Un trabajador de la limpieza en Madrid.
La inmigración explica casi tres cuartas partes del crecimiento económico de España desde 2018
El Instituto de Estudios Económicos estima que la población extranjera y con doble nacionalidad aportó el 73,9 % del avance del PIB entre 2018 y 2025
La inmigración se ha convertido en uno de los principales motores de la economía española. Así lo sostiene un informe presentado este jueves por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), según el cual la población extranjera y con doble nacionalidad explica el 73,9 % del crecimiento del PIB registrado en España entre 2018 y 2025.
El estudio, titulado El aumento demográfico en España como factor explicativo del actual ciclo económico, analiza el impacto de la evolución demográfica sobre la actividad económica en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la baja natalidad y el saldo vegetativo negativo. Según sus autores, la aportación de la inmigración ha sido determinante tanto para ampliar la capacidad productiva como para sostener la demanda interna.
De acuerdo con los datos recogidos en el informe, entre 2018 y 2025 la población total de España aumentó un 5,3 %, un crecimiento que se explica íntegramente por el incremento de la población nacida en el extranjero. Mientras este colectivo pasó de 6,2 a 9,5 millones de personas, la población nacida en España descendió un 1,9 %, hasta situarse en 39,6 millones.
El impacto de esta transformación demográfica también se refleja en el mercado laboral. España incorporó cerca de dos millones de personas activas desde 2018, hasta alcanzar los 24,8 millones. Prácticamente todo ese aumento procedió de la población extranjera y con doble nacionalidad, cuyo número de activos pasó de 3,6 a 5,5 millones. En paralelo, la población activa española permaneció prácticamente estable.
La tendencia es similar en el empleo. El número de ocupados creció en 2,9 millones de personas durante el periodo analizado, de las que cerca de 1,9 millones correspondieron a trabajadores extranjeros o con doble nacionalidad. Según el IEE, este colectivo explica alrededor de dos tercios del empleo creado desde 2018 y representa ya más de una quinta parte tanto de los activos como de los ocupados del país.
La influencia económica de la inmigración también se aprecia en el consumo de los hogares. El gasto de los hogares encabezados por personas nacidas en el extranjero ha pasado de representar el 9,6 % del consumo total en 2016 al 16 % en 2024. Entre 2018 y 2025, este colectivo explica el 86 % del crecimiento del consumo final de los hogares, una de las principales variables que impulsan el PIB español.
El informe también destaca el impacto de la evolución demográfica sobre el mercado de la vivienda. La formación de nuevos hogares supera ampliamente el ritmo de construcción residencial. En 2025 se habrían creado alrededor de 230.000 hogares frente a unas 80.000 viviendas terminadas, lo que equivale a casi tres nuevos hogares por cada vivienda construida. Según el IEE, este desequilibrio contribuye a las tensiones sobre los precios y la accesibilidad residencial.
Desaceleración económica
Más allá del análisis demográfico, el IEE prevé una moderación gradual de la economía española en los próximos años. Tras crecer un 2,8 % en 2025, el organismo estima que el PIB avanzará un 2,1 % en 2026 y un 1,8 % en 2027. Pese a esta desaceleración, España mantendría un comportamiento más dinámico que la eurozona, cuyo crecimiento apenas alcanzaría el 0,8 % este año, según las previsiones citadas por el informe.
Los autores atribuyen parte de esta ralentización al encarecimiento de la energía derivado de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y al bloqueo del estrecho de Ormuz, factores que están presionando al alza la inflación y condicionando la actividad económica internacional.
Como conclusión, el IEE considera que la inmigración está desempeñando un papel clave para amortiguar los efectos económicos del envejecimiento demográfico y sostener el crecimiento de la actividad y del empleo. No obstante, advierte de que el crecimiento futuro no puede descansar únicamente sobre el factor poblacional y subraya la necesidad de mejorar la productividad, la inversión, la innovación y la competitividad de la economía española.