Inmigrantes presentando la solicitud de regularización en una oficia de Correos.
Temor a un caos en Correos a partir de julio por la regularización masiva de inmigrantes
El Ministerio dejará de atender el proceso presencialmente el 30 de junio, y se elimina la cita previa que ha hecho el proceso más ordenado en Correos
hay dos factores que pueden precipitar un verano caótico en las oficinas de Correos. A partir del 30 de junio, el Ministerio de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones dejará de atender presencialmente a los inmigrantes para hacerlo solo telemáticamente; y por otro lado, se eliminará el teléfono de cita previa, algo que ha permitido hasta ahora que el proceso se desarrolle en Correos de un modo ordenado.
Estas dos cuestiones son vistas con cierta preocupación por fuentes internas de la compañía. La falta de cita previa puede provocar que un mayor número de inmigrantes se presente en las oficinas sin avisar, y esto puede tensionar la capacidad de los empleados para poder atenderlos correctamente. Aunque el proceso de solicitud de regularización termina el 30 de junio, los trámites para completarlo se alargarán durante más tiempo, e incluso hay algunas fuentes que sostienen que podría alargarse el periodo de solicitud.
Correos sigue aún pendiente de que se convoque la oferta de empleo, algo que no hará antes de que dirección y sindicatos vean de qué departamentos han de salir empleados y cuáles hay que reforzar. La empresa sigue haciendo este análisis, y no parece que las salidas, que pueden alcanzar los 8.000 empleados, puedan realizarse al menos hasta otoño.
Como ya hemos contado en otras ocasiones, el gran lastre de Correos es que sus gastos de personal representan el 90 % de los ingresos de la compañía. Esta cifra hace la empresa inviable, y es la que provoca que se hayan marcado el objetivo de rebajar estos gastos al 70 %.
La situación podrá resolverse en buena medida gracias a los 3.000 millones que el Estado inyectará en Correos durante cuatro años a cambio de que la compañía desempeñe una creciente oferta de servicios públicos a través de su ingente red de oficinas. Entre ellos está parte del proceso de la regularización masiva de inmigrantes.
En Correos están satisfechos por poder realizar este tipo de trabajos de servicio público en sus oficinas para recibir ese dinero del Estado en lugar de tener que vender collares para perros o gafas para la presbicia para hacer crecer los ingresos, como les ocurría hace unos años, pero tienen dudas de que puedan llegar a hacerlos con el mismo número de empleados, o menos.
Por ese motivo, sindicatos como el Libre están pidiendo que que se pase a jornada completa a trabajadores con jornada parcial y que se mantenga la cita previa. Según sus datos, el porcentaje de trabajadores de Correos con jornada parcial está en el 20 %, un porcentaje que el presidente, Pedro Saura, quería reducir, pero de momento parece que no lo consigue. Los empleados están trabajando con empeño en la regularización, con citas de media hora y con una cifra total de regularización que asciende ya a 900.000 en toda España según algunas fuentes, muy por encima de las 500.000 de las que se habló en un principio.
En la antesala del verano, que suele ser un periodo complicado para Correos por los problemas con el aire acondicionado que acostumbran a repetirse y por la menor cantidad de personal por las vacaciones, la sensación en la compañía es que las grandes cuestiones pendientes están paradas. Se sigue avanzando en el modelo operativo y en los nuevos servicios públicos que se están desempeñando, mientras se está a la espera de ver cuántas personas salen de la compañía, y cuántas hace falta contratar para que Correos pueda ser rentable.