir del ciclo de alquiler y adquirir una vivienda propia.

El coste promedio del alquiler de una vivienda de 80 metros cuadrados –tipo de alquiler medio– en España es de 1.176 euros al mes, lo que representa un peso significativo sobre el presupuesto de un soltero. Mientras que alguien que vive solo gasta 2.016 euros al mes en alquiler y facturas, una pareja necesita destinar un total de 2.167 euros entre ambos, es decir, 1.083 euros cada uno, lo que les deja 933 euros adiciones cada mes para destinar a otras prioridades.

Y es que, la ratio de endeudamiento recomendado por el Banco de España que manejan las entidades financieras es que la cuota de una hipoteca no supere el 30 o el 35 % de los ingresos mensuales netos. Por otro, el riesgo de una entidad financiera cuando hay un solo titular es mayor, justo por el mismo hecho de concentrar en una persona el pago.

Ana –nombre ficticio para preservar su identidad– se acaba de comprar un piso en Gijón. Aunque actualmente tiene pareja, gracias a la ayuda de sus padres ha podido adquirir un inmueble para ella sola. El problema llegó cuando se puso a pedir un préstamo hipotecario. «Muchos bancos ni me miraron qué hipoteca podrían ofrecerme. Y alguno que otro me dijo que la única solución para dármela era comprando con alguien», cuenta a El Debate. «¿No tienes pareja que compre contigo?», fue la pregunta que más le sorprendió.

Tras mucha búsqueda consiguió una entidad que le concedían una hipoteca para ella sola. Eso sí, ese proceso todavía lo recuerda como «muy frustrante».

Herencia de construcción

EsadeEcPol ha publicado un análisis sobre precisamente el «impuesto al soltero» en Europa, y, sobre todo, en España. En España, Alemania, Países Bajos y Francia, los hogares unipersonales menores de 65 años tienen sistemáticamente más dificultades para llegar a fin de mes que los mayores.

En el caso de España, esta brecha tiene una trayectoria preocupante: desde 2020, la proporción de hogares unipersonales menores de 65 años con dificultades ha escalado hasta cerca del 30 %, mientras la de los mayores de 65 se ha mantenido por debajo del 20 %.

Para los hogares unipersonales menores de 65 años con ingresos bajos, el coste de la vivienda se acerca o supera el 60 % de sus ingresos en los seis países analizados, muy por encima del umbral del 40 % a partir del cual Eurostat considera que existe sobrecarga. Incluso entre los de renta alta, el esfuerzo ronda el 20-25 %.

Dese EsadeEcPol aseguran que la escasez de oferta de vivienda agrava la penalización para los hogares de rentas bajas, pero el problema no es solo de precio: «es también de diseño», apuntan. El parque residencial europeo fue construido mayoritariamente cuando el hogar tipo era una familia de varios miembros, y esa herencia sigue condicionando lo que hoy está disponible en el mercado.

«Los hogares unipersonales no solo pagan más por persona; en muchos casos pagan por espacio que no necesitan, porque la oferta de viviendas pequeñas y asequibles es estructuralmente insuficiente», sentencian.

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