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Pedro Sánchez, junto a su ministro de Economía, Carlos Cuerpo

Pedro Sánchez, junto a su ministro de Economía, Carlos CuerpoEuropa Press

Daniel Lacalle: «El empobrecimiento de la sociedad española tiene mucho que ver con la corrupción»

Hablamos con el economista y con el catedrático Santiago Carbó sobre el coste de la corrupción, el frenazo en el PIB español y si la reforma de las pensiones en Alemania puede suponer o no un espejo para España, entre otras cuestiones

Las cifras que estamos viendo estos días relacionadas con la corrupción, como la valoración de las joyas de Zapatero (1,3 millones de euros) o el dinero de Ábalos, están lejos de poder compararse y pensar que su recuperación podría resolver grandes capítulos de gasto como las pensiones (200.000 millones de euros al año), pero eso no quiere decir que no afecten a la economía.

«La gente que dice que la corrupción no importa no ve que el proceso lento de empobrecimiento de la sociedad española tiene mucho que ver con un sistema en el que se perpetúa ese nivel de corrupción», sostiene el economista Daniel Lacalle en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse íntegro pulsando al inicio de este texto. «Estamos viendo que un Gobierno que se presentó con la bandera de la limpieza ha sido, probablemente, el que más casos de corrupción acumula», añade.

Estamos viendo que un Gobierno que se presentó con la bandera de la limpieza ha sido, probablemente, el que más casos de corrupción acumula

El catedrático Santiago Carbó añade en nuestro podcast que la corrupción «genera muchos incentivos perversos en el destino del gasto público», como «infraestructuras u obras que a lo mejor no son estrictamente necesarias», y consecuencias como que «no tengamos recursos para el mantenimiento de determinadas infraestructuras».

Además de la pérdida de dinero, la corrupción impacta de lleno en la confianza del inversor nacional e internacional. «Un inversor extranjero percibe que la inseguridad jurídica es mayor en España que, por ejemplo, en Portugal, y eso es muy peligroso», apunta Lacalle.

El Gobierno puede intentar desviar la mirada de la corrupción a la buena marcha de la Bolsa o, supuestamente, de la economía española, pero ni Lacalle ni Carbó creen que sea una buena idea: «Cuando hablamos de la Bolsa española nos referimos a treinta y cinco empresas que son globales y cuyos ingresos están fuera de España en más de un 73 %. Decir que la Bolsa está bien o mal por cuestiones políticas, siempre es peligroso», apunta Lacalle.

Y en cuanto a la economía española, cuyo PIB supimos ayer que creció solo un 0,6 % en el primer trimestre, Lacalle la ve como «una enorme oportunidad perdida». «Que el Producto Interior per cápita esté creciendo al mismo nivel que en la eurozona, que no va bien, entre los años 2019 y 2026, según los datos y expectativas del Fondo Monetario Internacional, muestra que nuestro crecimiento es extensivo, dopado por el gasto público y por los fondos europeos Next Generation, que en algún momento dejarán de funcionar. El PIB se aumenta al principio de manera fácil con la inmigración, pero luego esa inmigración genera también unos compromisos y unos pasivos muy importantes. El PIB está claramente mostrando la pérdida de oportunidad que ha tenido España en un periodo en el que ha contado con el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia, algo que siempre se olvida», añade Lacalle.

Carbó recuerda además que nuestro principal comprador, la Unión Europea, «no está en su mejor momento», y que en España «no hay un debate económico serio. Para garantizar el bienestar de todos, hay que empezar a ponerse las pilas y a hacer reformas en muchos campos, tanto en competitividad, como en pensiones, como en otras materias».

La economía española es una enorme oportunidad perdida

En referencia a las pensiones, Alemania acaba de proponer elevar a los 70 años la edad de jubilación en el año 2092 y la creación de cuentas individuales que se nutrirán con el 2 % del salario de los trabajadores. ¿Podría ser un ejemplo para España? «Están en el futuro de lo que nos va a pasar», señala Lacalle. «Nosotros tenemos el viento de cola de la inmigración en el PIB, pero no está apareciendo el viento de cara en los pasivos que se van acumulando. Alemania nos está mostrando lo mismo que nos mostró Francia: que disparar el gasto público o aumentar la inmigración no soluciona las cuentas públicas, ni hace que el sistema de pensiones sea viable. Lo que hay que hacer es converger, o por lo menos hacer una transición, hacia un sistema en el que hay una parte de capitalización y una parte de reparto», añade.

Lo que no ve oportuno es que «sea un agujero negro en el que además ocurre algo que es muy específico de España, y es que parece que es el Gobierno quien sube las pensiones. Las pensiones suben o bajan dependiendo de la capacidad económica de España, y eso es un desastre, porque la deuda de la Seguridad Social se ha multiplicado por cuatro en los últimos ocho años».

Carbó coincide en que habría que hacer esa reforma de las pensiones, pero admite que «no hay apetito» por ella, y que lo que hace falta en España es «un debate adulto y maduro como el que ha tenido Alemania».

Mientras se resuelve el debate de las pensiones, es prudente buscar dinero para complementarlas, y los hay que tratan de conseguirlo invirtiendo en empresas relacionadas con la inteligencia artificial. Sobre el debate de si hay o no burbuja con la inteligencia artificial, Lacalle es claro: «No hay ninguna burbuja. Para que haya una burbuja tiene que haber la percepción de que no hay ningún riesgo, y que la gente se apalanque de manera agresiva en ese activo. No hay ningún tipo de burbuja. Puede haber valoraciones más o menos atractivas, pero la evidencia empírica es que esas empresas están liderando ya el futuro con ingresos y beneficios».

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