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Pedro Sánchez Carlos Cuerpo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.Europa Press

Los datos que desmienten que Sánchez esté «mejorando la vida de la gente»

El empobrecimiento de la sociedad española avanza de manera lenta, pero imparable

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sostiene que debe continuar al frente del país para seguir mejorando «la vida de la gente», pero la realidad es que no lo está haciendo.

Empezando por el salario real neto, que ha caído más de un 3 % desde que llegó Pedro Sánchez. La inflación, la no adaptación al IRPF de la subida de la inflación (deflactación) y la subida de las cotizaciones a la Seguridad Social están haciendo mella.

El salario modal, es decir, el más frecuente en España, también ha disminuido: de los 18.000 euros en los que estaba en 2018, cuando Sánchez llegó al poder, a los 16.520 euros de la actualidad.

En España apenas hay un 5 % de personas (1,2 millones) que gana más de 60.000 euros. Los más de 45 millones de personas restantes formarían parte de la clase media, media-baja, que más está sufriendo la subida de la inflación.

El coste de la cesta de la compra, que ocupa un porcentaje alto del gasto de la clase media y media baja, ha subido más más del 40 % desde que llegó Sánchez. Del 3 % de población que se consideraba pobre en el año 2019 según el CIS, hemos pasado al 19,6 % en abril de 2026.

El precio de la vivienda, también clave para este segmento de la población, ha aumentado considerablemente: un 51 % el alquiler y un 65 % la compra. La vivienda ocupaba el puesto número dieciséis entre las preocupaciones de los ciudadanos, según el CIS, cuando Sánchez llegó al Gobierno, y hoy es la primera.

El Gobierno, además, nos está exprimiendo bien con los impuestos. Recauda más que nunca. A cierre de 2025 obtenía 180.000 millones de euros más que a cierre de 2018, lo que equivale a 2.500 euros más persona. Y todavía dicen que pueden subirse más los impuestos para acercarlos a la media europea de presión fiscal.

Los efectos de esa recaudación cuesta verlos en el bien de la población, como tampoco se ven los de los fondos europeos. Más bien lo contrario, como se puede observar con los retrasos y accidentes en los trenes, el apagón o lo que ocurrió con la dana.

Junto con estas cuestiones, de impacto real hoy en día, están las que vendrán como consecuencia de la mala política económica del Gobierno. El sistema de pensiones tenía una deuda de 28.000 millones de euros cuando llegó el actual Gobierno, y hoy en día tiene 137.000 millones. La han multiplicado por cuatro.

La deuda también se ha disparado (724.000 millones de euros más desde que llegó Sánchez en junio de 2018, 14.626 euros más por español), y con ella, los intereses de la deuda. Pese a estar con unos tipos de interés relativamente bajos, pagamos más de 40.000 millones al año en intereses, una cifra que supone casi el 40 % del dinero que destinamos a Sanidad o del 65 % que se dirige a Educación. La herencia que está dejando el Gobierno de Sánchez a las generaciones futuras es nefasta.

Entre esa mala herencia está la vivienda, con la carencia de 750.000 viviendas de la que ya ha alertado el Banco de España. El Gobierno no construye ni una de las viviendas que dijo que iba a construir, y además permite una legislación que aleja oferta del mercado.

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